A la mañana siguiente, Alex se despertó y no supo dónde estaba hasta que vio a Sasha a su lado. Comenzó a angustiarse pues no recordaba nada y ninguno de los dos tenía ropa. Entonces vio sus prendas en el suelo, se vistió lo más rápido que pudo, tomó su celular y lo encendió. Al ver todas las llamadas y mensajes que Kiara le había dejado, salió de la casa de Sasha y tomó un taxi directo a casa.
Al llegar, subió rápidamente a su cuarto. En cuanto abrió la puerta, vio a Kiara dormida en su cama, y aprovechó que estaba descansando para meterse a bañar.
Después se acostó al lado de ella y le acarició tiernamente el rostro. Tenía tantos pensamientos y preocupaciones en la cabeza que comenzó a llorar; no sabía qué había pasado la noche anterior, no quería creer que algo hubiera ocurrido con Sasha, pero al recordar la escena, no podía interpretarla de otra manera.
—¿Por qué estás llorando? ¿A qué hora volviste? Me quedé dormida y no sentí cuando regresaste —preguntó Kiara tallándose los ojos.
—Voy casi llegando... Perdón por no responder, mi celular se quedó sin pila y creo que tomé de más, así que me quedé a dormir con uno de mis amigos —dijo Alex nervioso.
—Está bien, no pasa nada, solo no lo vuelvas a hacer porque me preocupé bastante —dijo Kiara sentándose en la cama.
Alex se puso frente a ella, se hincó y, recostando su cabeza en las piernas de Kiara, le dijo con desesperación:
—Por favor, perdóname. Te prometo que no vuelve a pasar, por favor no me dejes, no quiero que me dejes por mi error.
Kiara no entendía su comportamiento, así que solo le acariciaba la cabeza y le decía que todo estaba bien y que no se preocupara. Alex sentía tanta culpa que le era imposible parar de llorar.
Llegó el lunes, y Kiara le dijo a Alex que ya era momento de comenzar a planear la boda. Él estuvo de acuerdo; llamaron a la asistente personal para comenzar a buscar opciones sobre la locación, las flores, los arreglos y los demás detalles.
Los días pasaron y el remordimiento de Alex se fue dispersando, por lo que comenzó a involucrarse aún más con los preparativos. Kiara estaba demasiado emocionada con la boda y contagió a Alex de esa alegría.
Un mes más tarde…
Estaban en plena elección del salón para la boda cuando Alex recibió un mensaje de un número desconocido. Como no lo reconoció, esperó para abrirlo, pues estaba demasiado ocupado con los preparativos.
Después de elegir el salón, revisó su celular y leyó el mensaje:
*«Hola, amor, soy Sasha. Eres tan cruel; me dejaste sola aquel día y te fuiste. Bueno, la cosa es que... esa noche nosotros estuvimos juntos y pues... tengo un mes de embarazo. No quería decírtelo porque sé que estás muy enamorado de Kiara, pero no quiero que mi hijo crezca sin un padre. Así que te veo hoy a las 8:00 p. m. en el restaurante de siempre, o prefieres que vaya a tu casa y le diga a tu preciada Kiara».*
Alex tragó saliva amargamente y le respondió:
—Está bien, nos vemos ahí.
—Mi vida, ¿qué tienes? Te noto muy nervioso, ¿quieres que vayamos al hospital? —dijo Kiara tomándole la mano.
—Estoy bien, linda, solo que me informaron de un proyecto y tengo que ir a la empresa a las 8:00 p. m. No te preocupes, en cuanto termine vuelvo —dijo Alex nervioso.
Kiara no hizo más preguntas. Subieron al auto y volvieron a casa. Alex se despidió de ella y Kiara le recordó:
—No olvides que mañana vamos a la prueba de tu traje y de mi vestido. Seguro que te verás muy guapo.
—Sí, mi vida, ya me voy, al rato vuelvo.
Alex llegó al encuentro con Sasha, albergando la esperanza de que se tratara de una broma. Ambos se sentaron a una mesa y ella sacó una ecografía del bebé.
—Yo sé que esto fue algo repentino, y lo que menos quiero es que dejes a Kiara. Sin embargo, entenderás que yo no soy cualquiera y todos me están preguntando por el padre; no quiero que se arme un escándalo y mucho menos ser madre soltera. Así que cásate conmigo. Kiara lo entenderá, yo lo sé, ella no tiene hijos contigo ni ningún compromiso formal —dijo Sasha tratando de persuadirlo.
—Me voy a casar con Kiara, lo siento. Me haré responsable del bebé, pero no de ti; no te amo. Además, esa noche tú me diste algo en la copa, estoy seguro de que planeaste todo. Me voy, ya no tengo nada más que hablar contigo —respondió Alex levantándose de la mesa.
—Es una verdadera pena... Qué lástima que Alex Blaze vaya a perder toda su reputación en cuestión de minutos por ser un padre irresponsable y engañar a su prometida con su ex. Pobrecita, ella te llamó toda la noche y tú estuviste ocupado conmigo. Odio verlos felices, por eso mismo lo hice, aunque Patrik me ayudó, pero tú no tienes pruebas de eso, ¿o sí? —dijo Sasha muy segura.
—Eres una maldita... Está bien, me casaré contigo, solo dame una semana para contárselo a Kiara —dijo Alex agachando la mirada.
—Perfecto, amor. Pero tienes tres días para decirle y darme el anillo; ya tengo todo listo y estoy preparando la boda, tú no te preocupes. Después de esos tres días daremos a conocer la noticia a todos y nos casaremos la próxima semana. *Bye* —respondió Sasha dándole un beso.
Alex volvió a casa y vio a Kiara dormida en su cama, así que se acostó a su lado.
Al día siguiente…
Alex llevó a Kiara a probarse el vestido. Ella entró primero al vestidor y, después de medirse varios, por fin encontró el correcto, así que decidió mostrárselo a los padres de Alex y a las niñas. Todos se abrazaron y lloraron de la emoción. Luego, los abuelos y las niñas fueron con Alex para ver su traje mientras Kiara se cambiaba. Todos tuvieron la misma reacción entusiasta, pero Alex se mostraba bastante triste y sin ganas de nada. Se cambió de ropa y volvieron a casa.
Pasaron los tres días y Alex se fue temprano.
Kiara se quedó en el hogar esperando que las niñas volvieran del colegio. Al llegar la tarde, entró a sus redes sociales porque su teléfono no paraba de sonar con notificaciones.