Jueves 11:00 p.m
Ikari comía en la azotea de la escuela, estaba harto de oír la misma conversación entre los alumnos.
-Es un buen juego, deberías probarlo.
-¿Enserio? Había oído mucho sobre él, dicen que es más casual.
-¿Viste sus gráficos? Son una maravilla
-Los ví, son hermosos
No paraba de oír lo mismo, deseaba parar de oírlo, deseaba que vieran la misma experiencia que tuvo él.
2:41 p.m
Entró a la tienda, iniciando su jornada. Luego de venderle a un par de clientes, encendió el televisor para tomar un rato de ocio, entonces después de un gran lapso de tiempo, llegó otro cliente, avisado por el timbre de la puerta.
-H-hola.
-Buenas tardes, ¿en qué le puedo ayudar?
La miró, figura bastante delgada y fina, cabello blanco a los hombros, amarrado en un par de trenzas, con un pasador verde sujetando su flequillo, ojos cerúleos temblantes, que miraban nerviosamente al niño, mantenía ambas manos en una posición que demostraba su nerviosismo, sujetando con ambas, una maleta, que tenía incrustado un pin del anime de la chica pelirosa mágica. Usaba el uniforme de la escuela a la que acudía, ella dirigió la mirada al suelo después de un rato.
-Y-yo... quería ver si tienen esta bebida...
Ella sacó de su maleta una lata vacía de una bebida fría, el joven la tomó, de inmediato la identificó.
-Permitame.
Shugo abrió el pequeño frigorífico de al lado, sacó la bebida y se la entregó a la chica.
-¿Sería todo?
-Sí.
-Son 100 yenes.
Ella pagó y le dirigió una mirada antes de irse.
-Gra-gracias.
Shugo extrañado pensó en si la había visto antes, tal vez si la detenía aún podía preguntarle pero sin darle muchas vueltas al asunto se sentó detrás del pequeño televisor.
4:49 p.m
En su habitación, con todo preparado, encendió su visor VR, le daría otra oportunidad, aunque, un mensaje inundó toda la pantalla.
"Por el momento, Path of the Rose no se encuentra disponible, trabajaremos lo más pronto para reestablecer nuestros servidores"
Viernes 11:10
-¿Entonces no soy el único?
-Pensé que sólo era yo.
-Que lástima, estoy muy viciado.
Se escuchaba por toda la escuela el rumor. Path of the Rose había caído, y trataban de reestablecerlo, no sabían el por qué, algunos mandaron mensajes a las cuentas de los creadores, ninguno daba respuestas, así, no tuvieron Sendero de la Rosa hasta dos meses y medio después.
Martes, 3:30, 4:21, 8:54, 11: 19, 12:02,
-Ojalá hayan arreglado esos bugs molestos, no pudo esperar para ver a mi waifu y... estamos dentro... uh, ¿qu-que es esto? ¡¡Uuuuuaaaaahhh!!!
-No lo puedo creer, puedo...
-¿Sólo es mi imaginación, verdad? Esto es irreal, estoy...
-Imposible... esto es imposible...
-Me encantan las noches de juego con ustedes, chicos, lástima que hayas vendido tu VR Daichi.
-No, no hay problema, adelante, jueguen sin mí.
-¡Vamos a asistir enfermos!
-No sé cómo ayuda un mago pero voy con ustedes.
-Chicos...
-¿Mitsu?
-¿Mitsu-san? ¿estás bien?
-Pareces... aterrado ¿le pasó algo al visor?
-Puede tocar los objetos...
-¿Uh? Eh... n-no puede ser... mi personaje está...
-¡Ah! Esto... ¿seguimos en la vida real?
A escala mundial, todos estaban atónitos, la actualización 1.2 de Path of the Rose, hizo lo que prometieron, una experiencia inmersiva.
El cuatro ojos encendió su consola ese mismo día, aunque, con desagrado miró la pantalla.
"Descarga adicional de datos"
-¿Cuántos GB son...? ¡¡Juego del demonio!!
Lunes 8:27
-Genial ¡¡No puedo esperar para probar otra vez el juego!! ¡¡y con otra partida!!
Encendió el VR, estaba apagado por automático, se puso el visor, extendió el tapete y en el menú abrió el juego.
-Antes voy a despedirme de ella.
Entró al perfil de Thomas, ahí apareció en una habitación, acostado, sorprendido miró alrededor, pero aún más por otra cosa.
-¿C-cómo es que puedo sentir la ropa?
Ahí se levantó, el suelo de madera rechinó ante su peso y pasos en un sonido no sintético, era más real.
-¿E-es real?
Tocó una de las cobijas de la cama, la textura lo dejó petrificado, titubeó y luego miró alrededor, una habitación adornada correctamente, como si estuviera pensado cada sitio no por un decorador o un programador, sino, por alguien ajeno a ello, con su visión utilitarista.