Processed Alba

II

Martes 1:00 p.m

Las clases llegaron a su fin, con ello los tres amigos se iban de su salón. Shugo recogió su bicicleta, mientras Hideki compró una botella de agua en una máquina expendedora, y Daichi pateaba una piedra.

- ¿Qué harán después de clases? -preguntó Hideki-.

-Creo que nada, hoy estoy bastante fatigado.

- ¿Y tú, Shugo?

-Ahm, atender el negocio.

- ¿No es aburrido hacer eso?

-Sí.

- ¿Y tienes descanso? ¿Te dan al menos algo de dinero o puedes algo tomar de ahí?

-No, de hecho, si tomo algo lo tengo que reponer, papá cuenta los productos después del día.

-No soportaría estar con padres así.

-Ni yo.

Antes de dejar los alrededores de la escuela se encontraron con dos chicos, un chico apuesto de cabello castaño con rasgos finos, ojos color caramelo y dientes blanquecinos, llevaba la chaqueta del uniforme en la cintura, caminaba junto una chica de su mismo porte, su gran atractivo radicaba en su cabello lacio, corto unos centímetros debajo de la barbilla y su piel blanca, llevaba una corbata y no el moño característico de las chicas. Ambos se acercaron al grupo, Shugo se sintió nervioso él conocía a esa chica, le gustaba desde el año pasado cuando entraron juntos, pero nunca pudo decirle, ahora, al verla junto a ese hombre tenía tanta envidia.

- ¿Cómo están? ¿Ya por fin es fin de año verdad? -dijo el chico castaño quién dirigió una sonrisa cálida al grupo.

-Es un alivio que lo sea -dijo Daichi.

-Tienes razón, pero bueno, ¿Que tal todo? -preguntó Hideki- ¿Les fue bien con las materias?

-Sí, parecían un poco difíciles, pero nada del otro mundo -dijo la chica mostrando una sonrisa de oreja a oreja.

Shugo se quedó mirándola de reojo, llevándose las manos a sus bolsillos, miraba el suelo sin prestar tanta atención a su conversación, como normalmente lo hacía, de hecho, cuando habían grupos de personas estaba excluido de todo, no es por que fuera detestable (o al menos yo lo detesto un poco) sino, porque era un tipo sin tema de conversación.

- ¿Y cómo va tu padre con su empleo en la ciudad?

-Bien, de hecho. Dice que viene la próxima semana.

-Le mandas mis saludos, y tú Hideki, ¿Qué tal va tu papá en su empleo? ¿De qué trabajaba? que no recuerdo.

-Es un agente inmobiliario, le va bien la verdad.

-Ah, me alegro, bueno, solamente quería invitarlos para ver si podemos jugar el juego ése nuevo.

- ¿Cuál juego nuevo?

-No recuerdo que hayan anunciado ninguno.

-Espera -volvió a decir Hideki- ¿The path algo? ¿Uno de fantasía?

Los ojos de Shugo se iluminaron cuando hablaron de un juego de fantasía, pese a no querer escuchar e intentar mantenerse en sus pensamientos siguió su conversación.

-The path of the rose, dicen que tiene unos gráficos muy bellos.

-Entonces si lo conozco, ¿Lo has visto Dai?

-Creo que oí de él.

-Bueno, Rin y yo queremos probar el juego, me compré el modelo Bohr .38 para poder disfrutar mejor.

- ¿También te compraste el Bohr? Mi entrega se retrasó y apenas llegó ayer.

-Pero bueno, sólo quería saber si quieren jugar con nosotros dos, les envío el código al grupo.

- ¿Grupo? -preguntó Shugo alzando la cabeza.

-Ah, Ikari -dijo el chico quien apenas se había dado cuenta de la presencia de Shugo- Bueno... ¿Tienes una consola VR?

-No, ¿Pero de que grupo hablan?

-No puedo decirte, no tienes una consola o un equipo donde jugar.

-Shugo -le explicó Daichi poniéndole la mano en el hombro- a veces nos reunimos con Mitsu para jugar juegos, no te decíamos por qué no tienes equipo VR

-Bueno, yo... Los veo luego -dijo Shugo zafando la mano de Daichi y dándoles la espalda.

Shugo tomó su bicicleta y empezó a pedalear rápidamente, al alejarse tanto de la secundaria, pensó en eso, pensaba en Rin, en qué un tipo como Mitsu estaba con ella todo el rato, y él parecía tenerlo todo, el porte, el carisma, una buena compañía, buenas notas sin esforzase. Sí Daichi que siempre las chicas lo acosaban era un caso, Takumi era otra cosa, él no era nada compitiendo contra ellos, nada; cansado de pedalear pensó en otra cosa.

-Maldición, creo que ya es tarde.

Con la mente ocupada pensaba en ellos, no sabía con qué otra cosa distraerse, se dirigió hacia el tren en donde espero su llegada, mirando su reloj notó la hora, no quería llegar tarde para abrir el negocio. Luego cambio de pensamiento, pensó en lo del equipo VR, pensó en cómo le explicaría a su madre los próximos meses sobre un nuevo equipo, pero se lo merecía, había trabajado tanto para ahorrar, y ahora no se iba a dar por vencido, jugaría ese dichoso juego de hecho, ya no le importaba nada, si antes iba por un juego de carreras hoy va por uno de fantasía.

El metro abordó, y sus puertas abrieron de par en par, Ikari se subió junto a su bicicleta en mano. Se sentó en uno de los muchos asientos vacíos mientras el tren viajaba a toda velocidad. Miraba la ventana, simple obscuridad desde el vagón. Casi no solía viajar en metro, pero es como cuando a nosotros nos pica un extraño sentimiento de querer hacer algo poco rutinario, así era esto de Shugo.



#1326 en Fantasía
#1829 en Otros
#132 en Aventura

En el texto hay: adolecente, fantasia épica, amistad amigos

Editado: 24.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.