Prometo odiarte hasta que el amor gane la batalla

34- Matrimonio por la paz

Prometo odiarte.

—Esa decisión está en las manos de mi hermano, Eliot es el Alfa de la manada.

—¿Puedes convencer a tu hermano de que hagamos una tregua, para dialogar?

—Como Beta guerrera de la manada, lo intentaré.

—Yo garantizo su seguridad.

Mike le da su palabra a la joven Anastasia Lancelot la arquera de los lobos monteses.

—Hablaré con él para que acuda ante ustedes y podamos dialogar, como ya le mencioné tiene un carácter difícil es desconfiado.

—¿Está soltero su hermano? —Le preguntó Alfa.

—Sí, para desgracia nuestra su novia huyó con otro lobo el día de la boda.

Yo me quedé pensando.

“Ya lo tengo, si mi boda fue arreglada para sellar la paz de ambas aldeas, se puede intentar lo mismo.

—En nuestra aldea hay jóvenes bellas

Y solteras, su hermano puede desposar a una de las nuestras y de este modo sellar la paz de ambos clanes. —Dije mientras miraba a Samira.

Si esa omega contrae nupcias ya no será una amenaza para mi relación con Michael.

—Samira es una joven hermosa, su belleza y carisma pueden conquistar el amor de cualquier lobo.

—Disculpa un momento, Anastasia —Michael me toma por el brazo y me lleva aparte.

—¿Lo haces por el bien de la manada o más bien para molestarme?

—Se trata de hacer una alianza entre los dos clanes, Samira es afortunada al ser la prometida del Alfa Lancelot.

—¿Qué pasa si ella no lo desea como esposo?

—Para una simple omega es un honor ser tomada por esposa por un macho Alfa.

—¿Qué hay si ella no lo ama?, no es mi estilo obligar a nadie.

—Me extraña que tengas memoria corta, yo fui obligada a casarme contigo y a pesar de mi alto rango de Alfa acepté mi destino.

—Me lanzaste directo a la yugular con lo que acabas de decir.

—Claro que sí, funcionará, yo me enamoré de tí y te parí un hijo, lo que me da derecho a hablar con propiedad.

—¿Puedo pensarlo?

—No, el hecho de que lo hagas me ofende, ¿acaso una omega vale más que una Alfa?

—Tu punto de vista es obcecado y fuera de órden.

—Te dí dónde

te duele, reconoce que Samira es tu amante o al menos si no lo es, has pensado en meterla a tu cama.

—No te niego que muchas veces, he estado a punto de hacerla mía, pero tú te metes en mi cabeza, termino echándole de mis aposentos.

—Entonces no hay problema en darla por mujer a Eliot Lancelot.

—Sí se acaban las dudas entre nosotros y vuelves a ser mi mujer, no tengo ninguna objeción.

—No estás en posición de exigir, es la paz de tu pueblo la que está en juego.

—De acuerdo aceptó se la daré como esposa al hermano de Anastasia.

—En hora buena,Sam quiso perjudicar y ahora quedarás como un héroe ante ambos bandos.

—¿A qué te refieres luna?

—Vas a poner fin a un conflicto de cientos de años.

—Más bien responde algo mi mate, ¿volverás a ser mi mujer?

—Cuando lo decida volveré a tu cama, soy una Alfa y tengo mi orgullo.

—Todavía no me perdonas por haberte humillado y despreciado.

La mirada de Michael refleja dolor y soledad.

—No es tiempo de hablar de eso,Anastasia nos espera.

Cambio el tema para no sucumbir a esos febriles ojos color ámbar que me mira con pasión.

—Habrá un matrimonio arreglado, los Bronw y Lancelot volveremos a ser una familia.

—En cierta forma éstas reparando el error de Alexadrina y Jean Paul.

—Por una pareja vino la discordia y por otra se acaba.

—Me voy a la aldea a contarle la buena nueva a mi hermano.

—Dile que mañana por la noche lo esperamos para fijar el compromiso.

Anastasia se marcha satisfecha de haber contribuido a una solución pacífica.

Mike suspira nostálgico, le duele comprometer a Samira pero ya dio su palabra y ella debe obedecer.

¿Si siento culpa?, ninguna, ya lo dije yo también pasé por lo mismo y lo superé.

A veces en la vida hay que hacer sacrificios que duelen y a largo plazo se convierten en beneficios.

¿Cuándo iba a pensar esa triste omega que se convertiría en una Alfa.

Michael busca a Samira para explicar lo acordado.

—¿Me mandó a llamar, señor?

—Sí, Samira. Tengo algo importante que comunicarte.

Yo los dejó sólo para que hablen. Michael grita mi nombre.

—Donna, regresa.

La Omega se muestra asustada.

—No hice nada malo, mi Alfa,se lo juro.

—¡Ya cálmate!, tomé la decisión de darte por esposa al Alfa Eliot Lancelot.

—Mi señor, ¡Se lo suplico!, no lo haga, ¿esto es obra suya verdad? —Me señala con odio.

—Respeta a mi luna, yo fui el que tomó esa determinación, tu matrimonio con el Alfa será la firma de la paz entre los clanes.

—Mi vida y mi destino son suyos mi señor, si es algo que le da paz no me puedo negar.

Ella seca las lágrimas y gimotea con frecuencia.

—Eres noble y buena, serás muy feliz y además subirás de rango al ser la mujer de un Alfa.

—Acepto mi destino,por el bien de mi pueblo, entregaré mi virtud a un hombre que no amo y que jamás en la vida he visto, pero esta humilde sierva obedece a mi señor. —Suelta un par de lágrimas.

—¿Estás viendo Donna?, esa es la devoción que deberías tener para tu marido, ese Alfa Eliot es un hombre afortunado.

Bufeo y pellizco al Alfa.

—Auch, mi Luna eso duele.

—Para que no me apenes delante de los sirvientes.

—Señora. yo le pido disculpas, si en algún momento mi conducta la humilló o la hizo sentir mal, ¡Le ruego que no piense mal de su marido el Alfa Bronw jamás me tocó, soy virgen.

—¿Qué te parece Donna?, tanto que me calumnias de infiel.

—Lo siento,de verdad mis disculpas Alfa, es de sabios rectificar.

—Yo me retiro.

—Samira deseo que seas feliz con tu futuro esposo y aprendas a amarlo como yo amo a éste cabeza dura.

Le doy otro pellizco al Alfa.

—¡Ay, Donna! Tranquila, más bien dame un beso.

Yo me acerqué y lo miré a los ojos, mientras él observaba mis labios.




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