Prohibido +18

Capitulo 9

El ser humano es una alimaña que debe ser eliminado de este bello mundo llamado tierra.

Athalia Duvessa

Existen personas repugnantes, que deberían estar entre las rejas o tres metros bajo tierra, muchos inocentes pagan por cosas que no tienen nada que ver con ellos, el ser humano es repugnante, destruye todo lo que Dios creo.

A lo largo del día me di cuenta de muchas cosas, hoy en la clase de historia, aprendí cosas y descubrí cosas, y una de ellas fue sobre la conquista española a América

Fue allí donde me di cuenta que las personas son las únicas que buscan su propio mal, los indígenas no buscaron guerra, fueron los españoles quienes invadieron su territorio, mataron a sus líderes, robaron su Oro y los obligaron a ser sus esclavos.

Nadie los invito, nadie los llamo, ellos solos llegaron y tomaron posesión de lo que no era suyo, dañaron a personas inocentes que no les habían echo ningún mal.

—¿En qué piensas Athalia?

—En que el ser humano no merece nada de lo que tiene, somos desagradesidos con lo que se nos dió

—Lo somos, no somos perfectos.

—Hasta el ser más inocente carga con algo que no hizo, si Eva no hubiera comido la manzana seguro no estaríamos aquí.

—La serpiente la manipuló.

—No creo que toda la culpa sea de la serpiente, Eva también pudo negarse, más sin envargo lo hizo y le gusto y se condenó a ella y la humanidad.

—¿Lo dices por lo que pasó con mi hermano?

—Clarisa, de lo que menos quiero hablar es tus hermanos, no quiero verlos ni en pintura

—¿Y Nate que te hizo?

—Nos hizo, mi hermano me llevo al médico porque no estaba bien, encontraron restos de éxtasis en mi sangre.

—¿Cómo sabes que fue Nate?

—¿Quién nos dió los refrescos?

—Nate.

—Lo vez—niego—¿Que pretendía tu hermano?

—Le gustas.

—Ese no era el modo de hacer las cosas.

—Yo se, y creeme que te apoyaré en lo que sea que decidas hacer.

—Por el momento nada, pero ya no quiero a Nate cerca de mi.

Ella me sonríe y me da un abrazo de esos que te dan ánimos de seguir adelante sin importar las adversidades.

—Vamos a almorzar — se levanta y me jala la mano

La sigo a las afueras del edificio, nos vamos a la cafetería donde pido pollo asado y mi botella de agua.

Una vez en la mesa, destapó el agua y le doy un sorbo, la dejó a un lado y pincho un troso de pollo, Eira y Conor se nos unen.

Todo va muy bien, no tengo ganas de toparme al director y no quiero ver a Nate, estoy segura que le enterraría el tenedor en el ojo.

El interrogatorio de la abuela fue muy estricto exigiendo detalles de lo que había pasado, le conté de lo que me acordaba y después de verme de manera juzgona, me abrazo y me dijo que no me preocupara, claro después anduvo de ensimosa queriendo que le llamara al director para agradecerle que me llevará a casa, según ella por educación, pero yo sé muy bien que se refería a lo que pasó.

—¿Que te paso en el labio?—le pregunta Clarisa al moreno. Lo volteo a ver y veo una cortada en su labio

—Entrenamiento cuerpo a cuerpo, Bastian anda de mal humor.

—¿Entrenaste con él?

—Paso de tropa en tropa y solicito una contienda con el número uno de cada tropa.

—¿Que le pasa?

—No se, se le zafo algún tornillo o algo por el estilo—el chico le da un sorbo a su refresco.

Me sobresalto cuando agarran de un tirón mi botella de agua, frunzo el seño buscando al responsable y lo encuentro llendo al lugar frente a mi mientras se enpina mi agua.

Me ve levantando una ceja, sonríe por medio lado mientras bebe de mi botella.

Siento como mi molestia va en aumento, tenia la esperanza de no verlo el día de hoy.

—¿Vienes conmigo el sábado?—me pregunta Clarisa.

—¿A dónde?—me volteo a ella ignorando al sujeto frente a mi

—A un concierto, estará buenísimo, tengo entradas y quiero que me acompañes.

—Mmm, veré si no tengo nada que hacer.

—Anda ¿Si? Prometo que te lo pasarás de lo mejor.

—Te lo confirmo en la noche.

—Digiste lo mismo con la fiesta y no me dijiste nada, pensé que no irías.

Ladeó la cabeza abriendo mucho los ojos, veo a Clarisa como si le hubieran salido dos cabezas.

La abuela avisó, me enviaron un correo de confirmación, él me envió. Él. Me. Lo. Envío.

—Se me debió pasar, tienes mi número ¿No? Llámame.

—Buena idea, revisaré la bandeja de correos quizá esté por ahí y no lo ví.

Y no lo va a encontrar porque la abuela llamó y lo peor es que no me dijo a quien.

—Mira, suena raro pero tengo que pedir permiso para salir, no puedo tomar decisiones así mientras viva en casa de mi papá.

—Oh, pero tú papá me conoce, él te dejo ir al centro comercial conmigo, bueno porque Bastian nos llevó—lo voltea a ver y frunce el seño—¿Nos llevas al concierto?

—No soy tu chófer y mucho menos tu niñera.

—Anda ¿Si? Es por Athalia, si tú vas su papá la dejara ir también.

Sigo sin entender muy bien cuál es la fascinación de mi familia con la familia de Clarisa, más la de mi papá y mi abuelo, no los entiendo.

—No

—Si

—No

—Si

—¡Que. No!

—¡Se lo voy a decir a mamá!

—Haz lo que te dé la maldita gana, no pienso ser tu niñera, ya estás grande para andar con estupideces.

—Ya no te quiero

—¿Crees que me importa?—le dice con sorna

—Idiota.

Observó al director que está serio con cara de querer tirarle un plato en la cara a su hermana. Se escapa una risita burlona la cual sin querer llama su atención

Sello los labios cuando mis ojos se encuentran con los suyos, dos ojos negros tan profundos que me ven fijamente con una penetración tan imponente como si pudiera ver mis pensamientos.

Comenzamos una guerra de miradas un tanto ridícula, levanta una ceja como burla en espera de ver quién cierra primero los ojos, claramente él no piensa perder




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.