Ese mismo día, horas antes. Una joven se encontraba leyendo acostada en su cama, un manga de romance sobre una boticaria y un príncipe.
«El amor. ¿Es así de lindo en verdad?»
Miro hacia la ventana, su expresión era pensativa. Observando los autos pasar por su ventana.
«Siempre logre esperar el amor. Pero al parecer yo nunca lo conoceré»
Suspiro dejando el libro en su mesita de noche. Levantándose para prender un incienso de rosas, que siempre perfumaba su hermosa habitación.
—Michel, tu padre te habla.
Una pelinegra dijo con los brazos cruzados, viendo a la rubia prender el incienso.
—Y saca eso, huele horrible.
Salió de la habitación dejando a su hermanastra soltando un suspiro y apagando el incienso.
«¿Para que me ocupara papá?»
Pensaba, caminando con calma por los pasillos de la mansión. Bajo las escaleras, entrando a la oficina de su padre.
—Padre.
—Michel siéntate.
Él dijo, observando por la ventana los jardines interiores. Sin verla aun.
La rubia se sentó con delicadeza.
—Tus calificaciones bajaron. —Volteo a verla para sentarse en el sillón de cuero frente al escritorio.
—Padre, he estado algo distraída lo lamento.
Su padre la miró a los ojos.
—Eso espero.
Michel se levantó, saliendo de la oficina con un poco de preocupación. Aunque por fuera mantenía la calma como podía.
«No es tan grave, de cien a noventa no es una calificación baja, ¿O si?»
Michel tomó su teléfono, para mandarle mensajes a su mejor amigo Sunny.
✨ Loquito del centro. ✨
Sunny, ¿Sacar noventa es una calificación baja?
NMMS, WEY.
Yo saque setenta y mi mamá casi
Reza un rosario completo.
Así que no sé.
Nmms, acaso no prestas atención?
Nopi.
Michel se rió suavemente. Sabía que la familia de su amigo no era tan exigente, pues Sunny siempre era de calificaciones bajas o comunes.
«La señora mills una vez lo castigó por sacar, cincuenta de calificación, que recuerdos»
Michel bajó las escaleras para ir a la entrada principal.
—Mich, ¿a dónde vas, cielo?
Una mujer pelinegra, de sonrisa amable y tranquila la detuvo con su voz.
—Al centro.
—Muy bien, ten mucho cuidado y no dejes que lo que dijo tu papá te afecte tanto. —La mujer le dio unas palmaditas en el hombro—. Eres muy inteligente.
Michel le sonrió, saliendo de la casa con calma.
«Mi madrastra es tan buena onda, no como mi apa que aunque lo quiero se pasa a veces»
Michel camino por las calles de la ciudad, hacia el centro. En su bolso tenía muchas cosas.
Así pasándola en la plaza casi todo el día.
En el momento que ya era de noche e iba a empezar a llover escuchó un rugido muy cerca de ella, levantándose rápidamente.
«¿Qué sucede?»
Pensó, observando a su alrededor. Buscando lo que haya provocado aquel rugido demasiado fuerte.
En ese momento, vio una chica rubia con lágrimas en los ojos. Ella se acercó a la joven para tratar de calmarla abrazándola.
—Todo está bien. —dijo dándole palmaditas, tratando de calmarla—. El monstruo no existe.
Dijo ella tratando de calmarla, cuando se escuchó un rugido fuerte de nuevo. Las luces del parque parpadearon, el cuerpo de la rubia se tensó ligeramente apretando más a la niña.
—No existe.
Ella seguía abrazando a la niña y cuando el monstruo los iba a atacar un escudo rosado junto a Nova Sun apareció protegiendolas.
—Ser de oscuridad. —Nova Sun dijo mientras lo veía—. regresa la estrella que robaste a su dueño.
El monstruo rugió con más fuerza, atacando a Nova Sun, el joven héroe creó otro escudo.
—Corran. —Las miro—. ¡AHORA!
Ambas asintieron, pero la única que corrió demasiado lejos fue la niña; Michel se quedó parada atrás de un árbol y de alguna manera los pensamientos del monstruo sonaban en su cabeza.
Era como si su alrededor se apagará, para sentir lo que atormenta al monstruo completamente.
«No soy perfecto»
Michel dio un paso hacia el monstruo; Nova Sun la miró. él se quedó inmovil sin saber si detenerla o no.
Pero Michel escuchaba cada pensamiento en su cabeza, como si fueran más suyos que del monstruo.
—Sé lo que sientes.
—No lo sabes.
El monstruo respondió con crueldad, acercándose con rapidez hacia ella para atacar.