Privilegium

Capítulo 3 – "Ecos de la Colonia"

El sol apenas alcanzaba a filtrarse entre la densa nube negra que cubría la colonia. Cada rayo caía como un hilo débil de luz sobre calles llenas de escombros y estructuras derruidas. El aire olía a metal oxidado, tierra quemada y un toque de humedad que provenía de los pocos canales de agua contaminada que aún fluían. Hassel avanzaba con cautela, sus pasos levantando polvo que bailaba entre los haces de luz difusa.

Hassel: —Todo sigue igual… y a la vez diferente. —murmuró, observando cada grieta y cada sombra que se movía con vida propia.

A lo lejos, un grupo de mercaderes discutía sobre el reparto de un cargamento de alimentos en mal estado. Cada palabra cargaba tensión, y cada gesto parecía un acto de amenaza. Hassel se agazapó detrás de un muro derruido, sintiendo cómo su corazón elemental reaccionaba a la violencia, pulsando con un brillo verdeazulado que parecía proyectarse sobre los escombros.

Eron: —Observa, Hassel. —susurró desde la sombra—. Aprende quién domina aquí y quién teme. Cada acción tiene consecuencias.

Mientras avanzaban, Hassel notó que los pocos árboles sobrevivientes parecían moverse con un ritmo propio, como si sincronizaran su crecimiento con el latido de su Heart. Un pequeño animal, mitad roca y mitad planta, se detuvo a mirarlo, sus ojos reflejando un brillo que recordaba a Hassel que la naturaleza todavía vigilaba.

Hassel (para sí mismo): —Cada criatura, cada planta… todo respira y observa.

De repente, el crujido de una puerta oxidada lo alertó. Hassel giró y vio a Lira, solo por un instante, escondida tras un muro. Su cabello negro brillaba con un toque de luz que escapaba entre los escombros, y su mirada intensa hizo que el corazón de Hassel latiera con fuerza, un calor desconocido recorriendo su pecho.

Hassel: —Lira… —susurró, sin querer que los demás lo escucharan.

Lira: —No te distraigas —respondió con una sonrisa fugaz, apenas perceptible—. Aprende a moverte y a observar. La colonia no perdona errores.

El contacto visual duró un instante, suficiente para que Hassel sintiera una mezcla de admiración y tensión. Luego, Lira desapareció entre las sombras, y la realidad de la colonia volvió a envolverlo. El primer encuentro había dejado una chispa en él, pero debía concentrarse en lo que importaba: **sobrevivir y aprender**.

Eron: —Sigamos. —dijo, llevando a Hassel a través de un pasillo lleno de escombros—. Cada sombra puede esconder una amenaza.

Pasaron por un corredor estrecho, donde símbolos antiguos brillaban débilmente, resonando con la energía de Hassel. Unos animales modificados por Heart los rodeaban, vigilantes. Hassel sentía cada movimiento, cada respiración, absorbiendo información, emociones y peligros.

De pronto, un estruendo metálico rompió el silencio. Una puerta cayó al suelo, levantando polvo y fragmentos que flotaban como espectros. Hassel reaccionó de inmediato, esquivando un trozo de metal oxidado y sintiendo cómo su Heart reaccionaba a la tensión, iluminando la penumbra con un pulso rítmico.

Hassel: —Debo mantenerme alerta… cada paso importa.

Mientras avanzaban, Hassel recordó los consejos de Thalos: “Incluso en la oscuridad más profunda, la luz siempre encuentra un camino”. Cada palabra resonaba en su mente mientras esquivaba obstáculos y observaba los movimientos de los mercaderes y animales.

Un pequeño grupo de ladrones intentaba saquear un almacén improvisado. Hassel se agazapó, estudiando la situación. Cada gesto, cada mirada, cada respiración de los implicados contaba una historia.

Hassel (para sí mismo): —Si voy a entender a la humanidad… debo aprender de todo esto.

A lo lejos, un destello verde lo hizo volver la mirada. Era un animal con Heart que se acercaba, curioso pero alerta. Hassel extendió la mano, y el brillo de su corazón parecía resonar con la criatura, que lo olfateó y luego se alejó, dejando un eco de luz sobre los escombros.

La tensión aumentó cuando un estruendo más fuerte hizo que todos se agazaparan. Entre las sombras apareció una figura enorme, cuyos movimientos eran rápidos y precisos. Hassel sintió cómo su corazón latía más fuerte, pero esta vez no solo por miedo: también por la determinación de enfrentarse a lo desconocido.

Hassel: —No puedo dejar que el miedo me controle… debo actuar.

Mientras esquivaba los escombros, su mirada se cruzó con la de Eron, quien asintió levemente, reconociendo la decisión de Hassel de enfrentar lo que viniera. Cada pequeño gesto en la colonia enseñaba más de lo que parecían los grandes discursos: confianza, observación y control.

El capítulo avanzaba mientras Hassel se movía por pasillos y corredores llenos de símbolos y restos de tecnología antigua. Cada paso, cada sombra, cada ruido lo hacía más consciente del peligro, pero también de su creciente poder y del brillo inusual que emanaba de su Heart.

Al acercarse al final de la colonia, Hassel observó un río contaminado que separaba su sector de los restos de la ciudad antigua. Los pocos árboles que sobrevivían parecían temblar con la brisa, y pequeños animales modificados por Heart lo rodeaban, como si evaluaran su presencia.

Hassel (para sí mismo): —Debo aprender a moverme entre ellos, entenderlos… y proteger a quienes me importan.

Hassel subiendo a lo alto de un edificio semi-derrumbado. Desde allí, la vista de la colonia devastada se extendía ante él: calles quebradas, escombros, mercaderes y animales observadores. Su Heart brillaba verdeazulado sobre los restos de la civilización, proyectando sombras que parecían anticipar su destino.

Hassel: —Cada día… cada decisión… me acerca a comprender la humanidad… y quizás, algún día, a cambiarla.




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