Desastre
{Patch Owens}
Pasé nuevamente a casa para ver si Pierce había regresado, mi madre negó y salí nuevamente de la casa.
Pierce mi Spaniel Bretón había escapado de casa en cuento abrí la puerta esta mañana, salí a buscarlo desde entonces pero no lo había encontrado por ningúna parte.
—Pierce —grite varía veces, pero a estas alturas parecía inútil, tenía horas buscandolo, no había desayunado ni comido y creó que tampoco cenaré porqué no descansaré hasta encontrarlo, vivo o muerto lo hallaré, el es todo para mi.
Tomé asiento en la orilla del tobogán de un parque, puse mis brazos sobre mis rodillas y me recargue sobre ellas, una pequeña lágrima salió rodando por mi mejilla al recordar varios momentos con Pierce.
7 años atrás...
—Abuelo ya llegué —dije entrando a la casa, coloce mi chamarra en el perchero y limpie mis pies en el tapete.
Desabroche la corbata de mi cuello y los dos primeros botones de mi camisa, entre a la cocina y saqué de la nevera la comida que mamá había preparado para esta semana, la vacíe en un plato y la metí al horno de microondas, un minuto después estaba lista, la saqué y la coloque en la charola, triture las vitaminas de el abuelo y las mezcle en su suero de manzana, puse una manzana picada en un plato y coloque unos cubiertos, tome la charola para llevársela.
—Aquí está tu comida —la coloque en sus piernas y el me dio una sonrisa de agradecimiento, comenzó a comer y yo me fui a mi habitación.
Camino a mi habitación me quite el uniforme quedando en boxers, eche la ropa a la lavadora y agregue el jabón necesario.
(...)
Baje a la sala después de haber terminado todas mis tareas y deveres, mamá había pasado a dejar dinero para la semana y regreso a casa a seguir en lo suyo, mi abuelo estaba sentado como siempre en el desgastado sofá de cuero, estaba cubierto con una frazada de cuadros y su mirada perdida como lo era últimamente.
Cuando el abuelo enfermo mi madre me mandó a cuidarlo, tenía dos semanas quedándome en su casa y atendiendolo lo mejor posible y gracias a eso a mis 14 años había aprendido a hacer cosas que no cualquier niño de 14 sabía o podría hacer.
Mire detenidamente al anciano que tenía frente a mí, el poso su mirada en la mía y con dificultad logró levantar su mano para señalar algo, miré en esa dirección y logré ver una caja sobre una silla de el comedor, camine hasta ella y la abrí, dentro había un pequeño cachorro durmiendo sobre un pedazo de periódico y había croquetas y excremento por todo su alrededor, rápidamente lo tomé sacandolo de hay, al instante que su pequeño cuerpo iso contacto con mi piel comenzó a temblar, lo envolví en mis brazos y comenze a sobar su pequeña cabeza.
—Abuelo— dije confundido, llevo su mano a su pecho indicando su corazón y después me señaló a mi, el cachorro era para mí.
....
Pierce era el único recuerdo que tenía de mi abuelo, después de que me lo regalara el murió al día siguiente y el mundo se me vino abajo pero fue más fácil superarlo con Pierce a mi lado.
Bien dice que el perro es el mejor amigo del hombre.
Una pequeña gota de agua callo sobre mi nariz mezclándose con mis lágrimas, mire al cielo y en seguida comenzó a llover y a bajar una espesa neblina.
Mierda esto me complicará más encontrar a Pierce.
Tome la capucha de mi chamarra , me la coloque y comenze a caminar sin rumbo alguno, escuchar la lluvia mientras caia sobre mi era otro nivel de paz y tranquilidad, mi mente estaba despejada y solo me concentraba en escuchar caer al lluvia, como chocaba con las hojas y las ramas de los árboles hasta tocar el piso.
Por completo olvide mis problemas y la vida de mierda que llevaba en estos momentos, pero todo eso desapareció cuándo unos ladridos comenzaron a escucharse —Pierce.
Seguí los ladridos hasta llegar a las paredes de el fraccionamiento, los ladridos seguían escuchándose cada vez más cerca y fuertes, el estaba de el otro lado, aplique uno de los extraños trucos de parkour que había visto mientras acompañaba a Polo a sus clases o a sus prácticas y brinque la barda, caí sobre unas ramas las cuales se encajaron en mi pierna izquierda haciendo que pequeñas gotas de sangre salieran de las heridas.
Los ladridos de Pierce se escuchaban más cerca, no podía ver muy bien pero había aprendido a seguir voces y sonidos cuándo a los 16 me había lastimado los ojos jugando con cosas que no debía y dure vendado más de dos meses.
Logré ver la figura de Pierce a unos cuentos metros, estaba bajo un árbol y no estaba solo habia alguien con él.
Corrí hasta el árbol y sentí tristeza por ella, la hermana de Kerem estaba recostada en el tronco, estaba descalasa y se podía ver que sus talones sangraba un poco a través de sus medias, su respiración era lenta y estaba desmayada o algo así, Pierce estaba debajo de su brazo pegado a ella mientras ladraba y sollozaba.
—Tranquilo amigo ya estoy aquí —corrio hacia mi mordió mi pantalón jalandome hacia la chica —si, si ya la vi.
No era un chico muy caritativo pero no podía dejarla aquí en pleno bosque casi muerta, baje el cierre de mi charra y me puse de cuclillas para tomar a al chica, la tomé en mis brazos y metí dentro de mi chamarra, estornude cuando su mojada piel iso contacto con mi camiseta, por suerte mi chamarra era impermeable pero no era suficiente, volví a colocar a ls chica en el pasto, me quite la chamarra y se la puse, la volví a tomar y la cargue como un bebé, empecé a caminar buscando una salida y como si Pierce hubiera escuchado mis pensamientos empezó a guiarme a una.