Prometo odiarte hasta que el amor gane la batalla

15- Soy Alfa Donna

Prometo odiarte.

—¿A dónde vas Donna? Come algo primero.

Mi tía trae una taza de avena, todo el día me persigue para que me alimente bien.

—Voy a la escuela de la aldea, pienso en mejorar la calidad de vida de la manada y empezaré por allí.

Tomo el cereal con rapidez y me voy a recorrer la pequeña escuela.

Una maestra muy joven le da clases a los niños.

—Bien, chicos. Hoy hablaremos de nuestros padres de la patria, héroes de independencia de nuestra gran nación.

Les da una breve reseña de personajes ilustres en la historia de Norte América.

Sonrió prestando atención durante largo rato,la maestra les colocó una actividad.

—Niños, cada quién va elegir un personaje ilustre de los que mencioné y me va a elaborar su biografía.

Los chiquitos abren sus libros con mucho entusiasmo y ella se acerca a mí.

—Buen día Alfa Donna,¿en que le puedo ayudar?

—Gracias por lo de Alfa, usted es la única que reconoce mi autoridad en éste lugar, los otros me ignoran por completo.

Le ofrezco mi ayuda para dar clase a los pequeños.

Ella me mira con amabilidad y me sonríe, primer gesto bonito en esa aldea.

—Los lobos a veces son territoriales y
se sienten incómodos con los extraños, no se dejen apabullar, Alfa.

Mientras hablamos le doy una ligera mirada al salón de clases y pienso en las mejoras que se pueden realizar.

Al menos hay una persona que no se encuentra a la defensiva.

Por allí será mi puerta de entrada para derribar toda resistencia.

—Es un gusto conocerte, no había tenido oportunidad de hablarte,quiero ayudarte a mejorar la escuela.

La joven me escucha con interés y su rostro se llena de alegría a cada palabra mía.

—El placer es mío,mi nombre es Olivia, claro que te acepto la ayuda,aquí nadie se preocupa por la educación.

Ella tiene mucha razón,
en muchos años el Alfa Sam nada más se ha encargado de preparar soldados para guerra.

Esta escuela ha sido iniciativa de los miembros de la manada.

Le pido que me hable un poco de las necesidades y a medida que ella hace su exposición del problema se me ocurre la solución.

—Mis padres dejaron bienes,una fortuna considerable que hasta ahora hasta ahora manejada por Sam.

—Entonces recursos hay. —Replica ella con mucha emoción.

Sam se encuentra en su despacho revisando algunos papeles.

Al entrar sin anunciarme me mira de soslayo y se pone de pie,tapando los documentos.

—¡Que placer tenerte por acá querida Donna, me imagino que pensaste en la propuesta que te hice el otro día.

—Sí y la respuesta es la misma, el motivo de mi presencia aquí es otro,quiero que me entregues cuentas de la herencia que me dejó mi padre.

El habano que estaba fumando cayó de su boca y quemó en forma ligera la tela de su pantalón.

—¿Es que ya no confías en mí?—Preguntó el lobo mañoso.

Antes de hablar con él me había asesorado con el abogado del pueblo, ese mismo que redactó el acuerdo que el Alfa Michael rompió en mis narices.

El leguleyo me había dicho que según su investigación eran muchos los bienes dejados por mi padre.

Abultadas cuentas de banco, me entregó una carpeta con la lista de mis bienes a heredar.

—Te quedaste pensativa,responde a mi pregunta, ¿acaso no confías en mi administración? —añade Sam molesto.

—Estoy reclamando lo que por derecho me corresponde.

—No es falta de confianza, ya soy adulta y me siento apta para manejar mi fortuna, mi abogado vendrá a visitarte.

Se quedó mudo no dijo ni una palabra después de oírme.

Hice bien al acudir al abogado, así no le daría tiempo de hacerme trampa.

Vuelvo a la escuela y los niños me rodean, siento el cariño sincero de éstas criaturas.

—La señorita Olivia no dijo que usted es nuestra nueva maestra—Me dice uno de los pequeños jalando mi camisa.

Me agacho y quedamos al mismo nivel.

—Sí cariño es cierto, ¿cómo te llamas?

—Brad es mi nombre y tengo seis años.

Observé su rubia melena e imaginé a mi bebé.

—Soy Donna,vamos a aprender y a divertirnos juntos, ¿quién dijo que la escuela era un lugar aburrido?

Los demás alumnos se acercan y me preguntan más cosas acerca de mí.

—Eres dulce para los niños Donna. —Me dice Olivia.

—Me preparo para recibir al mío —contesto al tiempo que acaricio mi barriga.

—Enhorabuena el futuro Alfa pronto estará con nosotros. — Expresa Olivia.

No todos han tenido la receptividad de Olivia, han asistido pocos niños a la clase pero de buen ánimo me dispongo a iniciar con los que se encuentran presentes.

—Hoy vamos a practicar deletrear palabras,un voluntario que me diga letra por letra la palabra Almacén.

—Mejor deletrear la palabra indeseable,eso es lo que usted es para nosotros,¡márchese de aquí! —Me insulta una loba que viene acompañada de otras madres.

Con mucha serenidad y educación me dirijo a ella.

—No entiendo,¿ por qué me atacan si lo que pretendo es ayudar a mejorar la calidad de vida de la manada.

¿Quién le dijo que queremos la ayuda de una mujer que rompió la paz de los suyos?—Me recrimina esa loba enojada.

—Nadie sabe lo que realmente pasó,no se debe juzgar a nadie sin tener conocimiento de causa—Me defiendo en el acto.

—Lo que sabemos de usted que se separó del Alfa Bronw y no dejó en peor situación,una persona así no es confiable. — Añade otra de las féminas.

—¡Basta ya!,no ataquen a nuestra Alfa le debemos respeto, no se olviden que es la heredera de Spencer —Me defiende la maestra.

La líder del tumulto se retira en silencio y las otras lobas se acercan a pedir disculpas.

—Perdone Señora, no conocía sus ideas de propiciar oportunidades para los desvalidos de la manada. —Se disculpa una de ella.

—Sí, los omegas no somos de gran importancia de sirvientes no pasamos —comenta otra madre.




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