Prometo odiarte hasta que el amor gane la batalla

13- Secuestro

Prometo odiarte

Donna.

“No pudo conciliar el sueño”
Salto de la cama y me coloco las pantuflas. Los machos no han regresado a la aldea.
Me asomo a la ventana, la noche es fría, me animo a dar una caminata nocturna.
La luna llena alumbra en todo su esplendor, aguardó el regreso de mi amado Alfa.
Nunca pensé que llegaría a enamorarme de Michael y que se convertiría en parte esencial de mi vida.
Siento pasos detrás de mí,al voltear no miro a nadie y sigo mi recorrido.
Admiro la luna en lo alto de la colina mientras le hablo.
—Madre te ves majestuosa, muy radiante, tengo entendido que los lobos somos tus hijos,por favor cuida de Michael.
—¡Donna,Donna! —Me llama a gritos no logro ver con claridad su rostro es un humano y se acerca a mí.
—¡Dylan no puede ser!, ¿qué haces aquí?
Mi cabeza da un vuelco, todo gira a mi alrededor.
—Siéntate amor, es la sorpresa de verme lo que te ha puesto así.
Algo mareada intentó pensar con claridad, Dylan tiene que irse antes de que Michael regrese.
Quiero evitar una tragedia, no vaya a ser que en un arranque de celos acabe con la vida de Dylan.
—Tienes que irte enseguida antes de que alguien te vea, no quiero que te hagan daño, camina y te acompaño a la carretera.
Mi ex novio me ve con amor y se acerca aprisionado mi cuerpo en un gran abrazo.
—¿Así recibes al amor de tu vida?
—Las cosas han cambiado tengo que hablarte de eso.
Trato de buscar la manera más suave de ponerme al tanto de mis sentimientos.
Lo último que quiero es causarle sufrimiento, cosa difícil porqué él me ama.
Dylan me besa y permanezco rígida como una estatua.
—No hagas eso, lamento decirte que ya no te amo… — Lo apartó de mí de manera brusca.
—¡Calla mi amor!, leí tu carta y entiendo que no estás aquí por que lo deseas, eres prisionera del Alfa, te llevaré conmigo.
—No quiero ir. —Añado al mirarle de frente.
—¡Mi reina!, solo tienes miedo y me rechazas para proteger mi vida.
—Me enamoré de Michael, ¡lo amo!, no entiendo como pasó pero el Alfa se metió en lo más profundo de mí corazón.
—Estás confundida.
—¡Que sí!, es amor verdadero, no iré contigo a ningún lado.
Me cruzó de brazos y me niego a seguir caminando.
—Supuse que pondrías resistencia, muchachos necesito ayuda. —Gritó Dylan.
Varios hombres salen del bosque y me rodean, uno de ellos coloca un pañuelo en mi nariz.
Perdí el conocimiento y es lo último que logro recordar.
No sé cuánto tiempo ha pasado, el aire acondicionado de la habitación es fuerte y me he despertado encandilada por la luz del apartamento.
Reconozco que el lugar es mi antiguo hogar donde hice tantos planes con Dylan.
—Has despertado mi princesa, disculpa que te haya traído de esa forma pero fue imposible hacerlo por las buenas.
Meses atrás hubiese agradecido al cielo por ese rescate, pero ahora me lamento de que me hayan arrancado de los míos, en especial de Michael.
—Cometiste un grave error, yo te dije que no quería regresar, ya no te amo. —Le digo con insistencia, él me mira con lágrimas en los ojos.
—¿Cómo es posible Donna?—Pregunta con voz entrecortada por el llanto.
—Mis sentimientos cambiaron, conocí el verdadero amor al lado del Alfa Michael Brown y necesito volver con él.
Dylan se sienta,a recuperar el aliento mis palabras le causan gran sorpresa e indignación.
—Estás confundida es todo, jamás debí permitir que fueras sóla a ese lugar.
—¡Perdóname por favor!, no es mi intención causarte ésta pena.
Dylan suspira y me mira con dolor reflejado en sus ojos.
Su aspecto cambió y se vé agobiado y encorvado como si todo el peso de los años le hubiese caído encima.
—Todo fue en vano, expuse mi vida para rescatarte de ese ogro, la persona que me ayudó a planificar tu rapto me juró que tú me amabas y sufrías al lado de ese tal Brown.
—¿Quién puede ser ese individuo de la aldea capaz de tramar mi secuestro?
Por supuesto que Sam, ese fue el verdadero motivo de su misterioso viaje
Mi mente encaja todas las piezas de rompecabezas.
Sam atacó a esas personas y a Michael para que fueran por él y me dejaran sin vigilancia en la aldea.
Siento escalofríos al pensar que Sam es una mente maestra para el crimen.
No da puntadas sin dedal, calcula más que el propio Maquiavelo.
—¿Quién es el que te ayudo? —pregunto por no dejar.
—Mis labios están sellados, no quiero problemas con ese individuo.
—¡Lo sabía!, algo se traía entre manos.Debo volver antes de que se den cuenta que desaparecí.
—Imposible ya es tarde mi amor.Añade Dylan.
—¿A qué te refieres?—Le pregunto algo confundida.
—Han pasado tres días, desde que te traje hasta aquí, si vuelves ese hombre que llamas el Alfa, descargara su ira sobre tí.
—¡Por Dios!,¿qué has hecho?—Le reprocho a mi ex.
—Lo siento si te perjudiqué pero deseo lo mejor para tí, la última vez que hablamos en éste departamento dijiste que hay cosas de tí que debería saber.
Dylan quiere conocer más de mí.
Me paso las manos por los cabellos y mascullo:
—Tienes razón, toma asiento es una historia muy larga.
