Miércoles 5:31 a.m.
Shugo apagó la alarma de su teléfono, se levantó con algo de cansancio, apenas y recordaba lo del día pasado, con un paso mareado caminó hasta el cuarto de estudio, recordaba que en un rincón había dejado la caja. Los tomó, y sintió un ligero toque de euforia, luego pensó bastante y se decidió por meter la caja a su mochila.
-¡Shugo baja, se te hará tarde! -gritó su madre desde abajo.
-¡Sí!
Bajó tan rápido las escaleras para ir a la ducha, se dio una ducha rápida y planchó el uniforme, tomó cualquier fruta y la comió, estaba bastante ansioso, pues les presentaría sus nuevos lentes de realidad virtual a sus amigos, subió una ultima vez a su habitación, llevándose su mochila y corriendo a toda prisa. Salió por la puerta trasera de la casa, tomó la bicicleta de envíos, al salir del jardín el ya se encontraba en la calle.
-¿Llevas tus llaves, Ikari? -preguntó su madre quien estaba a escasos metros de la camioneta familiar.
-No.
-Regresa por ellas.
-Sí.
Él volvió de nuevo, subió rápidamente las escaleras y encontró a su padre hurgando en su librero.
-Solo vengo por las llaves.
-Ajá.
El señor Ikari siguió "hurgando" pues parecía que en realidad no estaba interesado en nada y simplemente vacilaba con los libros.
-Nos vemos luego papá.
-Shugo.
-¿Qué?
-Tu mamá y yo decidimos salir a cenar fuera, entonces quedas a cargo de la casa.
-Uh, ¿no quieres decir también de la tienda?
-Este... se me va a hacer difícil hacer el inventario en la noche, así que por hoy la tienda cierra.
-Eh... vaya, sí, yo me encargo.
-Bueno, te dejamos unos cuantos yenes por si ordenas comida, nos vemos en la noche.
Shugo sonrió, no cabía de la emoción, rápidamente bajó con sus llaves hasta el jardín, y pedaleó fuertemente hasta llegar a la escuela muy muy rápido.
Al llegar, miró a Hideki en las bancas del exterior, Ikari lo saludó.
-Hey, Hideki.
-Ah, Ikari.
Ambos platicaron muy ambiguamente, Shugo era un tipo algo frío y sin tema de conversación, Hideki era un buen conversador pero para Shugo era difícil llevarle la conversación, pues a veces no lo seguía, se desviaba del tema, o simplemente no contestaba bien, entonces llegó Daichi.
-Hola, chicos, hey Hideki, ¿está bien tu partida?
-Ja, claro, Dai, tal vez reembolse el juego, tiene un montón de fallos.
-No, aún no, tal vez sea un bug que no parcharon, sabes, de cierto modo es divertido el juego.
-¿Cuál juego?
-Un juego que nos mostró ayer Mitsu, es de realidad virtual -dijo Hideki.
-Y sigues sin equipo VR.
Shugo sonrió, y trató de abrir su mochila.
-Conseguí un equipo VR, es el Elijah...
Daichi se rió, Hideki se quedó callado y con una cara de comprender el hecho, Dai habló enseguida.
-Bueno, puedes jugar a un montón de títulos, pero créeme el que nosotros jugamos y los que varias empresas van a sacar después están fuera de tu alcance.
Daichi se siguió riendo, Hideki sonrió y se dirigió a Ikari.
-Con razón ayer...
-No digas nada, Yamashita, si no me quieren a su lado simplemente díganlo.
-¿Ikari? -dijo Daichi interrumpiendo su risa de repente.
Ikari apretó los puños, miró al suelo enojado y luego los confrontó.
-¡¡Ustedes no son mis amigos!! ¡Siempre me han humillado diciendo que son bromas! ¡Nunca hemos salido juntos, pero con los demás ustedes siempre salen! ¡Y que yo recuerde les caía mal Mitsuhisa!
Él salió corriendo, Hideki trató de seguirlo pero Daichi lo detuvo.
-Déjalo, seguro se le pasa, así es Ikari, nunca va a cambiar.
Él pasó todo el día evitándolos, hasta la salida, cuando los vió con Mitsuhisa y Rin, él siguió su camino en bicicleta, llegó a la tienda y tomó un refresco, está vez no le importó anotar en el inventario la pérdida ni si quiera pagarlo, sólo se sentó agobiado.
Cuando terminó su refresco subió a su habitación, llevó su equipo para probarlo.
Dentro venía un manual de instrucciones, algunas advertencias, una póliza de garantía y algunos folletos, un tapete de calidad y cuatro cubos pesados.
-Conecte el equipo a Internet para descargar actualizaciones.
Prendió su equipo y siguió las instrucciones para conectarlo a la red, luego de unos veinte minutos todas estaban listas.
-Calibre el equipo si usted padece de dificultades visuales.
Shugo siguió las instrucciones nuevamente, se quitó los lentes como recomendaba el instructivo y calibró un botón deslizante hasta tener una buena vista de menú, parecía que tenía los lentes puestos, lejos de eso la interfaz era agradable.