Capítulo 4
Tina Jonshon:
Tal como lo prometió Malú, a las cinco en punto de la tarde estábamos en el piso repasando nuestros apuntes. Aunque es mi primer año, tengo a mi mejor amigo que me presta los suyos de su año anterior así que digamos que tengo una ventaja. Por el contrario de él, no tiene a quien pedirle prestado los de segundo año, así que se entretiene con repasar lo del primer año.
La verdad tengo que admitirlo. No fue tan malo socializar con alguien nuevo. Malú parece ser una chica agradable y bastante risueña, no paraba de mostrarnos algunos lugares que con Randy no vimos hasta ese momento.
La chica se despidió y alegó que nos veríamos mañana en clase. Debo confesar también que me da cierta confianza saber que compartiré las mismas materias que Malú, porque me sentiría bastante... incómoda rodeada de puros desconocidos y no planeaba sacarme una pase extrovertido.
Lo de Malú ayer fue inesperado, pero agradable hasta cierto punto. Era solo ella, no una multitud a la que debo mostrarle que soy extrovertida por pura sociedad. Mucha gente me abruma, por eso hoy lunes Randy me da ánimos antes de entrar a la facultad.
—Tu primer día será genial, lo presiento —Afirma con esa seguridad que siempre tiene, con unsa sonrisa en sus labios.
—Ojalá tener esa confianza que te tienes a ti mismo. —murmuro, soltando una suspiro mientras desvío la mirada hacia el interior.
Mucha gente desconocida. A ver cómo sobrevivo el primer día. Sería más fácil todo si compartiera todas las materias con Randall, y no solo la optativa.
—Tú también la tienes, solo que los nervios te traicionan —coloca su mano en mi hombro, dandome un pequeño apretón confortable—. Te irá fenomenal.
—Mucha gente... —murmuro la causa de mi malestar, haciendo un puchero.
Se rié antes de estrujarme contra él como si fuera su oso de peluche. Me agarra las mejillas y besa mi frente con su sonrisa bailando todavía en sus labios.
Maldito príncipe... ¿Por qué me haces esto?
—Solo piensa en que estoy a tu lado durante las clases, en silencio.
Alzo una ceja, com una pequeña sonrisa divertida.
—Eso es un poco arrogante, ¿no crees?
—Pero te sentirías mejor, ¿no? —refuta en el mismo tono y ruedo los ojos mientras se ríe— Venga, tenemos que entrar ya.
Con un poco de estoicismo me despido de mi mejor amigo cuando entramos a la facultad de Derecho, y lo veo partir hacia su primera clase de la mañana.
Suelto un suspiro tembloroso que casi se convierte en un grito ahogado cuando Malú aparece a mi lado con su característico entusiasmo.
—¡Buenos días! —se ríe al verme, y choca su hombro con el mío— ¿Nerviosa?
—Para nada.
Aunque su ceja alzada me indica que no me cree, cambio rápido el tema. Atraviesamos pasillos juntas hasta llegar a nuestra primera clase. Trato de ignorar las miradas de los pocos estudiantes que hay y cuando estoy por tomar asiento cerca de la ventana, en el medio, Malú me arrastra hacia el lado contrario.
—Aquí es mejor. —dice, antes de empujarme por los hombros para obligarme a sentarme.
—¿Por qué?
No tiene chance de responder porque la puerta termina por abrirse y entran una multitud de estudiantes, seguidos por un hombre alto, escuálido, con gafas redondas.
Malú se sienta.
—Ese es el profesor Klaus Ritcher —me dice en un susurro, acomodando su bolsa sobre la mesa en una esquina.
—¿Conoces a todos aquí?
Ella asiente sin verbalizar una respuesta.
El profesor camina hacia el escritorio frente a la pizarra y deja el maletín que trae en el suelo, recostado contra la madera. Su mirada recorre el salón, mientras los estudiantes que entraron de últimos se acomodan en sus asientos. Pasan unos segundos en silencio, antes de que hable.
—Buenos días. Soy el profesor Ritcher —se presenta, mirando a todos—. Bienvenidos a la materia «Introducción al Derecho».
El profesor nos da una breve explicación de en qué consiste su materia, cómo serán los exámenes, recursos de ayuda en línea. Incluso nos hace presentarnos a todos en clase, por poco me muero de los nervios cuando me miraron por ser mi turno de decir mi nombre.
Cuando llega el turno de la rubia a mi lado, se pone de pie.
—¡Hola! —Sonríe— Soy Malú Santana...
El profesor asiente, haciendo un gesto con su mano como si ya lo supiera. Malú rueda los ojos, volviéndose a sentar, sin verse ofendida.
—Están aburridos de verme. —me dice riendo, antes de que el profesor comience la clase.
**
—¡Fua! —Malú bosteza, estirándose con los brazos alzados, sin dejar de caminar— Estoy muy cansada.
El resto del día fue bastante intenso. Las clases, digo. Creí que sería algo tranquilo, pero me equivoqué. Lo bueno es que los contenidos ya los había estudiado gracias a mi mejor amigo.
—Tía, no se cómo has logrado entender todo con tanta facilidad —me mira—. Estudié ayer por nada, casi me quedo en el limbo.
Sonrío.
—Gracias a mi mejor amigo, me prestó sus apuntes de su año anterior.
Malú guarda silencio por un momento, pensativa.
—Oye... ¿segura que no sois novios secretos?
Casi me tropiezo ante su pregunta. Niego con rapidez, sintiendo el calor abrazar mis mejillas.
Nunca podríamos.
—No. Por supuesto que no —murmuro, evitando mirarla—. Somos mejores amigos desde niños.
—Oh —exclama con algo de sorpresa—. ¿Y nunca pasó nada de eso?
—¿Qué es eso? —me río, un poco incómoda.
—Venga, tía —resopla—. ¿Nunca os besásteis por curiosidad al menos?
Niego, sin verbalizar una respuesta.
—Vaya cosa... Oh, mira —se detiene y señala hacia algún lado, frente a nosotras—. Es tu no-novio y mi futuro novio.
—No le digas... —miro hacia donde apunta, mi voz bajando su volumen— así.
En efecto, es Randall. Está jugando fútbol en la cancha junto a otro chico que asumo sea del interés de Malú.
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Editado: 02.08.2026