Privilegium

Capítulo 2 - "Sombras de la Colonia"

El viento arrastraba polvo, ceniza y fragmentos de metal entre los edificios semi-destruidos de la colonia. Cada paso de Hassel hacía crujir los restos de estructuras oxidadas, mientras su corazón elemental brillaba verdeazulado, iluminando fugazmente su rostro y proyectando sombras sobre los escombros.

Hassel: —Cada rincón… parece contar la historia de lo que hemos perdido.

Se inclinó para esquivar un charco de agua contaminada, sintiendo el olor ácido que se mezclaba con la tierra quemada y restos de vegetación marchita. Un pequeño animal modificado por Heart lo observaba, sus ojos brillando con curiosidad.

Hassel: —No quiero problemas… solo aprender.

Entre los escombros, un ruido metálico lo sobresaltó. Una figura se movía con pasos medidos y seguros, evitando que el suelo crujiera más de lo necesario.

Eron: —No deberías andar solo aquí. Hay más peligros de los que imaginas.

Hassel: —¿Quién eres? —preguntó, manteniendo distancia—. ¿Aliado o amenaza?

Eron inclinó la cabeza, midiendo cada reacción de Hassel con cautela.

Eron: —Llámame Eron. Considera esto una advertencia: cada sombra puede ser mortal.

Mientras avanzaban por el corredor estrecho, Hassel observaba cada grieta, cada símbolo grabado en metal y pared. Todo parecía latir al ritmo de su corazón.

De repente, una risa corta y desafiante surgió detrás de unos escombros. Hassel se giró y vio a una joven con cabello negro y ojos grises, de mirada audaz y decidida: era Lira, líder del grupo de ladrones del sector.

Lira: —¡¿Qué miras, niño?! —dijo con tono burlón, aunque su mirada revelaba curiosidad—. No es común que alguien camine solo aquí.

Hassel tragó saliva, sintiendo un calor extraño recorrer su pecho. Su corazón latía más rápido de lo habitual, y por un instante, el brillo de su Heart se intensificó, como si respondiera a la proximidad de Lira.

Hassel: —Solo… estoy observando. No quiero problemas.

Lira avanzó un paso, acercándose, midiendo su distancia, sus gestos sutiles y seguros.

Lira: —Bueno, observa todo lo que quieras… pero cuidado con lo que haces y con lo que sientes.

Hassel desvió la mirada, un ligero rubor tiñe nondo sus mejillas. Algo en la manera de hablar y moverse de Lira lo desconcertaba y fascinaba al mismo tiempo.

Eron: —Vamos —intervino, rompiendo la tensión—. No tenemos tiempo para juegos.

Hassel siguió a Eron y Lira, mientras esquivaban restos de metal y charcos contaminados. Cada gesto de Lira, cada sonrisa fugaz, dejaba a Hassel más atento, más curioso, pero sin que ella permaneciera constantemente a su lado. Era solo un instante que quedaría grabado en su memoria.

Al final del corredor, un símbolo brillaba tenuemente en la pared, resonando con la energía de Hassel. Los animales modificados por Heart los rodeaban, vigilantes. Hassel respiró hondo, sintiendo la tensión subir, pero también una determinación nueva.

Hassel: —Debo mantener la calma… y aprender a moverme entre estas sombras.

Un estruendo metálico los hizo agazaparse. Una puerta oxidada cayó al suelo, levantando polvo que flotaba como fantasmas. Hassel contuvo la respiración y notó cómo su Heart reaccionaba a la amenaza, pulsando fuerte.

Eron: —Observa y aprende, cada paso importa.

Hassel avanzó con cuidado, midiendo sus movimientos y los espacios entre los escombros. El corredor se estrechó, y de entre las sombras surgió una silueta enorme, apenas visible, que lo hizo tensarse aún más.

Hassel: —Esto… es más grande de lo que pensé.

La figura desapareció rápidamente en la penumbra, dejando solo eco y silencio. Hassel miró hacia atrás un instante, recordando la mirada de Lira y el extraño calor que su cercanía había provocado.

Hassel (para sí mismo): —Nunca había sentido algo así… ni siquiera sé cómo llamarlo.

Mientras continuaban avanzando, Hassel observaba los restos de la colonia: paredes rajadas, símbolos grabados, charcos contaminados y los pocos árboles sobrevivientes, luchando por crecer entre el concreto roto. Cada detalle le enseñaba algo: la resiliencia, la codicia y la violencia humanas, y también los gestos pequeños que podían significar lealtad o peligro.

Hassel: —Debo aprender… debo entender todo esto.

Al final del capítulo, Hassel subió a lo alto de un edificio semiderruido, el viento moviendo su cabello. Desde allí miraba la colonia devastada, con sus calles peligrosas, los mercaderes y ladrones de sombra a sombra, y su Heart brillando verdeazulado sobre los escombros.

Hassel: —Mañana aprenderé más… y quizás algún día, todo esto cambie.

Un último rayo de luz de Heart iluminó la silueta de Hassel, marcando el inicio de un camino lleno de desafíos, misterio y decisiones que definirían su destino.




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