Prohibido Enamorarse

Capitulo 30

Evado el golpe agachándome. Aprovecho esto para golpear con mi codo la parte posterior de su rodilla derecha, desestabilizándolo. Doy una voltereta en el suelo, escapando de sus brazos. Me levanto de un salto, mientras el voltea a mirarme. Una sonrisa burlona se dibuja en su rostro. Nos quedamos quietos mirándonos, con las respiraciones agitadas, analizando el paso del otro.

—¿Cansada?—pregunta Aiden. Sé que intenta distraerme.

—¿Cuánto llevan?—escucho que pregunta Connor. Los demás han detenido su entrenamiento para mirarnos.

—Cerca de veinte minutos. Cada vez que parece que uno va a ganar, el otro logra zafarse—replica Reed.

—Vamos Aiden, aposte cincuenta puntos por ti—dice Phil. Duncan suelta un bufido.

Los ojos de Aiden se desvían un segundo para mirar a su amigo. Un segundo que aprovecho para lanzarme rápidamente contra él. Atrapo su brazo izquierdo, que es el más hábil, volteo y con mi rodilla empujo la suya, haciéndolo caer. Pero Aiden es más fuerte que yo, por lo que me jala y caigo junto a él. Sé cuál es su siguiente paso, por lo que cuando se gira e intenta atraparme con el propio peso de su cuerpo doy una voltereta hacia atrás. Estiro mi pierna para atrapar su brazo, pero de un salto se levanta.

Logro salvarme de refilón a sus agiles piernas que han intentado atrapar la mía, y en un segundo está en pie de nuevo. Él es más fuerte que yo, pero su soberbia es su punto débil. Yo soy mucho más rápida pero me falta la fuerza para derribarlo. Intento pensar en algún punto débil. En un abrir y cerrar de ojos atrapa mi brazo. Intento girar, pero me acerca a él, me obliga a doblar mis rodillas y caigo al suelo. Atrapa mis manos, cruzando mis brazos por delante de mí.

Tiene sus piernas apretando mis costados para intentar inmovilizarme. Sin embargo, soy más flexible de lo que Aiden cree, por lo que estiro mi pierna por entre las suyas, con el talón golpeo la parte trasera de su muslo al mismo tiempo que levanto los brazos y me agacho a ras de suelo para pasar mi torso por entre sus piernas. Inestable, y aprovechando que aún tiene bien sujetas mis muñecas, jalo, haciéndolo caer sobre mí. Suelta su agarre y, apoyando mi pierna sobre la colchoneta, me impulso para caer hacia el costado, yo sobre él.

Intento levantarme pero rápidamente me estrecha entre sus brazos. Me remuevo, mis piernas luchan con las suyas. El intenta quedar sobre mí, pero doy patadas, impidiéndoselo.

—¡Tiempo!—grita Sunny. Seguimos luchando.—¡Basta, sepárense!

A regañadientes Aiden suelta su agarre y yo dejo de patearlo. Giro y me quedo boca arriba recuperando el aliento. Aquello ha sido agotador.

—Me debes cincuenta puntos—dice Phil a Duncan.

—¿Estas bromeando?—le pregunta este.

—¿Quién gano?—pregunta Josephine.

—Aiden, claramente—dice Brent. Joy suelta una carcajada.

—¿De que estás hablando? Fue Leah—me defiende esta.

—Leah estaba atrapada, no podía levantarse—dice Caden.

—Tampoco podía Aiden—argumenta Connor.

—¡Dame mis cincuenta puntos!—reclama Phil.

—¡No! ¡Tú dámelos!—le grita Duncan.

—¡Silencio!—los calla Sunny.

Volteo a ver a Aiden, que al igual que yo, esta tendido en la colchoneta. El mira a Sunny, que se las arregla para hacer callar a los demás. Me apoyo en mis codos y me levanto un poco para verla.

—¿Quién gano?—pregunta nuevamente Josephine.

Sunny les da una mirada severa a todos. Cuando está segura que nadie más habla, se aclara la garganta y abre la boca.

—Ha sido un empate—sentencia.

—¡¿Qué?!—preguntamos todos.

—¡Claramente gano Leah! Aiden no podía levantarse—reclama Reed.

—¡No, claramente gano Aiden! Él tenía atrapada a Leah—argumenta Brent.

—Si te tenía atrapada—dice Aiden, volteando a mirarme. Levanto las cejas y suelto un bufido.

—¿Entonces porque no pudiste levantarte?—pregunto. Aiden rueda los ojos.

—¡Silencio!—vuelve a gritar Sunny.—Ninguno de los dos pudo levantarse, ni tampoco soltarse. Es un empate.

—Aun así me debes cincuenta puntos—le dice Phil a Duncan. Duncan lo fulmina con la mirada.

—Eres un burro.

Resoplo y vuelvo a recostarme. Todos mis músculos se sienten adoloridos. Observo el techo del campo de entrenamiento. En dos días partiríamos a la república, este era el último día que podíamos entrenar combate cuerpo a cuerpo, para evitar lesionarnos y tener un buen descanso. Me sentía exhausta, nerviosa, pero más que nada, ansiosa. El miedo y la tristeza ante la incertidumbre del paradero de mi madre habían sido reemplazados por determinación. Estaba decidida a intentar rescatarla, y no estaba del todo segura de si sería capaz de respetar las órdenes para hacerlo.

Aiden me tiende la mano. No había reparado en que se había levantado. La cojo y de un salto me encuentro de pie. Aiden no suelta mi mano, y siento como con su pulgar acaricia el dorso de la mía, formando círculos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.