Athalia Duvessa
Está usted embarazada....
La oración que más me peso, la oración que terminó de romperme
Esperaba un hijo ¿De quién? No lo sabía.
Me lavo la cara viéndome en el espejo, ahora tengo 19 años, una cicatriz pequeñita reposa bajo mi labio, una que otra marca de quemadura en mi cuello, pero nada relevante ya.
Fue un día agotador, corrí como nunca lo había echo en mi vida, primer día de entrenamiento y me sancionaron por llegar tardé.
Me hicieron correr veinte vueltas al campo de entrenamiento, no se cuánto mide, pero está grande, muy grande.
Me desvisto frente al espejo, la cicatriz en mi abdomen ya casi no se ve, me pongo crema en el cuerpo
Con el pijama puesto, me voy a la habitación de Alonzo mi hermano mayor. Abro la puerta sin tocar, lo encuentro sentado en su cama leyendo un libro.
—¿Cómo te fue pesadilla?— pregunta cuando me ve.
—Me sancionaron, por llegar tarde
—¿Por qué llegaste tarde?
—Me perdi— le digo— Mira— levanto mi blusa — ya casi no se ve — señaló la cicatriz en mi abdomen
—Es cierto, ya es más pequeña— dice él mientras me siento a su lado
—¿Cómo me la hice?
—No lo sé, fue un día que fuimos al cerrito, te caiste, bueno, eso fue lo que dijo papá —dice viéndome fijamente
Enarco una ceja viendo directo a sus ojos color ámbar.
—De acuerdo homo sapiens no evolucionado —le digo — dame un abrazo —sonrie viniendo a mi sitio rodeando mi espalda con sus brazos
— Gracias —dice — se que es difícil para ti.
— Contigo no mucho, tu no me das asco —le sonrió con los labios cerrados
Comienzo a contarle como fue mi primer día en la académia. A eso de las nueve lo dejo y me voy a mi habitación, resoplo y me tiró en la cama.
Sigo sin entender por qué me miente
Ase un año lo recordé, yo estaba embarazada, recuerdo mi pansita, que llegue al séptimo mes y en ese instante no recuerdo más.
—¿Que paso contigo? — acaricio mi vientre, trato de forzar mi mente para intentar recordar más, paso mi mano sobre la cicatriz.
«¿Lo perdí?» «¿Que paso con mi bebé?» «O ¿Solo lo imaginé y no es un recuerdo?»
—No pudo ser eso, yo te recuerdo, recuerdo tus movimientos — siento las lágrimas calientes caer al dorso de mi cara — yo sé que si fuiste real.
***
Vale, okey. No sé que maldición tengo o si en mi vida pasada mate un gato negro, ¿Por qué? Porque es mi segundo día de entrenamiento y la décima vez que le doy vuelta al campo de entrenamiento bajo el ardiente
Con la espalda recta, pies juntos, manos tras la espada y menton en alto. Todos juntos caminamos a paso firme al interior de la academia. No conosco al dichoso director, nisiquiera nos atendió él cuando me vine a inscribir, papá dijo que era una lastima que Hidalgo Smirnov no siguiera a cargó de la academia.
Estás instalaciones son enormes, por fuera es una fortaleza impenetrable, hay más de 500,000 mil inscritos en distintas categorías.
Para poder estudiar aquí primero debes estudiar en escuelas conocidas como "preparatorias de cadetes" que forman parte de la misma entidad
Inicias desde los cuatro años en kinder, seis en primaria, tres de básico, y tres de diversificado estudiando lo que tú quieras, y después la académia, que para algunos es como la universidad
La academia junto con sus etapas y escuelas, son una entidad privada que no le rinde cuentas a ninguna entidad, ni al FBI o al gobierno, está por su propia causa y le ah ido muy bien.
—¡Hola!— me volteo a la fila a mi lado, encuentro a la chica que me ayudó a encontrar mi sección ayer.
—Hola— digo si más
—¡Me encanta saber que estamos en la misma sección!
—¿Espera ¡Que!? — pregunto espantada.
No no no, tiene que ser una broma, se supone que entre a la tropa alpha por mi rendimiento y seriedad con mi trabajo, no puedo estar con ella, párese que llora dulces y vomita arcoiris.
—Mira, ya vienen — señala el balcón de arriba — ese es mi papá — señala al primero — y ese mi hermano
Trato de enfocar bien la vista, pero de lejos es imposible detallar a ambos sujetos arriba.
Una enorme pantalla se enciende dejando ver a los dos hombres arriba.
Una enorme pantalla se enciende dejando ver a los dos hombres arriba.
—Para los que no me conocen, soy Carlos Smirnov el director general de la academia hasta hoy. Con orgullo les presento a su nuevo director, mi primogénito Bastian Smirnov.
Toda la pantalla se enfoca en el sujeto frente a todos.
Siento como se me erizan los bellos del cuerpo ¿Quien demonios es ese sujeto?
— A partir de ahora todo cambiará, quedan advertidos, la academia forja soldados, no princesas, la puerta está abierta para el que quiera irse que se valla ahora.
Demanda, su contextura es un tanto robusta, porta el uniforme de entrenamiento, sus rasgos finas y marcados lo asen ver increíble, y el cabello negro contrasta con su piel pálida, algunos tatuajes le adornan un brazo.
Ahora tendré que lidear con un gilipollas
—¡Tropa alpha adelante!
Nos movemos al frente, soy una de las nuevas por lo que me dejan en el medio junto a la chica a mi lado.
No sé en qué momento el supuesto director baja, me paro firme cuando empieza a pasearse entre las cuatro filas.
Mantengo la mirada fija al frente, la espalda recta, los hombros alineados. Se me acelera el pulso cuando el olor a colonia me inunda las fosas nasales
Lo tengo al lado, inpone su presencia, mis nervios amenazan con flaquear, siento mis piernas volverse gelatina cuando habla cerca de mi cabeza.
—Nombre— habla firme con un deje de irá.
—Athalia Duvessa —suelto
Suelto el aire de mis pulmones cuando pasa por mi lado asia uno de mis compañeros.
Me es inevitable no destallarlo de espaldas, me regaño mentalmente cuando mis ojos bajan demaciado.