Protectores de Las Estrellas.

Star One.

En algún lugar del universo, un chico de dieciséis años corría hacia un portal, al joven le temblaban las piernas, pero aun así no se detuvo.

Debía ir a buscar a las personas que nacieron con las estrellas elegidas, por la luz del creador. Para salvar el futuro de todos al igual que sus metas y dificultades.

El joven logró esquivar varios obstáculos, aunque se le estaba haciendo bastante difícil. Ya que el rey de la oscuridad, mando la orden de su captura inmediatamente, pero antes de que lo atraparan logró pasar el portal con éxito.

Así logrando escapar de la oscuridad.

Aunque eso aún está por verse.

¿Verdad?

En una pequeña ciudad cuyo nombre es: Starmiar.

En este lugar, podrás encontrar muchos mitos y leyendas. Por ejemplo, el de cuando las estrellas se alineen nacerá un joven de corazón tan puro como las estrellas. Tan amable y gentil que será incapaz de hacerle daño a alguien, aunque esta persona sea cruel o incluso si las personas le hicieron daño a alguien.

Al fin y al cabo, todos merecen una segunda oportunidad.

—Mamá, iré a darle un paseo a Suki.

Dijo el chico de cabello rosa mientras se colocaba los zapatos rápidamente.

—Recuerda no correr mucho.

La mujer dijo desde la cocina, algo preocupada de que le pase algo a su hijo después de lo que sucedió hace 8 años atrás.

—Ve con cuidado.

El solamente asintió, para tomar la correa del perro y ponerla en el cuello de este, así saliendo a pasear animadamente.

—Muy bien, vayamos a comprar todo para hacer galletas.

Dijo él muy emocionado, mientras caminaba con Suki a su lado que ladró como respuesta a la emoción del chico.

—Hola señor Toshi.

El chico saludo al granjero animadamente, para dar un brinquito de emoción.

—Hola Sunny —Saludo con una sonrisa. —Voltea al frente.

Él asintió, para seguir caminando hacia la plaza central del pueblo, donde podía conseguir todos los ingredientes que necesitaba para las galletas.

Pero su torpeza, general lo hizo golpearse contra un poste, el perro ladró como si le preguntara a su dueño: ¿Estás bien?

Aunque Sunny soltó, una queja enorme ante el golpe que se dio.

—Estoy bien.

Dijo finalmente con una sonrisa, para acariciar al perro.

—Sigamos, caminando.

El perro asintió a lo que dijo su dueño, pero aún seguía preocupado por el golpe que se dio, en aquel poste.

Cuando llegó al mercado, observó diferentes tipos de ingredientes y comidas dando un grito de emoción.

—Que emoción, podré hacer galletas de diferente sabor.

Suki ladró en respuesta a la emoción, pero también noto como la expresión de su dueño cambió cuando vio a una niña perdida.

Se acercó a la niña, para agacharse a su altura, aunque no había mucha diferencia de medida.

—¿Te encuentras bien?

La niña negó con la cabeza, mientras se limpiaba las lágrimas con el dorso de la mano.

—Me… separe de mi mami.

La niña dijo con voz quebrada mientras observaba al chico hacer una cara graciosa así haciéndola reír.

—Encontraremos a tu mami, ¿te parece?

Dijo él ofreciéndole una mano a la niña, mientras sonreía enormemente.

La niña, asintió para tomar la mano del chico con un poco de miedo; por lo que ha dicho su madre.

—No te preocupes, estarás bien.

Sunny empezó a caminar con ella, hacia donde se encontraba un mapa de la ciudad.

—Veamos.

—¿La ciudad tiene forma de estrella?

Interrumpe la niña, mientras observaba el mapa con detenimiento, Sunny confundido también lo miro con detalle pues nunca lo había pensado de ese modo, y la niña tenía mucha razón, la ciudad tenía forma de estrella.

—Eso explica el nombre.

Dijo la niña inocentemente, mientras miraba el mapa. El chico solamente afirmó en silencio aun Sin voltearla a ver.

—¿Dónde viste a tu mamá por última vez?

Preguntó Sunny mientras veía el mapa, Suki ladró también preguntando imitando a su dueño.

La niña estaba a punto de hablar, pero en ese momento se escuchó un grito, Sunny se puso de cuclillas para abrazar a la niña pues el viento se sintió denso e impuro, al igual que el cielo se oscureció.

—No te preocupes, todo está bien.

La niña asintió mientras se aferraba al chico, Sunny volteo a ver a Suki para decirle.

—Llévala y busca a su madre. —Hizo una pausa —y ve a casa yo veré si las personas están bien.

El perro chilló protestando, pero aun así obedeció llevándose a la niña y olfateando a la madre, para buscarla.




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