Prometo odiarte
—¿Tienes problemas con el Alfa?
Dylan me mira a los ojos, no le puedo mentir.
—Sí, estoy sufriendo mucho.
Damos un paseo por el bosque,él se ha ofrecido a ser mi guardián.
—Lamento oír eso, estoy agradecido de ustedes dos. Me recibieron con los brazos abiertos.
—Es lo menos que podía hacer, me siento responsable de tu situación actual.
“Fue una tontería suya que abrazara la inmortalidad nada más para estar conmigo.” pienso y él me oye.
—No me arrepiento, de verdad te amo y si regresamos al pasado lo volvería a hacer.
—No te puedo corresponder, mi corazón es de Michael, aunque no se lo merece.
La voz de Michael nos sorprende, no lo vimos llegar.
—¡Muy bonito Beta Dylan, el consejo lo necesita en la sesión y usted está jugando a ser Romeo con Donna.
—Alfa, iré de inmediato.
—No es su culpa, él nada más cumplió con escoltarme en mi paseo.
—Veo que no pierdes el tiempo, aun no te separas de mí y andas flirteando con el Beta.
—¡Piensa lo quieras!,me da igual.
—Cuando meta en mi cama a otra loba después no te quejes.
Con pasos ligeros Michael alcanza a Dylan, me apuro a seguirlos a escondidas y puedo oír su charla.
—¡Ey Beta Dylan!, ¿qué te traes con mi mujer?
—Eso se lo debe preguntar a ella, los caballeros no alardean de las damas, tengo entendido que el matrimonio de ustedes está más que roto.
—Ella todavía es mi Luna, guarda tu distancia.
—Sin ánimo de ofender Alfa?, eso es algo que me lo tiene que pedir ella, usted se da golpes de pecho diciendo que la ama y no se cansa de restregar a su amante en su cara.
—Ese es un asunto entre mi Luna y yo.
Michael le da un puño en la nariz a Dylan y lo hace sangrar.
—No le respondo el golpe porque es usted mi Alfa.
—Defiéndete, aquí solo somos dos lobos que pelean por el amor de Donna.
—¿No y que te daba igual?, mira Michael no seas ridículo, deja a mi amigo en paz.
No aguanté y salí detrás de los árboles y decirle que no aprobaba su conducta, él se fue a la aldea de inmediato.
Dylan no puede evitar la risa.
—No te burles del Alfa que del bulto donde a él le tocó hay más.
—Disculpa Donna, no fue mi intención reírme de la reacción de Michael.
Horas después nos preparamos para rodear la aldea Spencer.
Nuestra meta es capturar a Sam, sin que haya daños colaterales.
Es un día normal para los aldeanos no esperan el ataque.
Sam se encuentra en la entrada con otros lobos.
El Beta Dylan se ofreció a ser la carnada para atraer al malvado lobo hasta nosotros.
El entra a la morada del clan Spencer Sam advierte su presencia y lanza un escupitajo en el suelo, para luego hacer burla.
—Pero miren quién nos vino a visitar, el discípulo traidor, viniste a meterte en la cueva del lobo.
—No me considero traidor, jamás seré como tú.
—Te premié con la inmortalidad, a cambio de que me pusieras al Alfa Bronw en bandeja de plata y te volteaste.
—Tú no eres mi Alfa, viejo estúpido.
Dylan le lanza una patada por el pecho a Sam y sale corriendo de la aldea.
Sam se enfurece y lo sigue, está decidido a matarlo, varios guerreros del clan han salido a buscar a Dylan.
Ellos se adelantan en el bosque a buscar al lobo osado que golpeó al Alfa Sam, quién se ha quedado atrás.
—Al fin nos volvemos a ver Sam, con que usaste a ese pobre muchacho para intentar matarme, lo escuché todo.
El lobo mañoso no se inmuta ante la presencia de Michael y se cuadra para pelear.
Le lanza unos golpes a Michael y no atina a pegarle porque Brown es más rápido.
Dos veces Michael lo tira al suelo y vuelve a levantarse.
Le ha roto la boca de un puño certero, Sam se arrastra como la serpiente que es.
—Eres nuestro prisionero te haremos un juicio y luego te vamos a aplicar la pena capital, tu cabeza será cortada.
—No lo creo Alfa Bronw.
Sam levanta la mirada y sonríe con la encía ensangrentada y le enseña con la mano.
Más de quinientos lobos armados con flechas y arcos Michael es herido en el brazo izquierdo de forma ligera.
Son muchos nos doblan en números, anunció la retirada para resguardar la integridad de los nuestros.
Al llegar a la Aldea Brown, una vieja curandera le saca la flecha incrustada en su brazo, le cura y coloca un cabestrillo.
Los guerreros analizan la flecha y por las incisiones llegan a la conclusión que es una tribu nómada de lobos que se encuentra ubicada al sur de las montañas.
La pregunta obligatoria es, ¿por qué formaron alianza con Sam?, ¿qué les prometió a cambio?, esa guerra no es de ellos.
Cada vez Sam resulta ser más peligroso de lo que pensamos.
Me quedo en la habitación, por si acaso se le ofrece sigo a Michael.
Él duerme porque le han dado las ancianas del clan un brebaje para el dolor y la inflamación de la herida.
Samira viene angustiada a indagar por la salud de Alfa.
—¿Cómo se encuentra mi señor?
—Él está bien, fue una herida superficial.
—Me quedaré a cuidarlo.
—¡Largarte infeliz!, a mi marido lo cuido yo, no te busques unos azotes miserables omega.
Ella agacha la cabeza y se marcha con tristeza, luego me dio cierta lástima de haberla tratado así.
Horas más tarde llega Dylan a la aldea cansado de tanto correr de los verdugos que lo querían atrapar.
A un lobo joven nadie le gana en agilidad, rapidez y en fuerza ni se diga.
—Dylan ya me estaba preocupando por tu suerte.
—Estos días que viví en el bosque aprendí a conocer todos los caminos y atajos habidos y por haber.
—Me alegro de que no te atraparon, Sam se nos escapó y llegó un batallón completo en su rescate.
—¿Al menos si le dieron sus buenos puños al infeliz?
—El Alfa lo agarró de pera de boxeo, lo malo es que una flecha hirió en el brazo al Alfa, por fortuna la herida no fue mortal.