Profecía de jesly

Capítulo 10 — Ya empieza

El símbolo — La conexión
A treinta y un escalones bajo tierra, Jesly tenía la mano vacía sobre un bolsillo vacío, mirando un símbolo grabado en roca antigua a la luz de una antorcha que nadie había encendido.
A tres pisos de altura, en una sala que no existía oficialmente, el objeto que había estado en ese bolsillo descansaba sobre una mesa de piedra, envuelto en tela oscura, rodeado de voces sin cara.
Ninguna sabía lo que sabía la otra.
Pero el símbolo grabado en la roca era el mismo que estaba grabado en el reverso del objeto sobre la mesa. Y ese símbolo no era del Consejo. No era de la Mano Quieta. No pertenecía a ningún aquelarre que Maren pudiera nombrar, que Jesly pudiera reconocer, que Charly pudiera haber visto en ninguna de las cartas sin remitente que habían cambiado el rumbo de su vida.
Era anterior a todos ellos.
Anterior, quizás, a la idea misma de que la magia necesitara ser controlada por alguien.
En el bolsillo del abrigo de Anorit había un cuaderno de cuero gastado.
Sus páginas estaban llenas de visiones anotadas en el orden en que las había entendido — no en el orden en que las había visto. Había fechas que saltaban décadas. Había nombres tachados y reescritos. Había dibujos de lugares que todavía no existían cuando los dibujó.
Y en una página sin número, hacia el centro exacto del cuaderno, ese símbolo aparecía una vez.
Solo una.
Al lado, con la letra apretada de quien escribe algo que no quiere que nadie lea pero que tampoco puede dejar de escribir, había dos palabras.
Ya empieza.
La fecha era de hacía once años.
Anorit no miró el símbolo en la pared.
No necesitaba mirarlo. Lo había dibujado él mismo en ese cuaderno, once años atrás, después de una visión que lo había dejado tres días sin hablar. Lo había dibujado con la mano temblorosa de quien ve algo que no debería ser posible ver y que sin embargo está viendo con una claridad insoportable.
Lo que no había escrito — lo que nunca había puesto en palabras porque ponerlo en palabras lo haría real de una manera distinta, definitiva, sin retorno — era lo que venía después del símbolo en la visión.
Una figura de cabello oscuro cuya cara nunca se enfocaba.
Un silencio que apagaba la magia a su alrededor.
Y él mismo, de rodillas, sin que pudiera verse si era por elección o por derrota.
Lo que tampoco había escrito era esto: en la visión había una segunda figura detrás. Más joven. Inmóvil. Con las manos abiertas y algo contenido en ellas que quería expandirse y no podía. Una figura que Anorit había tardado años en identificar y que cuando finalmente lo hizo había arrancado esa página del cuaderno y guardado sus cenizas en un lugar donde nadie pudiera encontrarlas.
Jesly estaba a dos pasos de él.
Charly había soltado su mano.
La antorcha ardía sin que nadie la hubiera encendido.
Todo estaba exactamente donde debía estar.
Anorit cerró los ojos un momento.
Solo un momento.
Y cuando los abrió, ya había decidido qué parte de la verdad iba a seguir callando.
— Fin del Capítulo 10 —




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