Propiedad del clan pantera

Prólogo

𝙇𝘼 𝙇𝙀𝙔 𝘿𝙀 𝙇𝘼 𝙎𝘼𝙉𝙂𝙍𝙀 𝙔 𝙇𝘼 𝙁𝙊𝙍𝙈𝘼.

En el mundo de Animae, la existencia no se mide por años, sino por la capacidad de dominar la propia naturaleza. Desde tiempos inmemoriales, los clanes se rigen por una estructura social rígida donde la fuerza es la única moneda de cambio y la debilidad es castigada con el olvido.

La Gran Transformación.

La ley más sagrada dicta que, al cumplir los 15 años, los jóvenes de cada clan deben alcanzar su forma humana. Esta metamorfosis es la prueba de que el individuo posee el poder necesario para servir a su estirpe. Aquellos que lo logran, adquieren la inteligencia y la destreza humana sin perder sus instintos primordiales. Aquellos que fallan, son considerados parias, seres incompletos sin derecho a una identidad o, incluso, a un nombre.

La Jerarquía de los Clanes.

El mundo está dividido por una brecha insalvable entre los que cazan y los que son cazados:

​Los Depredadores (La Élite):

Son los dueños de las tierras y los señores de la guerra. Su poder es absoluto y su palabra es ley.

Las Panteras Negras: Sombras letales que habitan el Castillo de Obsidiana. Son conocidos por su frialdad y por la crueldad de su linaje real, liderado por el joven y despiadado Dexter Pantheris.

Los Tigres: El clan más arrogante y de desconfiar. Aunque son guerreros formidables, su ambición no tiene límites. Se consideran la verdadera cúspide de los depredadores y son expertos en la manipulación; un tigre nunca ofrece su mano sin una daga escondida tras la espalda.

Los Leones: Conocidos por ser leales, determinados y tenaces. Poseen un código de honor estricto, aunque su orgullo suele ser su mayor debilidad.

Los Osos: Gigantes territoriales y pacíficos que solo buscan proteger sus tierras, pero cuya furia es imparable si se les provoca.

Los Inofensivos (La Base)

Aquellos que sobreviven gracias a sus sentidos aguzados, pero que carecen de peso político en el gran consejo.

Los Búhos: Sabios y pacíficos, guardianes del conocimiento antiguo.

Los Ciervos: Conocidos por su astucia y un oído tan fino que detecta el peligro a kilómetros.

Los Conejos: El escalón más bajo. Conocidos por su extrema debilidad. Para ellos, la transformación no es solo un rito, es la única esperanza de no ser tratados como simples presas.

​El Aroma del Destino.

En este mundo, las feromonas son el lenguaje del alma: pueden transmitir autoridad, deseo o terror absoluto. Para un depredador, el aroma del miedo es una invitación al banquete.

Sin embargo, hay una regla no escrita en el bosque: la arrogancia de los Tigres y la frialdad de las Panteras mantienen al mundo en un equilibrio precario. Un equilibrio que está a punto de romperse cuando una pequeña criatura, abandonada por su propio clan de conejos por no haber logrado su forma humana, cruce la frontera hacia el territorio prohibido.

​Allí, donde el miedo se convierte en fragancia, el destino de los clanes cambiará para siempre.




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