Prometo odiarte
Donna.
—Bienvenidos querido Alfa y estimada esposa.
La hipocresía se nota en Sam, mi instinto natural me hizo sentir esa envidia que nos tiene,por un momento sentí escalofríos.
Mi tía siempre decía que es un don que me permite percibir las emociones de otros.
Sin embargo no lo quiero. Michael me lleva de su brazo, saluda y sonríe a los demás que nos ven llegar a la aldea Spencer.
—Nuestra visita no es de cortesía, Sam. Reúne a todos los consejeros y guerreros que tenemos.
—¿Para qué señor?
Michael le lanza un frío vistazo que ese hombre se intimida.
—Enseguida Alfa no me tardo.
Se le ve un poco preocupado. Michael va a un lugar apartado a hablar con el Beta Hussein.
—Sí no hay otra solución diré la verdad en el consejo de guerra que se levantara contra el Alfa Sam. —añade temeroso.
—No es digno que le llames Alfa, ese lobo manchó la reputación de un liderazgo que debe ser llevado con honor.
—Tiene razón Alfa Brown, me avergüenza haber secundado, estoy arrepentido y algo tengo que hacer para que me perdonen.
Michael lo tranquiliza, el pobre Hussein está hecho un manojo de nervios y no es para menos.
Atestiguar contra un asesino de sangre fría y sin escrúpulos no es nada sencillo.
Ellos hablan ajenos a todo sin percatarse de que son observados.
La reunión está lista para empezar, Betas y omegas se encuentran a la espera de lo que dirá el Alfa.
—Mi amor me parece que es mejor que Hussein testifique primero y luego tú lo apoyes.
—No le tengo miedo a ese lobo.
—No es por eso, la comunidad apenas empieza a aceptarte y una acusación de tal magnitud se puede ver como difamación y abuso de poder.
—Entiendo, no quiero que piensen que uso mi posición para embarrar la reputación de Sam, no merece consideración asesinó a mis padres pero será un juicio limpio.
Michael me besa y luego me da un abrazo, no le gusta verme triste, si por mi fuera ejecutará de una vez a Sam.
En la entrada de la aldea, pero debido a mis ruegos conserva la paciencia.
—¿Has visto a Hussein?—Le pregunto a un Omega.
—Sí señora hace veinte minutos iba camino al bosque.
—¿Dónde está Sam?
—Hace rato que no lo veo. —Contestó el sirviente.
—¿Me buscabas, Donna?
Es Sam con la mirada algo vidriosa y una sonrisa maliciosa,se ve algo sudado y agitado.
—Señora, Donna para tí o Alfa,mira nada más que fachas, me imagino que no te presentaras así en el consejo, hueles a lobo apestoso.
—Enseguida vuelvo no me tardo —Se disculpa Sam, quien se presenta minutos después bañado y perfumado.
—Damos inicio al consejo con motivo…
—¡Mataron a Hussein!. —Grita un Omega.
—¡Diantres no puede ser!
—Parece que fue una pelea con otro lobo porque lo destrozó.
—¿Dónde fue eso?
Alguien que había salido a caminar había encontrado el cadáver.
—Sigamos la reunión y luego vamos a ver—Añade un Beta.
—No, se supone que Hussein es uno de los nuestros.
Michael lucía furioso.
—Entonces vamos todos a levantar su cuerpo—Le sugiero a Mike.
—No, mi amor deja que vayamos los machos, quédate no me tardo.
Me toca las mejillas y mira mis ojos.
“Se nos fue todo por la borda, sin testigos será mejor esperar, de seguro él lo mató para que no hablara.” ,pienso y Michael me responde.
“Es lo más seguro, tenemos que andar con pie de plomo, en la casa hablamos.”
Se volteó para irse.
—¡Michael!
—Sí mi vida dime.
—¡Te amo!
—Yo te amo el doble. —
Expresa con amor y besa mis labios.
—Alfa es una pena lo que sucedió a Beta Hussein, era un lobo de gran valía, fiel y buen líder. — añade Sam con tal descaro.
—Sí de verdad es Lamentable, que pasen esas cosas a pocos pasos de la aldea —Contesta Michael.
Llamo a mi esposo aparte.
—Amor deberías de intentar leer los pensamientos de Sam.
—Queremos saber como lo hizo, ¿todavía le tienes miedo a tu don?—Me pregunta Mike.
Recientemente he descubierto que al tocar a las personas y ver a sus ojos puede captar visiones de cosas que ya sucedieron.
Tal vez al aceptar que soy una loba de raza pura empiezo a percibir las cosas de otra manera.
—Ese ser me aterra pero lo haré en mi cielo si es necesario.
Sam luce tranquilo, no se inmuta por nada.
—Sam, ven acá.
—Dígame Alfa Donna.
Toco su mejilla y miró sus ojos al tiempo que le hablo para que no se incomode.
—Disculpa la forma en la que hable cuando llegué, eres de mi clan y te valoro, no vayas a pensar que soy una malcriada.
—No te preocupes Donna, yo te estimo y no hago caso, a veces se está de diferente humor.
Hussein Lucía nervioso y salió a caminar, Sam lo siguió y ambos discutieron.
El antiguo Alfa se quitó la ropa y se convirtió en lobo, no le dio tiempo a Hussein de reaccionar ni de defenderse.
Siento que mi piel se eriza al ver lo sucedido a través de su mirada.
—Sam, nosotros volvemos a nuestra casa. —Le dice Michael.
—¿Y el consejo no lo hará?
—Son cosas sin importancia,rumores de mercado sobre tí. —Minimiza Mike.
—Ésta jauría solo busca dañar mi reputación, nada de lo que digan puede ser cierto.
—Tú no te preocupes,el que nada debe no teme. — Dice el Alfa Brown dando una palmada en su espalda.
De camino a casa voy muy callada, mi marido me pregunta que me pasa.
—Lo ví todo, Sam tomó forma de lobo y lo atacó a traición.
—Lo sospeché desde un principio, tengo que tomar cartas en el asunto éste hombre es peligroso.
—Se está creciendo nuestro enemigo, no me inspira nada de confianza.
—Mi Luna, le inventaré funciones en la aldea Brown para que no tenga tiempo de tramar en nuestra contra.
—Sí es lo mejor,hasta que veamos que hacer con él.
—¿Cómo te sientes?
—Algo agotada,debe ser el esfuerzo que hice al ver a través de los ojos de Sam.