—Tengo mucho tiempo para oírte. —Replica Dylan.
Le cuento en detalles todo respecto a mi orígen.
Contrario de lo que esperaba, nada parece asombrar a mi ex novio.
—Texas es tierra de salvajes,nada me parece insólito, se tejen tantas leyendas de ese lugar que tú historia es creíble.
Su comprensión me asombra aún así quiere que me quede.
—Yo te haré olvidar lo que viviste al lado de ese hombre lobo.
Lo escucho de forma pasiva y recuerdo lo que sufrí al estar lejos de él.
Ahora que lo tengo a mi lado no siento ni cosquillas.
—¿No me vas a decir nada?
—Entre tú y yo no puede existir nada, hay tres razones que nos separan, la primera amo a Michael, la segunda es que no soy humana como tú.
—¿Y la tercera?, me dijiste que eran tres las razones que te impedían hacer una vida de pareja conmigo—Interrogó con interés.
—La tercera y la más importante de todas es que voy a ser madre, estoy embarazada de Michael.
Al fin tengo el valor de dar a conocer mi estado, Dylan es la primera que lo sabe.
Él palidece y las lágrimas brotan de sus ojos en forma fluida.
¿Cuánto tiempo de embarazo?, pregunto porque puede ser mi hijo.
—Imposible, contigo yo me cuidaba tomando la píldora además tengo menos de un mes de embarazo.
Su rostro refleja el dolor y la indignación que arrastra su existencia.
—Te amo tanto, puedo criar a ese bebé como si fuera mi hijo.
Pienso en todo lo que viví por crecer fuera de mi ambiente natural y no deseo que mi hijo pase por algo parecido.
—Lo siento, pero éste niño es hijo del Alfa y tiene derecho a crecer junto a su padre.
¿Entonces volverás junto a ese engendro? —Pregunta indignado.
—No insultes al padre de mi hijo. —Le digo de forma cortante.
¿Cómo se le puede llamar a alguien que ni siquiera es humano? —Dylan habla con resentimiento.
—Yo no soy humana y tú nunca te diste cuenta, además si odias al padre de mi bebé, ¿cómo puedo esperar que lo ames a él?
Dylan se arrodilla y llora a mis pies, me rompe el corazón, es la primera vez que lo veo así.
—¡No me dejes!, ¡te lo suplico!, te amo y no te quiero perder. —Añade devastado.
—Levántate, mírame Dylan. —Tomé sus mejillas entre mis manos y le digo —Ahora sufres, pero estoy segura que lo vas a superar.
Ahora se encuentra más calmado y me pregunta
—¿Cuándo regresas a ese bosque?
—Voy a pasar a saludar a mi tía, me quedaré un par de días con ella y luego emprendo mi camino.
—¡Aja!, a mi que me parta un rayo, ¿de la noche a la mañana me dejaste de amar?, supongo que si yo fuera lobo me verías de otra forma.
—No tiene mucho que ver que seas humano, la esencia del amor son los sentimientos y no te amo.
—¿Me das un abrazo de despedida? —Me dice resignado.
—Claro que sí,querido. — Lo estrecho contra mi pecho.
—¡Nunca te olvidaré!, dejas tu marca en mi Donna, si ese mal nacido de Brown no te quiere de regreso o te hace sufrir aquí estaré.
Acaricio su cabello mientras lo escucho sin interrumpir porque entiendo su dolor lo he vivido dos veces en diferente magnitud.
La primera vez sin Dylan sentí que me faltaba el aire y ahora sin Michael, el dolor es más intenso, me falta la vida misma.
Trato de encontrar valor y fuerza en esa pequeña semilla que germina dentro de mi vientre.
—Te amo Donna, perdona por complicar tu vida, no sabías lo mucho que amas a Michael.
—¡Dylan!, no llores, dame una sonrisa para llevar un bonito recuerdo de tí.
La despedida me duele, y a la vez siento libertad, esa alegría de que pronto estaré con mi amado Alfa.
La pregunta es, ¿qué tan enojado se encuentra Michael conmigo?
¿Acaso podrá entender que fui secuestrada y que no planeaba irme de su lado?
La ciudad de Boston con su agitada vida,los grandes edificios y las luces de la ciudad que linda vista.
Extraño mi bosque y mucho más a Michael, jamás pensé que llegaría a amar tanto a ese lobo.
—Tía, me alegra verte.
—¡Hija de mi corazón!, te ves hermosa y muy radiante.
—Abrázame Tía,estoy en problemas. Dylan fue a Texas y me raptó,ahora temo volver y que Michael me desprecie.
—¿Amas a Mike?
—Con toda mi alma.“ Respondo con sinceridad.
Un suspiro involuntario se escapa de mi pecho.
La tía me abraza, su consuelo me hacía mucha falta.
—Iré contigo y entre las dos le explicaremos la situación.
—¡No por favor!,quiero evitar que te expongas al peligro, Sam es un enemigo de temer.
La tía me mira en forma insistente y me repite:
—Iré contigo, algo me dice que me necesitas.
—Así es necesito mucho cariño, voy a ser madre y me siento algo sensible.
Asiente con la cabeza, sonríe y sus ojos se iluminan de alegría.
—Lo sabía,ahora más que nunca tengo que estar a tu lado y cuidar de ustedes dos.
Me hacía tanta falta la tia, en ella encuentro el calor de una madre, no salí de su vientre, pero me parió con el corazón me ama como a una hija.
—No se diga más mañana a primera hora tomamos un vuelo de regreso a Texas.
No pude pegar un ojo en toda la noche con emoción y preocupación, por la posible reacción del Alfa.




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