Prometo odiarte hasta que el amor gane la batalla

25- El adiós inesperado

Prometo odiarte.

Donna.

—Tu hijo se encuentra bien —Dice Dylan al entregarme una carta.

Es de la tía Cristal, me explica las razones que la obligaron a huir con mi hijo.

En esas corta líneas me cuenta que al saberme encerrada, sintió temor por la vida de Jhonson.

Me pide disculpas por haber llevado a mi niño con los Brown.

Alega que dónde se hubiese ocultado allí llegaría tarde o temprano el largo brazo de Sam.

No tengo nada que reprocharle a Cristal, por su agudo sentido de supervivencia es que estoy sana y salva.

Me siento agradecida de que sacara a mi bebé de la aldea.

Lo extraño mucho, estoy convencida de que fue lo mejor.

—¿Estás más tranquila? —Dylan me mira con preocupación.

—Sí, por ahora es mejor que Jhonson esté lejos, te agradezco tu apoyo.

—Es lo menos que puedo hacer, hablé con tu marido y le dije toda verdad.

—Déjame adivinar,no te creyó.

—Al contrario se encuentra arrepentido de haberte juzgado.

—Ya no vale la pena lamentarse, lo mejor es buscar una solución.

—Supongo que lo perdonarás y volverás con él.

—Yo no puedo perdonar sus dudas y humillaciones.

—Tengo un plan para sacarte de éste lugar.

—No quiero poner tu vida en riesgo.

—Tienes que salir de éste lugar o acaso quieres terminar siendo la mujer de un viejo baboso como Sam.

—¡Eso jamás!, no permitiré que me toque.

—Entonces no lo pienses más y escapemos, hoy mismo es ideal,si ya una vez te saqué de aquí puedo volver hacerlo.

—¿Cuál es tu plan?

—Michael me propuso que ayudara en tu fuga, él nos esperará en el bosque, acepté con la condición de que tú vuelvas conmigo a Boston.

—¿Michael estuvo de acuerdo?

—Por supuesto,él te ama y prefiere saberte libre y …. Mejor no te digo más nada.

—¿Me vas a ocultar lo que sucede?

Dylan duda un poco antes de responder:

—Si no aceptas, que yo te saqué de aquí, Michael pondrá en marcha el plan B.

—¿Y cuál es?

—Desatar la más cruel y sangrienta batalla,a conciencia de que muchos miembros de ambos clanes morirán.

—No quiero que se derrame sangre inocente por mi causa.

—Al menos estás pensando con lógica, ¿sabes cuál es la hora gris?

–Cuando no es de día ni de noche.

—Partiremos a esa hora. Hasta entonces no me acercaré más a tí para no levantar sospecha.

—¿Estás seguro de que te quieres involucrar en este rollo?

—Es la mejor manera de expiar mi culpa.

Él es un ser maravilloso,ahora entiendo porque llegué a amarlo tanto.

—No es tiempo de tristeza, tu libertad está cerca.

Le doy una palmada en su hombro y continuo mi camino.

Al entrar a la escuela mi mente se relaja un poco al compartir con estas inocentes criaturas

Sam no me quita los ojos de encima, se encuentra asomado por la ventana del salón de clases.

Me observa dar la clase de literatura, su expresión es de tonto.

¿Será que de verdad se enamoró de mí o solo le traigo a su mente el recuerdo de mi madre?

En el transcurso de ese día soy amigable con los de la manada y hasta entablo una conversación amena con Sam.

Todo para que baje la guardia y no me vigilen tanto.

Llegada la hora salté por la ventana y allí se encuentra Dylan como lo prometió.

En el pasado hubiese querido que viniera por mí para escapar juntos.

Ahora me ayuda para que me quede con otro.

Tengo que reconocer que es muy noble de su parte, sé cuánto me ama y el sacrificio que hace al dejarme con Michael.

Todo está en silencio hasta que un estúpido omega grita:

—¡Están huyendo!, ¡atrapenlos!

—Ya nos descubrieron vamos a darnos prisa.

Corremos a gran velocidad y de todos lados salen guerreros del clan Spencer.

Nos acorralan y me defiendo con uñas y dientes,ellos son muchos.

Dylan intenta protegerme cuando es derribado de un golpe por uno de ellos.

Sam ha llegado y se encuentra furioso:

—¡Vil traidor!, te dí confianza y te robas a mi futura compañera.

—Ella no te ama,déjala ir.

—¡Jamás haría algo así!, Donna se queda y punto —Dice clavando sus colmillos en el cuello de Dylan.

—¡Pila de cobarde!,se ensañan con ellos dos. —Es Michael que ha llegado con muchos guerreros.

Ellos inician el combate y Sam se niega a darse por vencido, muchos de los suyos se encuentran heridos.

—Primero me matas antes de llevarte a ésta loba Brown. —Sam trata de derribar a Michael.

—Ella es mi luna, no te estoy quitando nada. —Dice mientras lo esquiva.

Los dos se transforman en lobos y se suscita una pelea que deja muy herido a Sam.

—No soy un asesino, recojan a su líder y se largan de aquí. —Ruge la voz del Alfa.

Yo me encuentro al lado de Dylan, haciendo presión en su herida ya se ha desangrado mucho.

—No hagas esfuerzo te llevaré al doctor y te pondrás bien.

No puedo contener mis lágrimas.

—¡No llores !, mi amor eres libre para ser feliz con Michael y tu bebe, perdóname el mal que te causé.

—Tú eres el que me tiene que perdonar te expuse a está situación.

—Muero feliz al ver tu rostro Donna. Dame un beso y quedamos a mano —Intenta decir algo alegre.

Beso su labios entre lágrimas, suspiros y lamentos, él sonríe:

—Mi paraíso eres tú Donna —Respira hondo y muere con su mano sujetando la mía.

Mike me mira con hondo pesar:

—Tenemos que irnos, es posible que regresen con refuerzos.

—No voy a dejarlo aquí tirado.

—Muchachos levanten el cuerpo, le haremos un funeral decente en la manada.

Camino al hogar de los Brown voy en silencio, Mike tampoco se atreve a pronunciar palabra.

Una vida inocente se ha apagado y me siento culpable, Dylan expuso su integridad física por mí.

Al llegar a la aldea me recibió la tía, con mi bebé, lo abracé y entre lágrimas y suspiros admiro a mi hijo.




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