Prototipo

Capitulo 31

- ¿Qué te vas a tomar hoy? -  pregunto mientras encendía un cigarrillo

-Dame lo más fuerte que tengas-  dijo después de ver como temblaban sus manos

- ¿De verdad estas seguro de lo que vas a hacer? -  puso una copa frente a él para luego llenarla

-…Si-  su voz se escuchaba temblorosa -cuento contigo-  levanto la copa, la miro por un momento y después se la tomo de un solo sorbo

Estaba vestido de negro, tenía una chaqueta con capucha que le cubría su rostro y unos guantes que escondían las manchas de sus manos y sus uñas amarillas, la peluca le había empezado a picar y los lentes de contacto le estaban molestando

-Ojalá me los hubiera puesto antes-  pensó mientras se rascaba la cabeza y parpadeaba tratando de humedecer los lentes

Por fin había llegado el día que tanto había anhelado, por fin podría estar con Kristal, hacerla suya, hacer con ella todo lo que siempre habia imaginado que haria. Ese día había llegado temprano al bar, estaba tan nervioso que quería beber un poco antes de encontrarse con ella, quería que el alcohol le quitara los nervios.

- ¿Te sirvo otro? -  pregunto levantando la botella, Rod solo asintió -pensé que ibas a esperar un poco más de tiempo-  él también tomo una copa

-Yo también quería esperar-   dijo después de tomarse la otra copa, era tan fuerte que lo hacía estremecerse -pero no puedo hacerlo, el señor Zaid piensa regresar dentro de dos semanas, si no lo hago ahora, después ya no podre-  con un dedo le hizo señas para que le sirviera otra

-Esta será la última-  nuevamente la lleno -si sigues tomando te desmayaras antes de que llegue-

La levanto y se la tomo de un solo sorbo, volvió a mirar sus manos y ya no temblaban, el alcohol había cumplido su propósito, ya no se sentía tan nervioso como antes sino todo lo contrario, se sentía con más confianza y dispuesto a pasar la mejor noche de su vida con la mujer más hermosa y mas deseada de Basth.

-Ahí está-  dijo señalándola con la cabeza

Rod se giró tan rápido que la capucha se le cayó por un momento dejando su rostro al descubierto, rápidamente se la volvió a colocar, no podía dejar que nadie lo viera, solo Kristal debería verlo.  Se miró en el espejo que estaba detrás del estante de los licores, ver el rostro de Seth le dio más confianza y no pudo evitar sonreír. Como siempre, estaba con sus dos amigas, como se alegraba de que tuvieran la misma rutina, todos los martes iban sin falta, para su fortuna, en ese momento no había nadie más en el bar.

-Ve-

Fue lo único que dijo, el barman solo asintió y empezó a preparar unos cocteles, cuando estuvieron listos los llevo a la mesa de Kristal

-Muchas gracias Bernard-  cada una tomo la copa que les había entregado -a que debemos este detalle-

-El hombre que está sentado en la barra-  lo señalo -Quiso invitarte a ti y a tus amigas-  Rod estaba mirando hacia donde estaban todos, pero cuando se giraron para verlo regreso su mirada hacia su copa

- ¿Quién es? -  pregunto Kristal después de tomar un sorbo del coctel

-Dice que le gustaría conocerte, pero a solas-

- ¿Cómo es? -  volvió a mirarlo - ¿Es guapo? ¿Es rico? -

-No sabría decirte si es rico, pero es joven y muy atractivo, es de Ignem-

-Está bien-   dijo después de escuchar que era de Ignem -lo siento chicas, pero será mejor que se vayan-

Mirando de reojo se dio cuenta cuando sus amigas salieron del bar, rápidamente comenzó a repasar lo que le diría.

-Listo-  dijo Bernard regresando detrás de la barra   -también quiere conocerte-

Su corazón comenzó a latir con fuerza, pero no perdió la confianza.  Se acomodó su capucha para asegurarse de que no se le fuera a caer, solo quería que se viera lo suficiente para que Kristal pudiera reconocerlo sin parecer muy obvio. Apretó sus manos con fuerza y se puso de pie, trato de caminar con estilo, como lo hacían en las películas, pero solo consiguió lo contrario, se notaba que estaba caminando de manera forzada.

- ¿Estas bien? -  pregunto Kristal, parecía una mezcla entre cojera y rigidez de espalda

-S…si-

-Siéntate-   con su mano golpeo unas cuantas veces el asiento. Con torpeza se sentó en la orilla y luego se deslizo hasta quedar a su lado - ¿Y bien? -  pregunto sin dejar de verlo   - ¿Cómo te llamas? -




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