Prometo odiarte hasta que el amor gane la batalla

10- Despertar del amor

Prometo

Donna

—Nuestro comienzo no fue el mejor, espero cambiar esa percepción que tienes de mí.

Su actitud es más suave conmigo, me da la impresión que quiere propiciar un acercamiento entre nosotros, lo miró sin darle mucha importancia al tema.

Sus ojos color miel se posan en los míos y no puedo dejar de pensar.

“Qué no me siga mirando de ese modo, siento que penetra mi alma”

Me cuesta disimular que me atrae y evito su mirada.

—Ya no vale la pena hablar de eso, más bien cuéntame, ¿vienes con frecuencia a éste lugar?

—Esta cabaña es mi remanso de paz, muy pocas veces vengo.

Su rostro refleja la tranquilidad que proporciona la paz.

—Entiendo, tu vida ha sido muy agitada en los últimos años.

Suspira y su mirada se posa en la hermosa montaña.

—Ahora es diferente, tu llegada fue un regalo, no solo para mí sino para ambas aldeas.

—Quiero que conozca un hermoso lugar —Me invita con amabilidad.

La vida en el bosque es tranquila, todo es tan sencillo y práctico, diferente a la rutina agitada que me tocaba vivir en Boston.

A veces me invade esa sensación de haber estado en ese lugar antes.

El tiempo parece haberse detenido allí

“¿Cómo voy a mirar a Dylan? sin sentirme culpable de haber sentido deseo por Michael.

Un tigre ataca a un débil venado, esto me saca de mi meditación.

—No era eso que quería que vieras mirando esa caída de agua que baja de la montaña.

—Es hermoso este lugar y ese manantial termina en ese lago.

—Me alegro que te guste, quiero decirte que desde que te conocí,algo cambió en mí.

—Me alegra ser bendición para sus vidas,cuando me toque regresar los voy a extrañar.

—¿De verdad piensas que te vas a librar de mí?

—Lo prometiste y lo tengo por escrito.

—¡Ajá sí!, pero en ninguna parte del acuerdo dice que no puedo seguir a mi esposa a la ciudad.

—Mi vida con Dylan era perfecta y destruí eso, siento rabia.

Se queda viendo como el depredador devora la presa.

—Esa furia hay que sacarla al exterior, te propongo una pelea.

Me río de lo que dice y muevo la cabeza, valorando que ésta un poco loco.

¡En serio vamos!, golpéame con toda tu fuerza.

—Como costal de arena, no me parece, te golpeo y tienes que defenderte, ¡en guardia! Le digo con gracia.

Mi agilidad ha mejorado,pero Mike es más rápido y esquiva mi ataque, no sé que le causa tanta gracia, se ríe mucho,le doy un puño en la nariz.

Cayó en el suelo inconsciente.

—Michael, no te dí tan duro Levántate.

Parecía como muerto y traté de reanimarlo.

—¡Ay Dios mío!,creo que lo maté.

Me inclino para ver si respira y Michael muy vivaracho me da la vuelta quedando encima de mí.

—¡Quítate!.¿por qué me miras así?

—Contemplo tu belleza mi Luna.

—¡Que!—Un beso me sorprende y luego otro,le abrazo y correspondo a sus dulces labios.

—Esto no puede ser.

¿Por qué?, si somos de la misma especie y estamos hechos el uno para el otro.

¡No, Michael !

Calla mis palabras con sus besos y un calor agradable invade todo mi cuerpo, mi cara se encuentra sonrojada.

—Tus palabras dicen que no, pero tu cuerpo dice que sí, me has enviado la señal que tanto esperaba y puedo sentir el olor de su esencia.

—¿De qué hablas hombre?

—Estás lista para mí amor.

Con mucha ternura me da muestras de toda la pasión que siente por mí, a ese punto ya no soy dueña de mi fuerza de voluntad y me dejó amar en medio del tupido bosque.

—¿Por qué tan silenciosa mi mate?

Recostada sobre su pecho,valoro lo rápido que se dieron las cosas.

—Me siento rara, es una sensación de plenitud y sed de amor al mismo tiempo.

—¡Amor de mi vida!, se a lo que te refieres, hoy fue tu primera vez.

—Ya te dije que Dilan y yo,ya sabes.

—Me refiero a que es la primera vez que lo haces con uno de tu especie.

—Tienes razón en definitiva,ahora caigo en cuenta de que somos almas destinadas a estar juntas.

—¿Ya no vas a llorar por Dylan?

—Obvio que no porque ya encontré mis respuestas, solo hasta ahora lleno ese vacío inexplicable.

Me besó con pasión mientras me cargaba en sus fuertes brazos.

—¿Qué haces?—Pregunté riendo.

—Vamos a la cabaña, quiero recuperar el tiempo perdido.

A veces la felicidad está allí tan cerca gritando que no busques más y la lógica se empeña en no dejarla pasar, pero al corazón no se le puede decir que no.

Horas más tarde.

¿De qué te ríes Mike?

—Ya estoy convencido de que borre a Dylan de tu corazón.

—¿Por qué lo dices?

—Menos mal ésta cabaña queda apartada porque gritaste mi nombre varias veces.

—Comienza una nueva vida para los dos como pareja.

—Por mi esta bien,como mi esposa voy a darte el que mereces tanto en mi corazón como en los asuntos de ambas aldeas.

Ese día marcó mi vida,dejando una clara diferencia entre un antes y después,me entrego a plenitud a mi Alfa.

Siento que nada más a su lado puedo ser feliz, lo miró

con adoración y una pregunta viene a mi mente:

“¿Donde estabas metido todo éste tiempo Michael Brown.”

—Esperando por tí. — Me contesta.

Me parece que me he vuelto loca, eso ¿lo dije o lo pensé?

—Es un don heredado, si miro tus ojos y me concentro un poco puedo leer tu mente. —Replica Michael.

Eso no me gusta nada, desde cuando me estará espiando —Pienso mientras lo observo.

—No me gusta invadir la privacidad de las personas, trato de ignorar esta habilidad.

Me volteo en la cama y miré para otro lado al tiempo que le digo:

—Espero que en adelante no uses tu don conmigo a menos que yo lo permita.

—No te preocupes amor dame muchos abrazos y besos, estás en deuda conmigo. —Dice en broma.

Estoy feliz,una sensación grandiosa me invade la palabra que define este momento sería plenitud.

Me miro en sus ojos y tengo la certeza de que el Alfa me dio el mejor regalo que un hombre le puede dar a una mujer, conozco mi cuerpo y percibo algo distinto en mí.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.