Prometo odiarte hasta que el amor gane la batalla

29- Cacería sangrienta

Prometo odiarte.

—¿A dónde crees que vas, mi amor?

—No tengo que darte detalles de lo que haga o deje de hacer.

Su actitud es pasiva ante mi palabras tanto que me apena responder de ese modo.

—¡Lo siento!, me irrita un poco sentirme controlada, quiero ir a llevar flores a la tumba de Dylan.

Michael me aconseja ir con un par de guardianes.

Antes de que yo pueda decidir a quién llevar el Beta Tyler y sus cuatro compañeros se ofrecen a escoltarme.

Para tranquilidad de Michael acepto, la madre del Alfa tiene un lindo huerto de rosas blancas y rojas.

Hago un ramillete de ambos colores y le amarro una cinta dorada.

Mi mente no puede evitar esos tiempos en que pretendía ser humana.

Los fines de semana Dylan me llevaba rosas blancas.

Él llegaba al departamento con las manos para atrás y una linda sonrisa que mostraba su hermosa dentadura.

Nada es para siempre, de los buenos momentos sólo quedan los recuerdos.

—Alfa Donna, cuando usted lo considere conveniente estoy dispuesto a hacerle frente al tirano de Sam.

—Beta Tayler, ese momento está muy próximo a llegar y créeme que te daré el placer de acabar con ese gusano.

En mi cabeza planeé la estrategia para atacar a Sam, para que los habitantes de la aldea no sufran el menor impacto.

El bosque se siente silencioso mis oídos no detectan el menor ruido ni un olor extraño.

Durante varios días nos hemos mantenido alerta ante algún intento de ataque por parte del enemigo.

Han pasado varios días desde el incidente del Alfa que por suerte no pasó a mayores.

Oigo sutiles pisadas que se acercan, mi agudo olfato me tranquiliza, es un ciervo que corre.

Oigo el rugir del león, el animal salta de forma ágil sobre su presa.

Me hace pensar que siempre el más fuerte es el que sobrevive.

Camino en silencio en compañía de mis guardias.

El ramo de rosas se cae de mis manos, y mis ojos no dan crédito a lo que ven.

La tumba de Dylan ha sido abierta, alguien se ha llevado su cuerpo, dejando el hoyo solo.

La rabia e incertidumbre se apoderan de mí y no puedo dejar de pensar que es una provocación por parte de Sam.

—Señora espero sus órdenes.

—No haremos nada tal vez, es justo lo que quiere Sam que caigamos en provocaciones y acelerar la guerra.

Habrá batalla pero bien planificada no cuando a él se le antoje.

Vamos de regreso a la aldea Brown a participar en las malas noticias de la desaparición del cuerpo de mi amigo Dylan.

Mis sentidos se agudizan vienen por nosotros.

—¡Huyamos que es una trampa! —Grité con todas mis energías.

—Corra señora que nosotros la cubrimos.

El Beta Tyler les hace frente a Sam y un grupo de guerreros que en cuestión de minutos nos han rodeado salen de todas partes,

Corro con rapidez y oigo los aullidos de los hombres de Tyler que caen víctimas del ejército de Sam.

Lo más ágil que puedo corro a prisa, no deseo parar hasta llegar a un lugar seguro.

En mi adolescencia solía tener está clase de pesadillas que ahora se hacen realidad.

Esto solo puede dar paso a la más cruda de las cacerías sangrientas.

Sam es muy escurridizo y me tranca el paso para evitar que huya , me muestra las cabezas de los tres escoltas de Tyler.

—No huyas más de mí,no tiene sentido.

—¿Qué quieres de mí Sam?

—Hasta la pregunta es necia, te quiero a tí.

No soporto su mirada maliciosa sobre mí,se acerca e inhala mi olor y sus labios susurran:

—¡Oh adorada, Clarice!

Su mano acaricia mi mejilla y un par de lágrimas recorren su rostro.

—¡No me toques!

Mis ojos lo miran con odio, su sucia boca se atreve a pronunciar el nombre de mi madre.

Tanto daño que ha hecho a lo míos y ahora se atreve a profanar la tumba de Dylan.

—¡Te volviste loco!,mi nombre es Donna, eres un irrespetuoso; te robas el cuerpo de mi ex novio y ahora tienes a mi madre de continuo en tu lengua, pobre manada Spencer que es dirigida por un demente.

Su mirada penetrante me causa escalofríos y lo que me dijo aún más.

—Sí quieres recuperar los restos de tu amigo ven conmigo a la aldea Spencer, de lo contrario los voy a botar en el bosque para que las hienas los devoren.

—De verdad que estas desquiciado, bajo ningún concepto iré contigo.

—Entonces deja de llorar y darte golpes de pecho de que lo querías mucho, ese pobre pendejo dio la vida por tí y mira como le pagas con tu olvido.

El Beta Tyler me pide a gritos que no lo oiga y que me aleje de allí.

Sam se distrae y aprovecha a correr sin mirar para atrás.

Tyler se combate a muerte al correr puedo oír los aullidos de dolor y agonía de su muerte.

Era un buen guerrero algo estricto pero fiel a sus principios hasta el final, dio su vida para salvar la mía.

La tropa de Sam me persigue y casi logra a darme alcance.

De no ser por Michael que viene a mi alcance, le abrazo de pura emoción.

—Ya mi amor, hazte a un lado que voy a resolver cuentas con este idiota.

—Sí Donna , deja que el Alfa Michael demuestre que tiene las pelota bien puestas.

Con la mirada le suplicó a Michael que no lo haga, ellos son más que nosotros y lleva las de perder.

—Sé lo que estás pensando y no puedo darme el lujo de parecer cobarde eso jamás.

La pelea es a uñas y dientes, todos se transforman en lobos y hago lo mismo para apoyar a Mike de cerca.

El sólo hecho de pensar que corra la misma suerte del Beta Tyler y sus hombres me eriza la piel de pánico.

Los Lobos caen muertos de lado y lado, Sam nos tiene acorralados y se dispone a atacar a Michael.

Me interponga y le clavó los colmillos al tirano.

De pronto una tropa numerosa de guerreros llega con Sophía y Tía Cristal quienes traen a mi pequeño.

—¡Atención Alfa ha llegado!

Ambos clanes dejan la lucha y se postran en señal de reverencia al pequeño Jhonson.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.