Hace mucho tiempo, en un lugar muy alejado de la Tierra se hace creer que de ahí provienen las almas, los sueños y las metas que te pones todos los días…
De este lugar provienen también; los miedos, los fracasos y aquellas emociones que no deseamos sentir… pero ahí están.
Presentes día con día, atormentándote tanto que te preguntas… ¿Cuál es mi razón?
¿Qué me hace especial?
¿Por qué debo seguir aquí?
En aquel lugar, existían dos dioses…
El dios de la luz; conocido por su bondad, inocencia y armonía.
El otro dios era absolutamente lo contrario, dios de la oscuridad; cruel, arrogante y adora destruir lo que su esposo crea.
El dios de la luz observaba el cielo nocturno desde el castillo, observando al horizonte donde ahora estaría su nueva creación.
La Tierra, un planeta lleno de vida y de paisajes tan hermosos y pulcros…
Que con el tiempo, por su culpa de su nueva creación se empezaría a deteriorar… Aquella creación llamada humanos. Con sus guerras, peleas e incluso con su bastante patética situación de matarse entre ellos.
Aun así el dios los amó tanto que permitió que siguieran así por un tiempo… hasta que en un momento el dios de la luz estaba colapsando empezando a desvanecerse…
Ya no había esperanza para la humanidad, eso le decía su esposo…
Que por culpa de ellos iba a morir, que los dejara destruirlos pero el dios de la luz no lo permitió…
Para así con lo último que quedaba de su poder, dividió su alma en 6 estrellas… cada una de ellas llevo un don.
La verde el don de la calma, la azul el don de la sabiduría, la roja el don de la pasión, la blanca el don de sentir y una negra el don del silencio.
La sexta apareció en el instante en el que el dios de la luz se desvaneció.
La estrella de la esperanza…
Quien haya nacido con esta estrella tendrá el peso de llevar, la luz de todas las personas, hacia la esperanza.
Sin permitir, que los sueños o las estrellas caigan en absoluta oscuridad.
Ya que el mundo merece esperanza…
La misma esperanza con la que se espera algo nuevo, o algo que deseas.
Oh no perderte en la oscuridad… ni en el pesimismo.
Aunque recuerda esto…
Todos merecemos brillar, incluso los que aún no están listos para hacerlo.