Prístino tersura

Pareja

Adiel.

Esta semana ha sido muy tranquila, lo cual es lo mejor. Kayla ha faltado a clases; cada mes falta. Me imagino que siempre debe de ir con sus padres a ciertos lugares o no sé, no debería interesarme.
Siempre que falta es lastimosamente normal. Estoy acostumbrado a molestarla, me gusta ver su cara de enojo y disgusto siempre que puedo, es divertido. Aunque aprecio estos días de tranquilidad; son lo mejor de lo mejor, mis favoritos.

—Como saben, las vacaciones se aproximan —eso es lo mejor de todo—, y antes de irse les daré un mes y una semana para realizar un trabajo formal, similar a un informe. Debido a que el próximo año se gradúan, deben ir aprendiendo cómo hacer un informe de investigación; les servirá demasiado en el futuro… —el profesor iba a seguir hablando hasta que un chico levantó la mano interrumpiendo su explicación—. ¿Dime?

—¿Por qué solo un mes y una semana? Aún faltan un mes y dos semanas.

—Porque me tomaré una semana para leer todos sus informes, los cuales realizarán en parejas. Pueden hacer su equipo con quienes ustedes quieran, excepto Adiel y Kayla. La verdad me siento feliz de que los dos estén haciendo el bien, al no ser parte de la corrupción, por así decirlo. A ustedes dos los he elegido como pareja por su gran desempeño, el cual han demostrado en todas las demás clases. Elijan su rama de la corrupción y me la hacen saber ahorita; nadie podrá tener la misma rama.

¿Qué?

¿Desempeño?

¿En serio?

¿Con ella?

¡Nooooo!

¡¿Por qué a mí?!

Ella y yo no hacemos un buen equipo; estoy seguro de que entregaremos algo mal.

Esto era demasiado bueno para ser real.

Estar sin Kayla cerca significa: paz y armonía.

Tener a Kayla cerca significa: caos total y adiós salud mental.

—Oye, Adiel, ¿estás bien? —escucho la voz lejana de Javier; luego siento cómo me mueven de un lado a otro.

Pestañeo confundido y mareado, creo que moriré.
¡Llamen a la ambulancia urgentemente!

—No, llama a la ambulancia, ¡rápido! —balbuceo, sintiendo cómo el aire empieza a faltarme.

—¡Vamos! Solo será un trabajo, no es el fin del mundo —reclama divertido.

—Para mí sí es el fin del mundo, de mi mundo.

—Calma, Adiel, tal vez no sea tan malo —consuela Elías, por lo cual lo miro incrédulo—. Oye, si no sale bien puedo ayudarte con la tarea, ¿estás de acuerdo?

—¿Seguro que me ayudarás si ella no quiere ser mi equipo?

—Sí, lo prometo —levanta la mano a la altura del hombro como si estuviera haciendo un juramento.

—Bueno, toma un poco de agua, debemos ponernos de acuerdo con nuestras parejas —comenta Javier.

Asiento y tomo un poco de agua que me ofrece Elías.
¿Qué haré?

Esto es lo peor.

Muy bien, primero lo primero: elegir una rama de la corrupción. Ella no está aquí pero debo elegir, de lo contrario me quedaré sin tema. Observo los nombres de cada uno; el que más me llama la atención, siendo sincero, es el nepotismo. El amiguismo es lo que lastimosamente hemos estado practicando y la causa de que ahora seamos un equipo.

Me levanto de mi lugar y me acerco al profesor. Si ella se enoja, ahí sí no sé qué hacer. En mi defensa, ella no estaba presente y necesitaba elegir el tema específicamente hoy.

—¿Ya has decidido, Adiel? —pregunta cuando llego al escritorio.

—Sí, elijo el tema de nepotismo —afirmo.

—Y… ¿estás seguro de que a Kayla también le llama la atención este tema?

—Sí.

—Muy bien, lo apuntaré. Puedes ir tranquilo, y apunta el orden del informe —ordena.

Observo el pizarrón que está lleno de muchas palabras: carátula, índice, visión, justificación, etc.
Tomo asiento en mi escritorio y comienzo a apuntar. Después de unos minutos en los que mis compañeros por fin decidieron sus temas, el profesor comenzó a explicar todo lo que había escrito en el pizarrón. Tomo apuntes de absolutamente todo, ya que este informe vale el cincuenta por ciento de la calificación del bimestre.

Kayla.

Los fuertes golpes en la puerta principal hicieron que me levantara; me restregué los ojos intentando abrirlos mejor y que mi vista se aclarara. Me senté en la cama y, de nuevo, esos fuertes golpes se escucharon por toda la casa. Sin ganas, me levanto y camino pesadamente hacia la entrada. Mis padres no están; fueron a un evento importante de mi hermano y tuvieron que viajar, pero lamentablemente mi paz se vio interrumpida por esos feos golpes en la puerta principal.

Espero que sea algo importante, quiero seguir durmiendo.

Abro la puerta molesta, sin saber quién habría venido a sacarme de mi lindo y glorioso sueño. Y, efectivamente, la persona detrás de mi puerta no era a quien esperaba. Pensé que tal vez eran mis papás que ya habían regresado, pero no, tenía que ser el tonto de Adiel. Él me mira horrorizado al momento de verme, y eso hace que quiera cerrarle la puerta en la cara.

—¡Hey, aún no es Halloween! —comenta divertido.
¿Halloween?

Él nota mi confusión y ante eso sonríe como niño engreído.

—Tu cabello está... ¡wow! —mueve las manos. Frunzo las cejas totalmente confundida—. Bueno, ahorita no parece cabello si está así.

¿Qué? ¿Mi cabello?
Abro los ojos al recordar que no me coloqué ninguna coleta; debe de estar todo desarreglado y esponjoso. Cierro la puerta y corro al cuarto, buscando entre mis sábanas y almohadas mi cola. Siento mi respiración agitada, pero eso pasa a segundo plano al comprender ahora mi situación. La logro agarrar y me la coloco. Corro al baño y me lavo el rostro. No puedo creer que haya abierto la puerta así… ¿Estoy loca?
¿Cómo podré verlo?

Estoy segura de que se burlará de mi aspecto; peor aún, les contará a todos que tengo un cabello horroroso. Se burlará más de mí, mucho más.
Me seco la cara intentando calmar el delirio de mi mente. Con pasos lentos me encamino a la sala. Espero que Adiel se haya ido, porque la verdad no tengo ganas de hablar con él. Me termino de arreglar el cabello mientras llego a la entrada principal. Si está afuera le diré que se regrese por donde vino, pero para mi sorpresa, ahí está Adiel, parado con los brazos cruzados, viendo las fotos que tengo con mi familia en los marcos colgados en la pared.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.