Prometo odiarte hasta que el amor gane la batalla

21- Visiones nefastas

Prometo odiarte.

Donna.

—¿Qué haces en mi manada? —Miré que había venido con todos sus guerreros.

—Donna, Donna. Genio y figura. Solo vine a decirte que la guerra es un hecho.

Su carácter y determinación son fuertes.

No doblega su orgullo para nada, sabe que tengo las de ganar porque mi batallón de guerreros le doblan en número.

Esboza una triste sonrisa y añade:

—El combate será en lo alto de la colina mañana a la cinco de la tarde.

Desde que ese conflicto se activó nadie puede pasear por el bosque con la libertad y la confianza de no ser atacado.

—Ustedes iniciaron todo este embrollo, Michael.

—Eso no es cierto, fueron los tuyos los que tiraron la primera piedra.

—No vamos a perder el tiempo en discusiones tontas que no nos llevan a ningún lado.

—Tienes razón, vayamos a la batalla y que gane el mejor, sé que no estoy en posición de exigir nada,tú tienes la sartén agarrada por el mango y…

—¿Quieres ver a tu hijo antes de la batalla?

—Exacto, es lo que deseo.

—Beta Tayler dígale a mi tía que se asome a la ventana con Jhon.

El guerrero va de inmediato y en lo alto del ventanal mi tía sostiene al heredero mostrándolo de lejos a su papá que lo admira emocionado.

Michael, carraspea intenta hablar y su voz se quiebra.

—Sí muero en combate, quiero que le hables a Jhonson de mí, que sepa que tuvo un padre que lo amo y que hizo lo imposible por traerlo de vuelta a la Aldea Brown.

Mis ojos se nublan de lágrimas que no salen y siento un nudo en la garganta, tragué saliva una y otra vez y no termina de pasar.

Supongo que es la desolación y la angustia ante la posibilidad de perder al Alfa en forma definitiva.

Trato de mantener una actitud pasiva e indiferente.

—¿Tienes miedo?, si es así la batalla se cancela, pero ustedes reconocen nuestro derecho de ser un pueblo libre del yugo de lobos de otra manada.

—No se cancela y la pelea va y si nosotros ganamos ustedes besaran nuestros pies y aceptarán unir las dos aldeas bajo el mando de un solo Alfa, como lo decidimos al principio de nuestro matrimonio.

—Eres el ser más arrogante y prepotente que conozco Michael Brown.

Suelta una carcajada—Así te enamoraste de mí.

—No me hables de amor, ese sentimiento genera confianza y eso es algo de tú careces.

—¡Loba frasquitera! —Grita a todo pulmón y continúa diciendo —Tenías un macho Alfa que te hacía aullar de placer y lo cambiaste por un insignificante humano.

Suspiro hondo antes de responder:

—No me voy a desgastar contigo tratando de justificarme, algún día me pedirás perdón de rodillas por tus ofensas.

—Te vas a secar esperando entonces.

—Fue un error de la manada pensar que por unir mi vida a tí llegaría la paz a nuestras vidas, ¡te odio y te desprecio!, Michael Bronw.

Me mira con aire de superioridad y me responde:

—¿Entonces por qué te muerdes los labios cuando te hablo mirándote a los ojos.

Me doy vuelta y lo dejó hablando solo.

—¡La verdad pica querida Donna!

Sin voltear le nuestro mi dedo anular replicando:

—¡Pudrete maldito Brown!

Cristal, lleva rato estudiando mis movimientos y facciones, ella intuye que estoy molesta y se anima a preguntar.

—¿Qué tanto te dijo Michael?, pareces un león enjaulado sobrina.

—Me trató como a una puta, lo único que le faltó fue que me ofreciera dinero para comprar mis favores, para él soy la peor de las lobas.

—Entre ustedes dos hay amor, al igual que un gran malentendido que formó un gran abismo.

Tía tiene razón, pero con alguien como él no se puede hablar, es lo que cree y más nada.

—¿Ves a ese tierno bebé que duerme en esa cuna?, él es el único puente en ese abismo.

Miro a mi bebé dormir de forma plácida,de vez en cuando sonríe.

Mi corazón se enternece y la furia dentro de mi se desvanece.

Ese día por la tarde llega a nuestra aldea Sophía la madre del Alfa acompañada de él abogado Macalister.

Es una loba elegante de fina y estirpe, a pesar de que los años han pasado para ella se conserva siempre hermosa.

La madre de Michael, lleva una capa que cubre su rostro.

Luego de que el auto de Andrew estaciona y esté habla conmigo ella baja del coche.

—¿Qué significa esto?, señora Sophía se
expone usted al peligro por incursionar en terreno enemigo.

—Disculpa Donna, por eso la traje yo, si la señora Brown llegaba sóla corría peligro de muerte.

—No culpes a Macalister, yo misma le insistí en que me trajera hasta acá y si se negaba ni modo, de todas maneras iba a venir a expensas de correr con la suerte fatal de morir a mano de los Spencer.

—No des más explicaciones eres la abuela de mi hijo y no tengo nada en tu contra, ahora dime, ¿qué es tan urgente para que te expongas de este modo?

Ella toma algo de aire y luego habla:

—Está guerra es estúpida, como madre vengo a rogarte que detengas ésto, tengo el presentimiento de que mi hijo morirá.

La miró con tristeza, entiendo lo que es el amor de madre e imagino si en el futuro Jhon se viera en la misma situación no dudaría en suplicar.

—Sophía la órden fue dada, en esa colina el Alfa ganador le aullaran a la luna, no hay vuelta de hoja, lo que te puedo garantizar es que respetaré su vida, no voy a permitir que nadie mate al padre de mi hijo.

—¿Lo amas verdad? —Pregunta la madre de Mike.

No le respondo, no hace falta porque mis ojos reflejan la verdad.

Amo a ese desgraciado con todas la fuerzas de mi corazón, pero no puedo parar el curso de los hechos porque perdería el respeto de la manada que me costó mucho recuperar.

—Gracias Donna, sé que eres sincera y cumplirás tu palabra.

—¿Quieres ver a tu nieto?

Ella asiente con timidez.
Lo mandé a buscar con una omega y la tía lo trajo en sus brazos.

La abuela de Jhon se deleita cargando a mi hijo en sus ojos se refleja mucho amor.




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