Protegida Por El Alfa

CAPÍTULO 43

MIA

La idea de que Cedric nos acompañara resultó ser mucho más favorable de lo que creímos, ya que solicitó el jet de la familia para dirigirnos a Portland. Lo que nos redujo las cuarenta horas de viaje a solo cuatro horas. Nuestro siguiente destino era llegar a la ciudad de Roanoke donde se encontraba el aeropuerto.

Nadie ha hablado durante el trayecto luego de darle la última revisada a nuestro plan y las alternativas en caso las cosas se complicaran. Llamar a Ethan y Astartea era la última opción considerando que éramos un grupo... muy particular. Cedric y Fiorella eran los encargados de tener las armas necesarias y eran los más expertos en defensa, Alina y Paul serían quienes pondrían a Tessa y Dom a salvo mientras yo me encargaba de lo más letal. La justificación de Paul fue que "debíamos aprovechar mi inestabilidad".

Tengo fe de que nos irá muy bien. Es decir, somos un escuadrón perfecto: Una vampiresa, tres licántropos y un buffet de criaturas mágicas. Somos indestructibles.

—Les recomiendo que apaguen sus teléfonos. —habla Cedric una vez que llegamos a la ciudad. —Cuando Ethan se dé cuenta de la tardanza, intentará rastrearnos por cualquier medio.

—En ese caso, ¿no ha sido mala idea pedir el avión? —pregunto inclinándome hacia adelante.

Si el avión es de ellos entonces podría preguntar. Nunca he visto a Ethan molesto, pero estoy segura que no será nada agradable.

Niega con la cabeza.

—El capitán de turno es el asignado de mis vuelos privados, tiene un acuerdo de confidencialidad que le prohíbe dar explicaciones a alguien que no sea yo.

¿Capitanes asignados? Si tuvieran que definir a la familia O'Pry utilizarían la palabra lujo en oro y diamantes.

Cuando llegamos al aeropuerto vamos inmediatamente a una zona de despliegue privado donde nos esperaba un jet que tenía en la parte de atrás la palabra "O'Pry Company".

—Hey. —Paul me da un codazo amistoso en mi costado.

Volteo mi mirada.

—Dime. —le pregunto mordiendo mis nudillos.

—Sabes que Ashton estará ahí. —murmura con voz preocupada.

Aprieto mi puño y asiento.

—Lo sé.

—¿Y lo...?

—No estoy segura. —me limito a responder.

Durante el viaje estuve pensando mucho en esa idea. Mientras Ashton esté vivo jamás podré tener paz. Siempre estará detrás de mí, atormentándome. Ahora tengo la oportunidad perfecta de cobrar venganza, de hacerlo sufrir, de... matarlo y darle fin a todo esto. Me siento dividida entre querer hacerlo y no hacerlo porque yo no soy esa clase de persona. Pero, ¿de verdad quiero seguir viviendo así? La respuesta es obvia: No. Quiero vivir, quiero la justicia que se me fue negada, quiero ir a tomar un helado sin tener que estar volteando cada treinta segundos a asegurarme que no está ahí.

No más. Está decidido.

Ashton Walker morirá hoy.

El momento de justicia y venganza se acerca. No hay nada más satisfactorio que eso. Los papeles se han cambiado y ahora yo seré su verdugo.

—La decisión que vayas a tomar—me rodea con los brazos y me atrae a él— yo te apoyaré. Si quieres dejarlo vivir, torturarlo o desaparecer su cadáver, yo estaré ahí.

Me esfuerzo en darle una sonrisa y darle un abrazo.

—Gracias —susurro.— Te quiero, Paul.

Besa mi frente.

—Y yo a ti, Mia.

Subimos al avión y él toma asiento al lado de Alina. Yo me siento frente a ellos y con Fiorella a mi lado. Cedric se ha sentado en la otra fila solo.

Miro de reojo a la pelirroja que está entretenida mirando sus uñas. Apenas hemos intercambiado un saludo cuando ha venido a la mansión a hablar de asuntos de trabajo con Ethan y Adelaide. Siendo honesta, sentí verguenza de acercarme después de lo sucedido. Sé que debo darle unas disculpas, pero ¿cómo? ¿"Hola, disculpa por haber intentado lanzarte un rayo"? Cada vez que lo pienso he deseado que me trague la tierra.

Debería probar con algo diferente.

—Cuando te vi en la habitación de Paul... —empiezo y hago una pausa cuando voltea a verme de reojo. —creí que nos delatarías. Ya sabes, por tu lealtad a Ethan.

¿Esa era la otra manera? Qué brillante soy.

—En realidad esa fue mi primera idea —confiesa.

Qué directa.

—¿Y qué te hizo cambiar de opinión? —pregunto.

Se acomoda en su asiento cruzándose de piernas. Toda su ropa es oscura y cubierta hasta el cuello, parece una espía que va a infiltrarse a un lugar peligroso. Y efectivamente lo hará. Hasta ha recogido su cabello en una cola alta, lo que marca más sus facciones finas y elegantes.

—Te diría que cambió cuando Paul nos contó la razón... —hace una pausa desviando su mirada, entrecerrando los ojos antes de volver a mirarme. —, pero en realidad, fuiste tú. Sonaste muy determinada y consciente de lo que ibas hacer. Ahí supe que debía ayudarte sin importar que Ethan se molestara. Estás enfrentando una situación difícil y no deberías hacerlo sola.

Mi corazón se llena de gratitud.

—Gracias.

—No me lo agradezcas hasta que recuperemos a tus familiares. —inclina su asiento y se recuesta, abriendo una revista que oculta su rostro.

Miro alrededor. La pareja frente a mí parece estar en los brazos de Morfeo, también han puesto los asientos en 180° para posicionarse de costado y así dormir con sus manos unidas. Tan adorables.

Estoy segura que cuando volvamos Ethan o Aiden me van a encadenar a la cama para asegurarse que no vuelva a escaparme.

—Deberías dormir.

Cedric me mira desde su asiento, con su cabeza apoyada en la ventana y sus brazos cruzados a la altura de su pecho. Desde ese ángulo, le veo un pequeño parecido a Ethan.

—¿Prometes que el avión no dará vuelta en U? —pregunto, bromeando.

—A lo mejor nos estrellamos en el bosque.

Suelto una risita.

—Buenas noches, Cedric. —me acomodo.

—Buenas noches, taobh a-muigh.

Resoplo llevándome la cara a la mano. ¿Algún día dejará de llamarme así? Lo dudo.




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