Prometo odiarte hasta que el amor gane la batalla

19- Vidente

Prometo odiarte

—¿Que buscaba por aquí, Alfa Donna?

Los guerreros custodian la entrada de la aldea Brown de noche y de día.

Es complicado que cualquiera pueda acercarse.

—¿No puedo salir a caminar?

El guardia no me dice nada, los sirvientes de la casa no me quitan los ojos de encima.

Regreso a la habitación con mi hijo. Jhon crece más rápido de lo normal.

En su mirada se puede notar que es un lobo especial, poseedor de un maravilloso don.

En sus ojos puedo mirar el futuro, mi bebé me sonríe y sus manitas hacen contacto con mis mejillas.

“No puede ser, el Alfa es un desalmado justo en el segundo cumpleaños de mi hijo, me sacará de la manada.”

Tengo que tomar cartas en el asunto antes de que esto suceda.

Si tan solo pudiera mandar un mensaje a los míos.

Me paseo entre los integrantes de la manada con mi criatura en brazos.

Procuro no despegarme de mi niño ni un segundo.

Busco la mínima oportunidad para huir y me parece que ese momento ha llegado.

El abogado Macalister ha venido a gestionar unos documentos con Michael y hablan en la pequeña biblioteca del Alfa.

—Jhon debe llevar mi apellido de inmediato, quiero que se encargue usted de toda la documentación requerida.

Quiere dejar estipulado que su hijo es el heredero universal de sus bienes y además de su título de líder.

El abogado toma notas, luego de un rato le pregunta:

—¿Se encuentra Donna por voluntad propia en éste lugar?

—Abogado limítese a hacer su trabajo y no se metan en mis asuntos de pareja.

Macalister le dice con firmeza:

—No soy partidario de solapar maltratos o privación de libertad, necesito constatar que Donna está bien.

—Nadie la cuidaría mejor que yo, ahora si me permite vamos a hablar de temas que me interesan.

Michael cambia la conversación de forma brusca.

Ellos siguen revisando documentos y aprovecho para escurrirme hasta donde se encuentra el vehículo de Andrew.

Con una mano sostengo al bebé y con la otra abro la puerta, me oculto y tranco con suavidad.

—Cariño no vayas a llorar, ¡te lo suplico!, mami te llevará a la aldea Spencer, nadie nos va a separar.

El abogado entra en su auto y lo enciende, los custodios de la entrada no lo revisan.

El auto va en marcha un trayecto no muy largo y Jhon llora a todo pulmón ya es la hora de comer.

—¡Qué rayos!—Masculla Andrew.

—Soy yo, me escondí en tu auto ,no me regreses ¡por favor te lo suplico!

—Donna, ¡eres tú!, le exigí a tu esposo que deseaba verte y se salió por la tangente.

—Me tiene retenida a la fuerza desde que parí, ¿recuerdas ese día en el restaurante?

—¿Cómo olvidar?Brown se fue detrás tuyo. Jamás sospeché que te iba a secuestrar.

—Se me presentó el parto en el bosque. ¿Por qué detienes el coche?

Me siento tan nerviosa al pensar que Macalister no me quiera ayudar.

—Tranquila, hay unas personas que quieren saber de tí.

Del bosque salen el Beta Tyler con un grupo de guerreros.

—Alfa Donna,buscamos la ayuda de su abogado para saber de usted. —añade Tyler. —Pensamos mucho en iniciar un ataque a la aldea Brown, por el bienestar de usted y del heredero lo descartamos.

—Hicieron bien en esperar.

Hay varias camionetas que vienen en dirección a nosotros .

—Sube al auto con el bebé Donna . —Agrega el abogado.

—Llevela a la aldea Spencer de prisa y nosotros les haremos frente para darles tiempo a que huyan.

Andrew me lleva a la aldea y se despide de mí.

—Donna, estoy en problemas con el Alfa, pero no me importa.

—Te agradezco tu ayuda, si Michael pregunta si me ayudaste, niegalo todo.

—No te preocupes nadie sabrá que te ayudé a escapar.

¡Bienvenida señora Donna! me dicen varios de la manada que salen a mi encuentro.

—Gracias, les presento a Jhon él es su Alfa.

—Con la vida si es necesario lo defenderemos, no vamos permitir que se lleven a nuestro Alfa. —Dice el Beta Tyler.

Organicé un batallón para proteger la entrada de la aldea.

Me siento tranquila de estar de nuevo con los míos.

—Bienvenida Donna,veo que traes al nuevo integrante de la manada.

—No Sam, mi hijo es el Alfa de la manada.

No dice nada más y nos mira resabiado, no le hace mucha gracia verme de nuevo.

Estoy segura que sería capaz de hacer lo que fuera por borrarme del mapa.

—¡Mi sobrina querida!, has vuelto, mira ¡que belleza de bebé!

—Me alegra verte, carga a tu sobrino nieto.

—Es una monada de niño, se parece mucho a Michael.

Mi rostro se torna serio ante sus palabras.

—Perdón, es imprudente de mi parte mencionar al Alfa.

—Vamos a la habitación que necesito darme un baño relajante.

Luego de un rato converso más relajada con tía, mientras cepillo mi cabello.

—¿Entonces el doctor te ayudó a escapar?. Ese Abogado se ve que le gustas.

—¡No digas esas cosas tía!, él es un buen amigo que me ofreció su ayuda.

Ella me sugiere lo que ya había pensado, Michael hervirá de los celos si sabe que Andrew me ayudó.

—Él ya tiene quién caliente su cama.

—¿Lo supones o lo viste Donna?

Recuerdo su romance con esa Omega que nunca se aparta de su lado.

—Será su amante, porque lo que se dice amor lo siente es por tí.

—No quiero para nada esa clase de amor.

Mira desde la ventana llegar a mis guerreros y salgo a su encuentro.

—Hubo varios heridos, no le quedó más que huir. —dijo uno de ellos

Todavía me está explicando lo de la retirada cuando llega Michael en su camioneta muy malhumorado.

Mi manada me rodea para que no se acerque.

—¡Ni un paso más!, Alfa Brown.

—Secuestraste a mi hijo Donna, te voy a dar la oportunidad de que pienses bien las cosas, no te conviene estar en guerra conmigo.

—¡Jamás entregaré a mi bebé!, prefiero entrar en una batalla.

Me mira en forma desafiante y me pregunta:




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.