Propósito Celestial

SEGUNDA TEMPORADA CAP 19

EL TESORO DEL SEGUNDO NIVEL.

El segundo nivel se abrió como un inmenso valle subterráneo iluminado por grietas de luz verde que salían de enormes rocas suspendidas. Gente de decenas de grupos se extendía por todas direcciones: caminando, peleando, explorando, desapareciendo entre bosques de piedra.

El nivel era tan grande como una ciudad completa, con montañas, llanuras y estructuras antiguas que parecían respirarse.

El grupo de Adael avanzó con cautela, sabiendo que aquel lugar tenía fama de esconder tesoros de poder inusual, pero también trampas vivientes.

El Descubrimiento de Rosa

Rosa se detuvo de golpe.
Sus ojos, teñidos por su don de sangre, brillaron cuando un palpitar extraño resonó en la tierra.

— Hay algo… vivo. — Murmuró.

Ella caminó hasta una grieta, hundió la mano entre raíces oscuras y tiró con fuerza.

De allí emergió un arco de oro, pulido como si fuera recién forjado, pero con una corriente de viento girando alrededor de él, como un aura afilada.

— Este… es un arco de viento — Susurró Rosa, sintiendo el gran poder del artefacto.

Pero un chico de otro grupo — Alto, con marcas oscuras en los brazos — se acercó con una sonrisa confiada.

— Lo encontraste tú, pero lo usaré yo — Dijo, extendiendo la mano.

Rosa sonrió con burla.

— Inténtalo si puedes.

La Pelea Estalla

El chico atacó primero, lanzándose con una técnica de aire comprimido que intentaba cortarla.
Erya abrió de inmediato un portal ovalado y el ataque desapareció en él, reemergiendo detrás del agresor.

Él apenas logró esquivarlo.

Varios grupos que estaban cerca vieron el artefacto y se sumaron a la batalla.

Ataques de tierra sacudieron el suelo; chorros de ácido salpicaron rocas; y columnas de fuego se alzaron desde otros combatientes.

El grupo de Adael cayó en formación.

Adael vs el Chico de la Oscuridad

Un joven de ojos vacíos y aura oscura se acercó a Adael, sonriendo como si lo hubiese estado esperando.

—Te vi en el primer nivel, quería probar tu fuerza.

La sombra a su alrededor se retorció, volviéndose tentáculos de niebla negra que intentaron envolver a Adael.

Adael golpeó el suelo y generó un muro de tierra que frenó la oscuridad.

Luego cambió de elemento: un giro de su mano y estalló un viento cortante hacia su oponente.

— Interesante… — Dijo el chico, deshaciéndose del viento como si fuera humo.

La oscuridad le cubrió el brazo y lanzó un golpe directo. Adael fue expulsado hacia atrás, cayendo sobre una roca y levantó la mano derecha.

— Veamos si aguantas esto.

El aire chispeó.

Entonces disparó un rayo, puro y violento, que iluminó todo el lugar por un instante.

El chico de la oscuridad cruzó los brazos; sombras gruesas se formaron como armadura.

El rayo impactó.

Se escuchó un estruendo y el enemigo fue lanzado varios metros, rodando por el suelo, con su armadura de sombra agrietada.

— Maldición… — Gruñó él, levantándose con dificultad.

Adael cargó otro rayo, más pequeño pero más concentrado.

El chico, temiendo otro impacto, retrocedió y su oscuridad se disipó.

— Esta pelea queda pendiente… — Susurró antes de retirarse entre la multitud.

La Batalla General

Mientras Adael terminaba su enfrentamiento, su equipo ya estaba arrasando:

Rosa usaba su sangre como látigos sólidos que golpeaban, atrapaban y empujaban enemigos mientras el arco a su espalda vibraba con energía de viento.

Kalem, cubierto de ceniza ardiente, dejaba marcas negras en el aire; cada movimiento suyo provocaba explosiones de polvo caliente.

Dargus extendía sus hilos metálicos, atrapando pies, muñecas y cuellos, moviéndose como un titiritero.

Erya abría portales para desviar ataques de tierra, veneno y fuego; más de un rival terminó golpeado por su propio poder.

Lune agitaba el agua del ambiente, formando látigos y escudos líquidos que amortiguaban golpes y derribaban enemigos.

Tres grupos enteros intentaron rodearlos.
Y aun así, fueron derrotados uno por uno.

Tras varios minutos de lucha, los grupos enemigos se retiraron.

La noticia corrió rápido entre quienes observaban desde lejos:

“El grupo de Adael venció a todos.”

Rosa levantó el arco dorado.
El viento alrededor de él respondió como si hubiese estado esperando una dueña.

— Este nivel será nuestro — Dijo Rosa con una sonrisa salvaje.

Adael respiró hondo, mirando el horizonte del gigantesco nivel dos:

bosques vivientes, templos antiguos y sombras moviéndose entre la multitud.

Sabía que sus amigos estaban en algún lugar…
pero aún no era el momento de buscarlos.

Primero, debía llevar a su grupo a lo más alto.

Tras derrotar a los grupos del segundo nivel, Adael y los suyos avanzaron entre cavernas gigantes, túneles repletos de tesoros menores y criaturas guardianas que parecían hechas de piedra viviente.
Encontraron monedas de oro, gemas antiguas, armas oxidadas con trazas de magia y otros objetos raros.

Erya abrió un portal oscuro y estable.

— Pónganlo aquií — Dijo — Nadie lo podrá tocar mientras el portal esté cerrado, era como un portal de almacenamiento.

Guardaron sus recompensas y siguieron explorando, sorteando criaturas de dientes enormes, murciélagos del tamaño de un hombre y gusanos que emergían desde el techo.

Finalmente llegaron a una puerta colosal de piedra, cubierta de símbolos antiguos.

— Este debe ser el paso al nivel tres — Murmuró Adael.

La puerta se abrió con un estruendo que hizo temblar el piso.

Ingreso al Tercer Nivel

El tercer nivel era un mundo distinto:
Un bosque oscuro y gigantesco, donde los árboles tenían decenas de metros de altura y las sombras parecían moverse por sí solas. Criaturas enormes caminaban entre los troncos, como bestias guardianas.

Apenas avanzaron unos minutos, Rosa se detuvo y sostuvo el arco.




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