Profunda oscuridad

Capítulo I

- ¿Has visto que la revista "The Scientist" anuncia un nuevo concurso de científicos?

- Por supuesto, Evan, sabes que sigo todos los boletines del departamento y me suscribí al priódico. A ver quién gana el concurso y obtiene el puesto en el laboratorio Arqueóligico más grande de Dúblin.

Tom sacó un papelito de su bolsillo, era la página  con la descripción del concurso del periódico de The Scientist, el periódico más importante para cada arqueólogo e investigador que hace poco ha anunciado un concurso: el científico que presente un trabajo de investigación más  innovador e cautivador podrá recibir un puesto en el laboratorio más grande y avanzado del país y también recibir un dineral para el desarrollo de su proyecto nuevo científico.

Tom y Evan eran dos amigos de toda la vida, aunque también los rivales número uno. Siempre competían por la mejor nota en el colegio, la mejor chica en las discotecas y las becas más altas en la universidad. No se separan, pero si se trata de competir, ninguno se rinde sin luchar  hasta el final.

- De hecho, ya tengo algo para presentar, - dijo Evan, sonriéndose como un gato.

- No me lo puedo creer Evan, me dijiste que el próximo concurso no vamos a pelearnos, - dijo Tom enfadado.

- No te enfades, chiqui, es que sabes que soy así, y no puedo perder la batalla, sabías que trabajaba en un proyecto.

- Sí, pero no me dijiste que lo ibas a presentar al concurso.

- No lo iba a hacer, porque no sabía nada de él, - dijo Evan burlándose, pero ahora quiero aprovechar la oportunidad, además que el trabajo científico en el departamento de Arqueología de la universidad no me convence.

- ¿Ah, sí? Cuando apostabamos que no ibas a poder entrar decías otra cosa, - dijo Tom con un hilo de voz.

- Déjalo chiqui, ya sabes que mi proyecto es una maravilla y este puesto es mío, céntrate mejor en tus chicas del primer grado, - casi riéndose dijo Evan.

- Me tengo que ir a dar las clases, pero que sepas que no me rindo, y ¡deja de llamarme chiqui!, - le saltó Tom.

- Como quieras, luego nos vemos, y deja de guardar los papelitos de todos los periódicos que luego te van a desilucionar.

Evan se dirigió rumbo al parking, vio un grupo de estudiantes, principalmente chicas, se saludaron, les dijo una broma, se rieron. Mientras tanto, Tom estaba observando cada movimiento de Evan, éste se movía con elegancia, estaba feliz, sin duda su proyecto era algo grande, maravilloso, fascinante. Pero es Evan y aunque esté a punto de morir, hará todo lo posible para que todo el mundo piense que es inmortal.

Mientes, - se dijo Tom en voz baja. No tienes nada que presentar.



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En el texto hay: oscuridad

Editado: 25.07.2018

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