Prometo odiarte hasta que el amor gane la batalla

30- La criatura

Prometo odiarte.

Solo hay tristeza por la pérdida de los caídos en la batalla.

Michael estableció tres días de duelo en la manada.

—Estoy enojado con mi madre y tu tía, no tenían que exponer a mi hijo al peligro.

—No lo hicieron por maldad, nada más pensaron en salvar nuestras vidas.

—De buenas intenciones está lleno el camino del infierno.

Me quedo callada y no le discuto porque me siento culpable.

Con mi visita a la tumba de Dylan desaté esa batalla.

Lo que no me cuadra es, ¿por qué Sam desenterró el cuerpo de mi amigo.

—Donna, no creas que no me dí cuenta la forma en que me defendiste de Sam, pensé que me odiabas.

—Eres el padre de mi hijo, jamás desearía tu muerte.

—Llegué a hacerme la ilusión de que me amas y podíamos dejar el pasado atrás para ser una verdadera familia.

Me toma fuerte entre sus brazos y acaricia mis labios con los suyos.

Mi cuerpo tiembla al sentir su proximidad.

Samira nos interrumpe en ese momento.

—¿Jefe me ha llamado?

La miró con rabia y le preguntó:

—¿Acaso no te enseñaron a tocar la puerta?

El Alfa se ríe, porque sabe que siento celos de esa joven loba.

Me retiro de inmediato, lo que más me relaja son las caminatas por el bosque.

No le digo a nadie que voy a salir de la aldea porque no pienso ir muy lejos.

—¿Qué se cree Samira esa?, ella es una simple omega, aunque es linda la condenada y ante la abstinencia, Michael puede sucumbir a sus encantos, ¡bah!,que lo aproveche.

Camino atenta a lo que me rodea, mi vista periférica capta algo que pasa corriendo parece ser una persona.

Aunque por la rapidez yo diría que es un animal.

Un sutil olor a lobo macho ha quedado en la atmósfera.

—Sam, ¿será posible que ese lobo se encuentre al acecho?

Conservé la calma, tengo miedo pero mi curiosidad es más fuerte y me adentro bosque adentro.

Un venado degollado yace muerto, todavía se ve fresco.

“Debe andar una fiera salvaje por acá.”

La piel se me eriza,mi instinto me dice que alguien me observa.

Puedo sentir esa mirada penetrante sobre mí, allá detrás de un árbol puedo ver que alguien se oculta.

—Ya te ví Sam, no pierdas el tiempo tratando de ocultarte, sal de allí y hablemos, ¿o le tienes miedo a una loba?

Me muevo con rapidez, pero el mirón se marcha como un rayo veloz.

Nada más alcanzó a ver el visaje de una silueta masculina que se pierde en el espesor de esa amplia vegetación.

Trato de seguirlo y el comisario del pueblo me sale al encuentro con una comisión de hombres armados.

—¿Señorita que hace en éste lugar?

—Buen día señores nada más doy un paseo.

—Este bosque es peligroso, ¿acaso no sabe que se han vuelto a divisar extrañas criaturas?, hemos encontrado restos de animales.

Lo oigo con atención y descarto a Sam, él es un carnicero y no pierde el tiempo matando animales, le gusta la carne humana.

—¿Ha visto algo extraño?

—No cherif, si llego a ver algo le aviso de inmediato, eso téngalo por seguro, suerte en su búsqueda, hasta luego.

El comisario se quita el sombrero e inclina su cabeza en señal de saludo.

Llegó a la aldea Brown y les informó de la situación.

—¡Carajo Donna!, ¿qué hacías tú por el monte mujer?

—El caso es que hay un depredador, los hombres del pueblo le están haciendo cacería, lo extraño es que no ataca humanos.

La cara de Michael denota preocupación, no conviene la presencia de humanos a la cercanía de nuestro bosque.

Durante años ambos clanes han vivido sin cazar en la región.

Se puede decir que las prácticas ancestrales de cacería han quedado atrás en el pasado.

Las manadas conviven con los humanos y han encontrado la manera de coexistir.

—Muchachos ésta noche iremos de cacería, tenemos que atrapar a ese depredador.

Ellos se marchan, yo intenté retirarme y Michael me coge del brazo.

—¡Un momento!,me explicas, ¿qué hacías sóla en el bosque?, hay que ver que tú no aprendes.

—Como si te importara mucho lo que me pase, si muero ya tienes a la candidata que me va a suplir.

¡Celos malditos ,celos!, yo no tengo nada con Romina.

—Eso no es asunto mío.

—¡Por favor Donna madura!

—Ya no soy luna, ni tu mate, en forma simple me dices Donna.

—Yo te rogué bastante para que regreses a mi cama, pero tú eres obstinada, siempre tienes una razón para odiarme.

El me sujeta mi rostro y me obliga a mirarlo a los ojos, mientras se desahoga diciendo lo que siente.

—¡Suéltame me estas haciendo daño!

—Más del que tú a mí imposible, he sido blanco de tu odio desde que nos conocimos, primero porque creías que mi padre asesinó a los tuyos y ahora me culpas de la muerte de tu ex novio, estoy harto de tí, ¡te repudio!,¡te repudio!

¡Basta Mike,Cállate! —Dice Sophía.

Según una de las costumbres del clan Brown sí un lobo repite esa frase a su compañera y es oído por dos de la manada queda divorciado de forma automática.

¡Deja Sophía!, que se sale del cascarón por estar son Samira.

—Eres una egoísta Donna ni lavan ni prestan la batea, tengo derecho a tener una mujer que me haga feliz, no es justo que en la noches solitarias para aliviar mi soledad tenga que subir a la colina para aullar a la madre luna.

La madre de Michael me abraza para llevarme a su casa, me prepara un té y más tranquila hablamos del tema.

—No es bueno que hables con tu pareja, cuando los dos están muy enojados, porque en momentos así se dicen palabras hirientes de las que después hay que arrepentirse.

—Él me provoca siempre para que mi ira estalla, ya no soporto que me pase a la chica esa enfrente de mis narices.

—Michael te ama, aunque no te diga muy a menudo así es, su orgullo de macho Alfa no le permite caer de rodillas a tus pies.




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