Prohibido

Capitulo 3

Bastian Smirnov

Todas las bestias tienen corazón, hasta el animal más ponzoñoso cuida y protege a sus crías. El ser humano es la verdadera vestía, no tiene corazón y es capaz de sacrificar a sus propios hijos.

Siento que se me va a reventar la cabeza por la migraña que tengo, arreglar el desastre que dejó mi padre no será nada fácil, hay pagos atrasados de una hipoteca que no sabía que existía.

Nunca quise hacerme cargo de la academia, ahora entiendo porque tanta insistencia en que me ocupará.

Es mía ahora, y puedo hacer lo que me dé la gana con ella, la tropa Alpha está bajo mi supervisión y seré yo quien los entrene.

Está compuesta por un capitán osea yo, 4 supervisores, 2 Albaceas de los cuales solo tenemos uno, 33 soldados y 10 cadetes de los cuales uno debe probar que es lo suficientemente bueno para para ser el Albaceas que falta.

Superviso desde la plataforma los distintos campos de entrenamiento, muchos de los inscritos tienen lo que busco y se necesita, mis ojos se desvían al campo de mi tropa, una de los cadetes se encuentra corriendo al rededor del campo.

¿Cómo entro a la tropa Alpha? Con esa puntualidad debería estar en preparación todavía.

Me voy a mi alcoba, me quito el traje y lo cambio por el uniforme de entrenamiento, salgo al campo.

Con un silbido se le ordena a la tropa formarse en filas frente a mi, no tardan en obedecer, el genio se me empeora al ver a la misma cadete formarse de último.

—Mi nombre es Bastian Smirnov, ageno a ser su director general, también soy su capitán—todos mantienen las manos detrás de la espalda con el menton elevado — digan adiós a los privilegios, desde este instante están obligados a someterse a una serie de pruebas, físicas, tácticas, entrenamiento, conocimiento, fuerza, idiomas, poniendo en práctica cada una de las cosas instruidas en la preparación que recibieron desde que ingresaron al programa.

Todos asienten, con otro silbido los alinean frente a la pista de obstáculos, uno a uno van pasando por la pista, la cual consiste en saltar unas estructuras de madera, pasar por barro pegajoso, nadar a una profundidad de 20 metros, librarse como sea de los perros los cuales los siguen a quema ropa, subir una pared con ayuda de una lazo y por último, saltar un precipisio de seis metros de distancia.

Los observó con detenimiento, los soldados pasan sin problema alguno, a los cadetes no les va tan bien, solo dos lograron pasar, y tres de ellos no se libraron de los perros. Milagrosamente, Clarisa pudo pasar, pero no sé libro del perro.

La cadete de la sanción es la última en pasar, en cuanto echa a correr, el perro sale tras ella, salta con agilidad los obstáculos, no muestra dificultad a la hora de pasar por el barro, nada rápido llegando a la orilla donde está el perro tratando de morderla, lo toma de la cabeza, no se cómo lo ase pero le abre el osico y le rompe ambas mandíbulas, la sangre del animal le baña las manos, nisiquiera se inmuta y sigue corriendo hasta llegar a la pared la cual sube como si volará, baja de un salto y sigue corriendo hasta llegar a la ka última prueba, con las palmas toma impulso del suelo y se lanza al otro lado del abismo callendo de pie.

—¡¿Viste eso?!—Andrew se desespera

—Falta ver su técnica

Se llevan a un salón donde se ubican frente a unas mesas, cada una tiene una bomba, un minuto de tiempo antes de que la bomba explote, la tienen que desactivar, todos sudan y se ven entre si, claramente no saben que son falsas.

—¿No crees que es demaciado? Muertos no sirven

—Inutiles tampoco—dan un silbido anunciando que les quedan 10 segundos, la voz computarizada inicia la cuenta regresiva.

3....2....1

Las bombas explotan, todos se lanzan al suelo pero ya es demaciado tarde, todos están cubiertos de una masa pegajosa, algunos soldados yasen en el suelo, todos los cadetes están en el suelo y uno que otro soldado de pie, pero, en el fondo, pulcra, limpia, estaba ella, su bomba no había explotado.

«la desactivó»

—Nada mal para ser solo una cadete—habla Andrew revisando una de las carpetas que lleva con él—¿Que le pusiste a las bombas?

—Arina con agua

—Eso no les va a salir del pelo

—No es mi problema que sean unos farsantes que no puedan desactivar una simple bomba

Sin perder tiempo los guían al centro de armas, dónde se les entregan armas blancas, se dejan en una jaula.

Las reglas son claras, salen vivos si o si.

Las puertas de los compartimos dejando salir a 100 sicarios, cada uno de ellos condenado a pena de muerte, todos por delitos distintos, violaciones, secuestros, asesinato, cada una de las peores cosas que se puedan imaginar.

—¡Ya!

Los presos se les van ensima a los soldados y cadetes, no pasa mucho tiempo cuando veo la sangre de alguno volar.

Veo a mi hermana tiembla con las manos contra el pecho, está al lado de la chica de la sanción, sigue temblando pero no puedo hacer nada, le dije que este no era lugar para ella, no me hizo caso, que se las arregle sola.

Me volteo a los demás, se escuchan gritos, vuela sangre por do quiero, escucho insultos, hay patadas, puñaladas, sangre y más sangre, hasta ahora, todos los soldados y cadetes siguen vivos.

No se de done sale, a mis pies cae un brazo, lleno de tatuajes con el hueso rotó... ¿Que mierda?

—¡¿Quien hizo esa mierda?!—grita Andrew

Busco el resto del cuerpo, la sangre y el grito desgarrador de uno me lleva directo a ella, con el cuerpo tirado a su espalda.

—¡¿Cómo mierda lo hizo?! ¡Le arrancó el brazo!

Ignoro a Andrew observando a la chica, tiene a otro sujeto de casi dos metros de rodillas en el suelo al cual le rebana el cuello desatando chorros de sangre de los cuales algunos le manchan la cara, deja el cuerpo inerte en el suelo llendo a tomar a otro sujeto, le toma el pelo y le estampa la rodilla en la cara, lo jala asia atrás y con un rodillazo le quiebra la columna y con amabas manos le da una vuelta completa a la cabeza del sujeto.




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