Promesas Que No Fueron Para Mi

TE ESCRIBO PARA SOLTARTE

Han pasado más de dos años… y aún así, hay cosas que no se sienten tan lejanas como deberían.
Hoy me enteré que ya estás a punto de casarte… y no te voy a mentir, me dolió.
No como antes, no como cuando todo estaba reciente… pero sí de una forma más silenciosa, más profunda… como algo que nunca terminó de irse.
Porque aunque el tiempo pasó, hay promesas tuyas que se quedaron viviendo en mí.
Todavía recuerdo ese día en el que me hablaste de un futuro juntos…
me preguntaste cómo quería mi anillo, cómo imaginaba ese momento, dónde queríamos vivir…
y yo, sin darme cuenta, empecé a construir una vida contigo en mi cabeza.
No era solo amor… era certeza.
O al menos eso creí.
Pero todo cambió.
Tú fuiste quien decidió terminar…
me dijiste que necesitabas concentrarte en ti, ordenar tus ideas, entenderte.
Y yo… te creí.
Porque siempre te creí.
Respeté tu espacio.
Respeté tu decisión.
Y en el fondo, me quedé con la esperanza de que ese tiempo fuera solo una pausa… no un final.
Pero dos meses después… entendí la verdad.
Ya estabas con alguien más.
Alguien que ya conocías desde antes… alguien que, aunque intenté ignorarlo, siempre me dio una sensación rara.
Y no… no estaba loca.
Era intuición.
Ese día algo en mí se rompió distinto…
porque no solo te estaba perdiendo…
también estaba entendiendo que mientras yo respetaba tu proceso… tú ya habías empezado otro.
Y dolió más de lo que puedo explicar.
Me sentí reemplazable.
Y nunca debí sentirme así en una historia donde yo di tanto.
Aun así… esperé.
Esperé a que en algún momento te dieras cuenta…
a que volvieras…
a que todo lo que alguna vez dijiste tuviera sentido.
Pero no pasó.
Tú seguiste con tu vida…
y yo me quedé intentando reconstruir la mía con pedazos que no entendía cómo juntar.
Y lo más difícil no fue perderte…
fue darme cuenta de que yo sí estaba lista para todo contigo…
pero tú no lo estabas conmigo.
Hoy, al saber que te vas a casar… entendí algo que me costó mucho aceptar:
esas promesas… nunca fueron para mí.
Y no porque yo no fuera suficiente…
sino porque tú no eras el lugar donde yo iba a recibir lo que merecía.
Me tomó tiempo entenderlo.
Me tomó lágrimas… noches… silencios… intentos fallidos de seguir adelante.
Mientras tú construías una nueva historia…
yo aprendía a soltar la que nunca terminó de escribirse.
No te voy a mentir… aún duele.
Porque sí te amé… y de una forma que no se repite fácil.
Pero hoy también sé algo que antes no entendía:
no quiero un amor que me haga dudar, que me deje llorando, que me haga sentir menos.
Quiero paz.
Y aunque tú fuiste una parte importante de mi historia…
ya no eres mi destino.
Hoy no te escribo para que vuelvas…
ni para que entiendas nada.
Te escribo para soltar.
Para dejar en palabras lo que mi corazón ya no quiere seguir cargando.
Te quise… sí.
Pero también me estoy eligiendo a mí.
Y aunque nuestras promesas no fueron para mí…
sé que lo que sí es para mí… algún día se va a quedar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.