Prometo odiarte.
Donna.
—Firma estos documentos, Donna.
El abogado Macalister me entrega una carpeta.
Es muy eficaz en su trabajo, en poco tiempo he logrado recuperar el control de mi fortuna.
Con entusiasmo término de estampar mi rubrica en los documentos y luego suspiro de alivio.
—¡Listo! Abogado, ¿hay algo más que deba firmar?
—Ya que me preguntas te diré que el otro día, tu esposo introdujo la demanda de divorcio y la solicitud de custodia.
Me quedo pensando un rato y luego recupero el hilo de la conversación.
—Espero que ese divorcio salga rápido, lo que no me gusta nada es compartir a mi bebé con ese tipo.
—¿Entonces estás de acuerdo en darle el divorcio? —Pregunta el abogado.
—En definitiva es lo que deseo, no quiero seguir unida a Brown, proceda a divorciarnos.
—Estando el niño de por medio no será tan rápido, te aconsejo esperar hasta después del parto, podemos negociar una pensión alimentaria y en cuanto a la custodia será tuya,el padre tendrá derecho a visitas ocasionales.
—No me hace mucha gracia que ese hombre tenga contacto con mi hijo, no se lo merece, él me corrió de su lado, me trató como a una mujerzuela y hasta dudó de la paternidad de mi bebé, no es justo.
—Brown acudió a mí para llevar ese asunto, soy un juez de paz aparte de abogado, no quiero ser parcial hacia ninguno de los dos lados, aquí lo importante es el bienestar emocional de esa criatura.
—¿Me trago la humillación entonces?
—No se trata de ganar o perder, más bien debe haber equilibrio en éste proceso.
—¿Hay alguna manera de que Michael no se salga con la suya?
—Sí te refieres a tener la custodia completa las dos formas serían, número uno que Brown no sea el padre biológico,la corte va a exigir un examen de ADN. La segunda es que si puedes comprobar que su moral no es buena o representa algún peligro para la criatura pierde derecho a custodia y visitas.
No quiero jugar sucio, Michael tendrá sus defectos pero es correcto.
En el poco tiempo que compartimos juntos aprendí a conocerlo.
Sé que no es un peligro para nadie, la incertidumbre me corroe.
“¿Si me voy lejos antes de que nazca la criatura?”
No quiero que mi niño venga al mundo en medio de una guerra entre los dos clanes.
—Donna, sé que es difícil conciliar, por eso estoy aquí,confía en mí, voy a encontrar una solución llevadera para ambos padres y lo más importante es que el niño no salga perjudicado.
—Doctor Macalister,se lo suplico ayúdame, ¡favor!—Me arrodillo y le suplico envuelta en llanto.
El abogado me ayuda a levantar y me consuela.
—Tranquila Donna trataré de ayudarte lo más que pueda y por favor me puedes llamar Andrew.
—Gracias, no le molesto más, debes tener muchas cosas que hacer.
—Jamás me molestas, tu compañía es agradable, eres una de las pocas amistades sinceras que tengo en éste pueblo.
—Gracias por tus palabras, agradezco que me des ánimo.
—Tu esposo no sabe el tesoro de mujer que pierde.
—Al parecer él no ve mi valía, pero ya no vale la pena sufrir por lo que ya fue, más bien me gustaría invitarte a tomar un café.
—Para mí es un gusto y no veo ningún problema en ello, ya te dije que soy imparcial y no me dejo influenciar, puedo servir de puente entre tú y Brown para que resuelvan la situación en buenos términos.
—Te lo agradezco Andrew.
—A tu órden Donna, pero te cambio ese café por un almuerzo,ya tengo hambre—Al decirlo me muestra su linda sonrisa.
—De acuerdo,vamos entonces.
Macalister es agradable y atractivo, es la primera vez desde que lo conozco que me detengo a admirar que es un buen partido y no le soy indiferente.
—Entonces estudiaste en Boston, yo fui aceptada en Harvard pero mi carrera fue truncada con mi matrimonio.
—Nunca es tarde para retomar tus sueños.
—Tendré que postergar ese sueño por un buen tiempo, estoy esperando hora de parto, un bebé demanda muchos cuidados.
Andrew me presta atención,tiene una amena conversación,es un hombre culto con temas de platica interesantes.
—Serás la mejor de las madres, ¿cómo va tu proyecto de educación en la aldea?,cuéntame un poco.
Hablamos de todo los avances que hemos tenido con los alumnos y él se encuentra fascinado con el tema.
Siento que alguien me mira de manera intensa al voltear a la derecha en una de las mesas se encuentra Michael con Samira degustando un suculento almuerzo.
—¡Ya cayó la mosca en la leche! —Comenté con evidente fastidio.
Andrew lo mira y con mucha tranquilidad me dice:
—Es difícil,al principio de una separación es normal sentir celos de ver a tu pareja con otra persona.
—Yo no siento celos de Michael para nada.
El Alfa se acerca a nuestra mesa a saludar.
—Mira que chico es este pueblo, doctor Macalister, Donna no esperaba verlos aquí.
—Es un almuerzo de negocios, asesoro a tu esposa ,como podrás ver soy su apoderado.
—No le des explicaciones a este señor, éste lugar es libre, aunque voy a hablar con el administrador para que se reserven el derecho de admisión no deberían de dejar entrar a todo tipo de gente.
Michael se ríe de mi comentario y no puede dejar de responder —Lo mismo digo, ¿cómo dejan entrar gente tan corriente como los Spencer?, yo también me voy a quejar en la administración.
Macalister carraspea y se interpone entre nosotros—Que bueno que están los dos aquí,dentro de poco les estaré avisando para comparecer a mi despacho con motivo de la demanda de divorcio.
—Respecto a eso yo lo pensé mejor y no quiero divorciarme por ahora, no se la voy a poner tan fácil a ésta señora, para que vaya derechito a casarse con otro.
—Yo le recomendé a Donna detener el proceso al menos hasta que nazca ese niño.Sin ánimo de inmiscuirse en sus asuntos seria mejor que traten de propiciar un clima de tolerancia entre ustedes, Donna espera un bebé y la emociones fuertes no son buenas para el embarazo.