Prohibido Enamorarte.

29.- Lunes 12 de agosto del 2019.

Adri:

    —¿Vamos a cenar esta noche? —me pregunta tomando su bolso de deporte. 

    Ha finalizado nuestro entrenamiento de hoy. Nuestras rutinas de baile están listas, solo es práctica, constancia y mejoramiento de lo que Alonzo nos vaya comentando.

    —¿Restaurante con menú vegetariano? —le pregunto también tomando mi bolso del suelo.

    —Siempre. 

    —¿Nosotros solos? ¿O vendrán Nessie, Seelie y Liam?

    —Nosotros dos.

    —Me parece bien.

    —Paso por ti sobre las ocho.

    —Te estaré esperando. —Nos despedimos a las afueras de la academia. 

 

    Llegando a casa, lo primero que hago es ducharme.

    Con una toalla en el cuerpo y otra en el cabello tomo asiento en la cama, abro el ventanal para que la luz del sol toque un poco mi piel, para adquirir un poco de luz dorada mientras las gotas de agua de la reciente ducha se evaporan.

    Entro a Instagram busco a Liam y entro en el chat, sonrío mientras tecleo el primer mensaje, que no es más que un simple «hola». Al estar activo enseguida me responde de la misma manera.

    Adrienna: Lo he pensado, quiero conocerte. Te daré la oportunidad que has pedido desde hace mucho tiempo.

    Liam: No juegues conmigo.

    Adrienna: No pretendo hacerlo. Quiero saber si es bueno ser cercana a ti o por lo menos intentarlo.

    Liam: Sigo sin creerlo.

    Adrienna: Será solo amistad, eso quiero dejarlo claro.

    Liam: Estoy de acuerdo. ¿Lo sabrá Davide?

    Adrienna: Lo sabrá, pero no de momento. 

    Liam: ¿Entonces cómo nos veremos?

    Adrienna: Cuando podamos, sé que parece que estamos haciendo algo malo por el simple hecho de que no se lo diremos. Quiero saber si como amigos somos compatibles, si no lo somos evitamos que Davide se sienta mal por alguno de los dos. Si logramos llevarnos bien entonces él solo se dará cuenta. 

    Liam: Buena idea, cuenta conmigo.

    Adrienna: El jueves a las siete te invito a una mascarada, es fiesta de unos amigos, la hacen para celebrar su aniversario. Estaba por invitar a Davide, pero creo que es buena ocasión para salir juntos, no olvides la máscara. Si estás disponible el miércoles te enviaría la dirección, es aquí, en Venecia.

    Liam: Estaré esperando la dirección entonces, he ido a varias mascaradas estilo Venecia, sé que llevar.

    Adrienna: Perfecto, te la enviaré. Hasta entonces.

    Liam: Hasta entonces. Gracias por la oportunidad, haré que no te arrepientas.

    Adrienna: Eso espero.

    Salgo de Instagram para entrar a mis clases en línea de árabe. Me concentro fácilmente en ello, quizá se deba a que me gusta, no solo hablar árabe, sino aprender todos los idiomas posibles, una de las muchas ventajas que dejó la presión de mi padre sobre mí, la presión que todavía ejerce.

 

    A las siete y media le envío un mensaje a Davide, si quiere que me vista formal o informal. 

    En toda Italia la gente viste con estilo, tienen muy merecido el arte que se encuentra en cada esquina, en cada espacio, es tan frecuente que casi se huele en el aire. 

    Estar vestida la mayoría del tiempo con ropa deportiva es una necesidad, aunque me encantaría pasearme por las calles con los atuendos de las italianas.

    Mi mamá no se equivocó en qué Italia es uno de los países más hermosos del mundo y que Venecia es una ciudad mágica. 

    Leo el mensaje que me llega por parte de Davide, dice que informal, es poco pero me emociono, saco un vestido corto de satén rojo sangre que se amolda a mi cuerpo como una segunda piel, es de tirantes delgados, muy finos, el escote es en forma de V y ajusta mis senos con unas varillas que incluye el vestido para que sea usado sin necesidad de usar sostén. 

    Me maquillo con esmero, con tonos naturales para que cuando use el rojo en mis labios sean estos los que resalten, lo último que me hago es el delineado que hace que mis ojos se vean un poco rasgados, un toque exótico para mis facciones inocentes.

    Cuando están por ser las siete con quince minutos suena el timbre, me pongo unos tacones plateados de tacón fino, tomo mi bolso y salgo a paso moderado para no hacer esperar a Davide. 

     Al terminar de bajar los escalones lo veo a través de la reja, vestido con traje negro, camisa blanca sin corbata, luce espectacular, una sensación incómoda y emocionante se instala en mi estómago, le sonrío poniendo el código de seguridad para que la reja se abra y al hacerlo me reúno con él en la acera.

    —Me dejas sin respiración. —Sus brazos envuelven mi cintura para acercarme a su cuerpo. 

    —Tú también me robas la mía.

    —No se compara, ¿puedo besar tus labios?

    —Sí, ¿por qué lo preguntas? —Suelto una pequeña risa.

    —Tu labial, no querrás que lo estropee.

    —Descuida, es a prueba de agua, no se moverá de mis labios en toda la noche, tampoco te pintarás tus labios de carmesí, por si eso también te preocupa. —Rodeo su cuello con mis brazos para invitarlo a besarme, lo hace, lentamente, con detenimiento, eso no hace más que hacer crecer la sensación extraña en mi estómago. 

    Lo quiero, realmente lo quiero sin importar que sea un error. Nos separamos, me sonríe apenado.

    Imagino la reprimenda que me darán por las muestras de afecto que se me escapan en público, pero de eso ya me preocuparé después.

    —¿Podemos ir a casa de Liam? Es vergonzoso, pero olvidé la billetera, de cualquier manera nos queda de camino al restaurante.

    —Pues andando. —Tomados de las manos caminamos sin prisa.




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