Propiedad del clan pantera

Veintisiete

🐇EL CALOR DE LA MONTAÑA.

El frío de la nieve empezaba a entumecer mis patas, pero el aroma de mi propia angustia era lo que más me pesaba. Estaba allí, escondida bajo la madera crujiente del carro, sintiendo que el mundo era un lugar demasiado vasto y cruel para alguien tan pequeña como yo. Mis sollozos eran apenas hilos de sonido, pero en el silencio del patio, resonaban como campanas.

De repente, el viento se detuvo. Una presencia inmensa bloqueó la luz de las antorchas, y el olor a pino, cuero viejo y miel silvestre inundó mi refugio.

—Vaya, vaya... pequeña viajera. Este no es lugar para que un espíritu del bosque riegue la nieve con lágrimas.

El Toque del Gigante.

​Bjorn se arrodilló con una agilidad sorprendente para su tamaño. Su rostro, enmarcado por la barba canosa, no mostraba juicio, solo una calma profunda. Extendió su mano, una palma tan grande que podría haberme cubierto por completo, y esperó con paciencia hasta que el frío me obligó a buscar su calor.

Con una suavidad que parecía imposible para un guerrero de su calibre, me tomó entre sus manos. Sus dedos eran como mantas calientes que me protegían de la ventisca. Me elevó hasta la altura de su pecho y me acunó contra su túnica de piel de oso.

El Aliento de la Paz.

Bjorn cerró los ojos y soltó un suspiro profundo. En ese momento, sentí algo que nunca había experimentado con Dexter ni con Arlo. El líder de los osos empezó a desprender feromonas de tranquilidad. Era un aroma denso, como el de la resina de los árboles bajo el sol de verano; una señal química de seguridad, de "aquí no hay depredadores", de "estás a salvo en mi cueva".

​El efecto fue inmediato. El nudo en mi garganta empezó a deshacerse. Mis espasmos se calmaron y el aroma amargo y punzante que yo misma emitía fue absorbido por la fragancia reconfortante del oso.

—Tranquila, pequeña —murmuró Bjorn, cuya voz vibraba en su pecho como un ronroneo bajo—. Las panteras tienen el corazón hecho de obsidiana, muy valioso pero fácil de quebrar si se presiona mucho. Dexter es un tonto que ha olvidado que incluso el rey más fuerte necesita la suavidad de un amigo.

El Encuentro de Dos Mundos.

​Me apoyé contra su mano, sintiendo finalmente que mis pulmones se llenaban de aire sin dolor. Bjorn me acarició la cabeza con la punta de su pulgar, secando el resto de mis lágrimas.

En ese momento, el sonido de botas pesadas golpeando la nieve anunció la llegada de alguien más. Dexter apareció en la entrada del patio, con el cabello desordenado y los ojos dorados inyectados en una mezcla de terror y remordimiento. Se detuvo en seco al ver a su "enemigo" político sosteniendo a su posesión más preciada.

Bjorn no se movió. Simplemente miró a Dexter por encima de mi cabeza beige, manteniendo sus feromonas de calma activas, como un desafío silencioso al mal humor del Rey Pantera.

—Llegas tarde, Dexter —dijo Bjorn con una voz suave pero firme—. Ella ya no huele a tu furia. Ahora huele a la paz de mis montañas.




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