Prometo odiarte.
Tenemos serios problemas, Michael trata de mantener la calma.
Yo puedo leer sus pensamientos.
—¿Para qué es la convocatoria?
—Contigo no puedo tener secretos. Esa alianza de Sam con los lobos de la montaña es algo serio.
El Alfa me cuenta de la rivalidad ancestral de ellos con el clan Brown.
“A inicios del siglo XVIII en Francia existió un varón de noble estirpe llamado Jean Paul Lancelot, éste hombre era muy adinerado y gozaba de la confianza de su majestad el rey.
Tenía un lugar en la corte y desposó a la baronesa Alexandrina Laborde, mujer a la cual amaba con devoción.
Ella lo despreciaba porque fue obligada a contraer nupcias con él amando a Gervasio De Blois un comendador de la corte con menos dinero y posición.
Michael traga saliva y continúa la historia:
El clan que vive en las montañas son descendientes de Lancelot, son sanguinarios y no tienen piedad con nadie.
—¿Qué tienen que ver con nosotros?
—Buena pregunta Donna, resulta que que entre mis ancestro se encuentra en línea directa la baronesa Alexadrina, quién fue raptada un tiempo por Jean Paul que la tomó varias veces a la fuerza y procreó tres hijos, ella huyó con Gervasio dejando su descendencia atrás y se radicaron en estas tierras norteamericanas.
—¿Lancelot la siguió?
—Sí Alfa Donna, Lancelot siempre acechó a su amada desde las montañas, esa es la añeja enemistad del clan Lancelot con los Bronw, de alguna manera Sam conoció esa historia y los contactó.
—Pero en cierta forma son familia, hijos de la misma madre.
—Esa mujer infiel llevó a su marido a la desgracia por lo cual ellos nos desprecian.
—Eso fue hace varios siglos ,cosas del pasado, deberíamos de intentar un diálogo.
—Imposible matan y después y comen del muerto—El rostro de Michael refleja preocupación.
Ya la manada se había acostumbrado a tener paz y la guerra estaba de vuelta todo por culpa de Sam.
—Alfa Bronw podemos atacar antes de que ellos lo hagan, el que pega primero lo hace dos veces. Dylan está dispuesto a apoyarnos en esa lucha.
—Beta Dylan, así no se manejan las cosas, ellos nos superan en número y son máquinas asesinas, nuestro problema es con Sam, si logramos eliminarlo y no agredimos a nuestros hermanos habrá paz.
—Tiene razón Alfa,muerto el lobo se acabó la rabia.
Dylan tiene el ímpetu de los lobos jóvenes que se dejan llevar por el impulso.
Su intención es buena y es un buen guerrero, eso al unirse con la experiencia y la astucia de Michael es un punto a nuestro favor.
—¿Tú qué opinas Donna?
—Alfa me gustaría poder servir de enlace entre los Lancelot y los Bronw, debe haber otra salida que no sea la guerra.
—A veces la libertad tiene que ser regada con sangre de los guerreros, la lucha aquí es inevitable mi mate.
Su mirada me acaricia mientras pronuncia la última frase, hacía muchos días que no me llamaba así.
—Mike yo creo que no debemos generalizar, entre ellos debe haber lobos que piensen igual a mí y que estén dispuestos a hacer la paz.
—Querida Donna no seas inocente, piensa mal y acertarás, ellos no tienen buenas intenciones para nosotros.
—Alfa Donna si me lo pides yo mismo voy a las montañas de mensajero para establecer una mesa de diálogo. —Propone Dylan.
—No quiero exponer de nuevo tu seguridad Dylan.
—Y para que después me vuelvas a odiar mejor ni lo mandes. —añade Michael predispuesto.
—¿De qué habla Alfa Bronw?
—Mi esposa, mi luna,mi mate me odio por varios días cuando te creyó muerto, ella me adjudicó toda la culpa a mí.
—Por favor Mike, no creo que sea necesario ventilar nuestra intimidad con Dylan.
En ese momento de la discusión una flecha se incrusta sobre uno de los árboles.
—¡Mujeres y niños entren a la casa!
Michael se pone en estado de alerta.
—Es un mensaje Alfa—Mire éste papel.
Michael le da lectura a la misiva que le entrega Dylan, la cuál estaba enganchada de la flecha.
“Necesito saber si están dispuestos al diálogo, deseo la paz de ambos clanes, no soy partidaria de la violencia.
Si están de acuerdo levanten una bandera blanca y me acerco a dialogar con ustedes.
Anastasia Lancelot.”
Michael se quita su camiseta blanca y la engarza de un palo, la ondea cual bandera y todo el clan Brown ve avanzar a una hermosa joven.
Es rubia de ojos azules y se encuentra vestida de amazona, trae un arco en su mano.
—Soy Anastasia Lancelot, es un gusto conocer a la otra parte de mis parientes, los imaginé diferentes.
—Bienvenida, soy Michael Bronw tu primo lejano.
Ella admira los pectorales y bíceps del Alfa Bronw.
—Yo soy Donna, su esposa.
—Qué bueno que me hayan recibido en paz, en mi clan no todos somos asesinos, corren nuevos tiempos y tenemos que adaptarnos, mi primo Eliot no piensa lo mismo y adiestra a sus lobos para atacarlos.
—Nosotros queremos dialogar con ustedes y llegar a un acuerdo de paz, a pesar de que fueron sus Mercedes los que nos atacaron primero.
—Me disculpo en nombre de mi gente, ese lobo llamado Sam les prometió que si exterminan a los Bronw nos dejaría vivir en éstas tierras.
—Ya sabía que por allí venían los tiros —Mike arquea las cejas y sigue oyendo a la joven loba.
El consejo de ancianos está de acuerdo con un diálogo.
No me gusta la forma en que ella mira a mi Alfa, necesito marcar mi territorio.
Michael se muestra amable y le ofrece una bebida.
Al tomar el vaso, ella rosa sus manos, me levantó de inmediato y me coloco detrás de Michael.
Mis manos abarcan su cintura y mis labios rozaron su cuello.
“Él es sólo mío.”, pensé.
Michael leyó mis pensamientos y me preguntó.
“¿Estás celosa mi Luna?
Solo Dylan pareció darse cuenta de nuestra dinámica silenciosa.
Él intervino para preguntar algunas cosas a Anastasia.