Prometo odiarte hasta que el amor gane la batalla

20- Guerra

Prometo odiarte.

—Esto es una declaración de guerra abierta, Alfa Donna, si quiere conservar la autoridad sobre los suyos es necesario que se pronuncie.

Observo los cuerpos de cinco de los nuestros, mordidas mortales en el cuello.

Todo parece indicar que fue una pelea cuerpo a cuerpo entre lobos.

—Supongo que es algo que no se puede aplazar más, el clan Brown tiene que aprender a respetarnos.

—Mis ideas de paz aquí no funcionan, esa horda de salvajes no entiende.

—¿Entonces me da la órden para ir por ellos y cobrarles nuestros muertos?

El Beta Tyler aguarda mi decisión.

—Voy a someterlo a votación del consejo.

Beta Tyler da un gruñido y me deja sóla.

Salgo a caminar y meditar en medio del bosque.

La situación es delicada, ya no se trata de mí nada más.

Tengo que proteger a mi hijo, en cualquier momento ellos pueden invadir la aldea y llevarse a nuestro pequeño Alfa.

Quiero poner en duda que Michael no tiene nada que ver en éste asunto.

Recuerdo con claridad sus amenazas, ese lobo se encuentra herido del alma porque le arrebaté a su hijo.

Contemplo los majestuosos árboles y el apacible lago.

Un suspiro profundo se escapa de mi pecho.

¿Será la guerra la mejor decisión antes de haber intentado un diálogo?

Pienso en voz alta y me levanto de la piedra donde estoy sentada para regresar a la manada.

En ese momento me doy cuenta de una emboscada.

—¡No puede ser!,¿no pensaran hacerle daño a una loba solitaria?

Una turba de guerreros me rodean son del Clan Bronw.

Sus ojos inyectados de odio se clavan en mí, como cuando el depredador mira su presa.

—¡Maldita Spencer!, así te quería encontrar.

—Huir con mi bebé no es ningún pecado, a ustedes en nada les perjudica.

Trato de hacerlos entrar en razón y a la vez calculo a quién golpeo primero.

—Tus razones nos tienen sin cuidado, viniste de tan lejos a causar daño y dolor,eres peor que tus antepasados—Dice el líder de ellos.

—¡Matala!, ¡Matala!—Le gritan los demás.

El lobo levanta una espada para cortar mi cabeza y yo cierro los ojos esperando ser decapitada.

“Mi hijo va a quedar huérfano,será salvaje como ellos.”

El pesado cuerpo de ese lobo cae encima de mí, ha sido herido por una bala de plata.

Sam me protege con su cuerpo y me saca de allí mientras.

Mis guerreros combaten con los del Clan Brown.

—¿Estás bien Donna?—Me pregunta y me quedo congelada por un momento de la impresión.

—Salvaste mi vida Sam, ¿por qué lo hiciste?

—Eres nuestra Alfa,no se necesitan más razones.

Caminamos rumbo a la aldea, ese lobo me confunde, se supone que me odia y desea sacarme de su camino,

¿Entonces por qué me salvó la vida?

—Donna tu regreso a la aldea despertó un cúmulo de recuerdos y sentimientos que dormían dentro de mí.

Se detiene y coloca ambas manos en mis hombros.

Lo miró a los ojos y en fracciones de segundo lo puedo ver, dos adolescentes corren jugando por el bosque, la joven se cae y él la levanta, se miran por un instante y se dan un tierno beso.

Sacudo mi cabeza y Sam me pregunta

—¿Pasa algo Donna?

Niego con un gesto y él prosigue:

—Te pareces tanto a tu madre, yo la amaba y tu padre la conquistó.

—Gracias por salvar mi vida,aunque haya sido por el recuerdo de mi madre.

Sam me mira a los ojos mientras me repite:

—Te amo, Donna.

—¡Lo siento!,jamás podré corresponder a ese sentimiento.

Él se enoja y me saca en cara mi sentimientos por Michael.

—Amas a él enemigo y por los vientos que soplan vas a dejar que nos maten a todos, uno por uno cada vez somos menos. —Resopla airado.

Los nervios me bloquean los sentimientos, intento ver más a través de las ventanas de su alma, pero sus ojos no me muestran más nada.

Siento escalofríos ante la dureza de esa mirada tan fría que me cala los huesos.

—Estás temblando éste cambio de clima es impredecible.,

Se quita su campera y me abriga.

—Gracias Sam, vamos de prisa que en minutos habrá consejo de guerreros.

—¡Sí Alfa como mande!, se para firme ante mí y me hace una referencia.

Su actitud lo hace ver más joven. En los últimos días Sam se veía abatido y decaído.

En la entrada de nuestro campamento se encuentra el Alfa Michael con un grupo de lobos.

—Al fin llega la señora—Masculla con ironía.

—¡Largo de mi campamento Brown! Tienes las pelotas bien heladas, me mandas a matar y luego quieres platicar.

¿De qué hablas mujer?, aquí la agresora eres tú, tiraste la primera piedra—Agrega Michael.

—Todo tiene su tiempo Bronw y ésta es la hora de la guerra, ya me cansé cero diálogo, te doy cinco minutos para que saques tu inútil trasero de mis tierras.

—No sé de qué hablas, estas tierras han cambiado a la chica dulce que conocí alguna vez.

—Esa tonta murió,la mataste con tu desprecio y le diste la estocada final con tu traición, no habrá paz ni tregua entre los dos.

—Cuando tú quieras, yo quiero a mi reina.

Se quita el sombrero me saluda con una reverencia y luego masculla:

—Vamos muchachos.

Sam se encuentra mirando como tratando de adivinar mis pensamientos.

—Pregunta de una vez, Sam.

—Nada más pensé por un momento que te ablandaste al ver al Alfa Michael.

—No hay retorno Sam, la guerra es un hecho, no puedo dejar pasar éste intento de homicidio.

—Yo quiero que me incluyas en tu círculo de seguridad, daría mi vida por tí Alfa de mi corazón.

—Vamos Sam, ahora explícame, ¿qué haces con balas de plata en tu poder?

—Es la forma más rápida de matar a un lobo, la use de emergencia ese Beta te iba a decapitar.

Los guerreros llegan en ese instante, no todos lograron sobrevivir de un grupo de veinte soldados han regresado doce.

—Alfa Donna, la osadía de ellos fue vengada, cinco murieron en la lucha.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.