Programada para sentir

El qyal humano

No volveré a cometer el mismo error...

Mis ataques serán más inofensivos, no tengo por qué atacar con esa enorme energía si no es necesario

Con mi mano transformada en un cañón de energía, Quyal juntaba energía, pero esta vez no tanta, como un pequeño disparo controlado que puedo disparar consecutivamente como una ráfaga de balas

Incluso concentrándome únicamente en mi programación principal y no en el torrente de órdenes sin sentido...

—¡PORQUE NO PUEDO ALCANZARTE!—

Prepare mi cañón para disparar de nuevo una ráfaga de energía Quyal

—je, je, je—

Se reía la silueta de un qyal que se paseaba cómodamente como si fuera su casa por el laboratorio

Durante los últimos días ese qyal siguió apareciendo en el laboratorio, al principio se limitaba a observar desde lejos y yo lo ahuyentaba con mi cañón

Pero siguió viniendo hasta que entró dentro del laboratorio y por más que intentaba nunca logré que alguna de las ráfagas de energía Quyal logren alcanzarlo

Se supone que los qyals no pueden ir a esa velocidad ni mucho menos hablar, pero aun así ha estado haciendo eso diariamente sin cansarse

—eres muy inusual—dice el Qyal sentado en la mesa

No he hablado con nadie en todo este tiempo, pero aun así, no puedo hablar con un qyal mi misión sigue siendo destruirlo, incluso si no es lo que quiero

pero lo que más me incomoda...es que no puedo verlo, es solo una silueta, esta censura solo debería pasar con humanos, debe ser alguna falla en mi sistema visual, pero que no logro reparar

Aunque también está la posibilidad de ser otra cosa...

—¿no vas a hablarme?—el Qyal se acostó en la mesa dando vueltas

—es aburrido hablar sola ¿Sabes?—

A veces cunado me mira, sus ojos comienzan a brillar ignorando el filtro de la silueta

El Qyal salto a la mesa donde descansaban las plantas de la Dr.Nikol

—bájate de ahí, qyal—estoy apuntando a esos brillantes ojos

—jo... por fin—

El qyal salto de la mesa al suelo y se fue acercando lentamente

Track*

Fue el sonido que se escuchó cuando piso una pieza de la antigua lámpara que iluminaba las plantas hace mucho tiempo, piso una y otra vez los escombros del laboratorio que yo misma había destruido con la ayuda de los años

pronto nuestras miradas se juntaron, el brillo de mis ojos competía con los suyos, poso su mano sobre mi cañón sin miedo alguno

—es un arma muy poderosa, ¿quién te construyo?—sus ojos aumentaron su brillo

—no es asunto tuyo—

con mi otra mano sujeté lo más fuerte que pude la mano del qyal que soltó mi arma y grito del dolor por mi apretón, con esa distracción el deslumbrante brillo de sus ojos se opacó y yo pose mi arma justo en frente de su cara

—... ush, eres más fuerte de lo que pensé, jeje—

el qyal trataba desesperadamente de escapar y recuperar su mano atrapada en mi fuerte agarre con golpes y patadas, pero esos ataques no pueden hacerme nada, coloque mi arma frente a su rostro, le voy a disparar un solo disparo que terminara con esto rápidamente

CREAK*

el sonido característico del metal rechinando fue el que detuvo nuestra interacción, todos los sonidos fueron opacados por ese fuerte rechinar

las vigas de metal que sostenían el techo del laboratorio sobre dos computadoras empezaron a doblarse dejando caer la tierra que había sobre el techo, está a poco de derrumbarse

mi agarre se soltó y mi arma volvió a ser una simple mano, ¡no otra vez!, mi mirada se quedó fija en el techo a punto de romperse, no sería capas de llegar a tiempo sin mis piernas, aun así me tire al piso e intente llegar arrastrándome hasta las computadoras

pero no llegue a tiempo...

Apenas pude ver como una gran roca caía sobre las computadoras

El techo se derrumbó y ahora yo y las computadoras estamos sepultados sobre un montón de escombros, tierra y rocas. Mi cuerpo está paralizado, no lo note porque estuve todos estos días concentrada en ese molesto qyal, pero esa no es escusa, poco a poco todo lo que conforma este único lugar seguro está siendo destruido... ¡Y no puedo evitarlo!

Unas manos sujetaron mis piernas que habían quedado fuera del gran montículo de tierra y escombros para luego jalarme hasta estar todo mi cuerpo desenterrado, quien me saco de allí fue el qyal

—lo lamento... ¿Si no fuera por mí te hubieras dado cuenta de eso antes cierto?—el qyal extendió su mano ofreciendo su ayuda para levantarme

con la restricción de mis piernas ahora enterrada bajo el mismo laboratorio que nos protegió durante años, ahora soy capaz de levantarme por mi cuenta. Rechazo la ayuda del qyal y me levanté yo misma. Ahora todo mi cuerpo es capaz de moverse a excepción de mi rostro que continúa estática en una expresión sin emoción

al pararme por primera vez en tanto tiempo la altura que llegue a alcanzar comenzó a traerme muchos recuerdos, pero sobre todo comenzaba a tambalearme, no puedo enviar órdenes claras a mis piernas, estoy demasiado agobiada con código contradictorio, debo moverme y cumplir mis tareas, pero a la vez mi tarea es quedarme atrapada aquí

—oye, ¿estás bien?—

Al escuchar su voz ya no podía decidirme en que sí debería atacarla o no. El qyal poso su mano sobre mi hombro, no estaba preparada para ese movimiento de parte suya, mi sistema tomo la orden más clara y precisa en lugar de esperar a que le diera una. Volví a sujetar su mano con fuerza y apunte mi cañón a su cara

—wow... tranquila... olvidemos que soy un qyal y tu un robot por un momento y hablemos de chica a chica, ¿te parece?—

—... ¿Eres una chica?—solté mi agarre por la confusión que tengo, ¿chica?, se supone que los qyal no tienen género

—sí... ¿Acaso no reconoces la voz de una chica?—la qyal sigue manteniendo una actitud enérgica a pesar de todo

mi cuerpo comenzó a temblar ante la confusión de las órdenes contradictorias, baje mi mirada hasta el suelo y cruce mis brazos para que dejen de temblar, más cosas que no entiendo... desde cuando ellos...




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.