prometida sin voluntad

capitulo 1:la noticia

Martha es una joven universitaria que, a pesar de su corta edad, ha tenido que madurar demasiado pronto. Vive con su madrastra y su hermanastra desde que su madre murió en un trágico accidente de tráfico, un suceso que marcó su vida para siempre. Su padre, devastado por la soledad y el dolor, decidió volver a casarse con la esperanza de reconstruir su hogar, aunque para Martha nada volvió a ser igual.

La convivencia no es fácil. En su propia casa, Martha suele sentirse como una extraña, cargando con silencios incómodos y miradas indiferentes. Sin embargo, no se permite rendirse. Sueña con terminar la universidad y construir un futuro mejor, uno en el que no dependa de nadie. Para lograrlo, trabaja incansablemente en tres empleos distintos, sacrificando horas de sueño, tiempo libre y juventud. Cada día es una lucha, pero también una prueba de su fortaleza y determinación.

Aunque la vida no le ha sido nada fácil, Martha sigue adelante. Su hermanastra, Tania, tiene todo el favor de su padre, algo que a ella le duele profundamente. Martha sabe bien que desde que su madre murió, su padre ya no fue el mismo. Con la llegada de su nueva esposa y su nueva hija, ella pasó a un segundo plano.

Poco a poco fue quedando olvidada, hasta el punto de que su padre permitió que se mudara al garaje solo porque Tania quería el cuarto más grande y otro exclusivamente para guardar sus juguetes. Aquello fue un golpe duro para Martha, una muestra clara de que ya no era una prioridad en la vida de su propio padre.

Y su madrastra tampoco era ninguna santa. Desde que llegó a la vida de su padre, nunca quiso a Martha como una hija. A menudo la golpeaba y le gritaba, diciéndole que era un estorbo en su vida y en la de su padre. Sin embargo, cuando él estaba presente, Cristina se hacía la víctima, fingiendo llanto y haciendo creer que era Martha quien le gritaba, la golpeaba y la rechazaba. Incluso la acusaba de odiarla y de culparla a diario por haber roto su hogar.

Al final, era siempre la misma historia. Martha, de hecho, ya estaba más tranquila, pues se había acostumbrado a vivir con una madrastra manipuladora y una hermanastra mimada. Con el tiempo, incluso dejó de darle importancia a lo que Cristina dijera o hiciera; había aprendido a resistir en silencio.

Sin embargo, un día Cristina la llamó, diciéndole que regresara a la casa porque era de mucha importancia. Martha se sorprendió, pues era la primera vez que su madrastra la llamaba. Aun así, no lo pensó demasiado; sabía muy bien que Cristina nunca la llamaría para algo bueno.

Cuando llegó a la casa, vio un auto negro de lunas polarizadas frente a la entrada, tan elegante que parecía sacado de un sueño. Se pellizcó la mano, pero pronto se dio cuenta de que no estaba soñando. Entró a la casa y encontró a su padre, Robert, sentado en el sillón, junto a Cristina y Tania.

Cuando escuchó a Cristina decir:
—Bueno, ya eres mayor de edad y hay que pensar en el futuro, así que hemos decidido hacerte un matrimonio arreglado—, lo dijo como si se tratara de un simple juego.

La rabia invadió a Martha de inmediato.
—¿Cómo que pensar en el futuro? ¿Acaso me preguntaste? ¿O siquiera pensaste si en mis planes está casarme?— respondió con enojo—. Yo no acepto…

Estaba a punto de terminar la frase cuando habló su padre:
—¿Quién te crees que eres para responderle así a tu madre?

—Ella no es mi madre —dijo Martha con voz clara y firme.

—¡Cállate! —gritó su padre—. Te he dado todo, y aun así no es suficiente. Ahora te vas a casar con la familia Cruz, quieras o no.

—¿Todo? —respondió Martha, conteniendo las lágrimas—. ¿De verdad crees que me lo has dado todo? ¿Crees que una persona merece vivir en un lugar lleno de ratas, pagar los impuestos de su propia casa y de paso su propia universidad porque su propio padre no hace más que desentenderse?Y de repente, Robert le dio una cachetada tan fuerte que el sonido resonó en toda la habitación.

El golpe la hizo girar el rostro. Martha sintió el ardor en la mejilla y un sabor metálico en la boca, pero lo que más dolió no fue la cachetada, sino la mirada fría de su padre. Lentamente volvió a mirarlo, con los ojos llenos de lágrimas que se negó a dejar caer.

Cristina fingió sorpresa, llevándose una mano al pecho.
—Robert, no hacía falta llegar a esto… —dijo con voz temblorosa, aunque en el fondo de sus ojos brillaba satisfacción.

Tania observaba la escena en silencio, aferrada al brazo de su madre.

—Esto te pasa por insolente —dijo Robert—. Ese matrimonio se hará, y no volveré a tolerar que me faltes el respeto.

Martha apretó los puños. En ese instante comprendió que ya no tenía un hogar en esa casa. La cachetada no solo había marcado su piel, sino también el final de cualquier esperanza que aún guardaba por su padre.

Luego, Robert habló con voz firme:
—Ya que todo quedó claro, te diré quién será tu esposo. Es el señor Martín, un magnate que actualmente está en coma, así que no será difícil que convivas con él. Solo tienes que caerle bien a su madre y listo.

Piensa en tu futuro y en el de tu familia. Esto nos ayudará mucho y, además, beneficiará la empresa de tu madre. Si te casas con él, te daré lo que ella dejó. Mañana, las personas de afuera vendrán a recogerte para hacer tu boda.

Después de que Robert se fue, Martha se quedó sola en la sala, pensando cómo era posible que su propio padre pudiera odiarla de esa manera. Sus pensamientos volvían una y otra vez a los recuerdos de su madre, a cómo habría sido la vida si ella aún estuviera viva.

De repente, una voz la interrumpió:

—Vaya, tú sí que tienes mala suerte, hermanita —dijo Tania, con esa sonrisa burlona que siempre la hacía hervir de rabia—. Para decir verdad, hoy fingí un poco menos y aun así me hizo caso.

Martha la miró, incrédula.
—¿Qué quieres decir? —preguntó, con el corazón latiendo con fuerza.

—¿Que tu te casaras en mi lugar con ese horrible magnate? —rió Tania como una verdadera bruja—. Dicen que solo es un viejo… jajaja. En serio, qué pena me da que tú, siendo su hija legítima, ni siquiera recibas un poco de cariño. Me imagino cómo era tu vida con la bruja de tu madre.



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En el texto hay: matrimoio forsado

Editado: 24.01.2026

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