Silencio...
Sólo silencio...
Era aterrador, lo admito, los árboles parecían infinitos a mi alrededor, las sombras cada vez más largas por el ocaso erizaban mi piel; el silencio era eterno, no había aves, no había insectos, ni siquiera un molesto mosquito, nada, solo aquellos árboles del bosque Stowe. Pero mantenía la barbilla en alto al igual que mi linterna, traía suficiente equipaje conmigo, así que tenía todo para encontrar a Isa en esa penumbra; las gotas negras en el suelo me llevaron a través de los árboles, negras cual petróleo, aunque con el pasar de las horas seguía sin llegar a ningún lado.
¿Qué podía esperar?
Ese bosque tenía kilómetros, lo probable es que me perdiera sino hubiese seguido esas gotas en el pasto.
—Demasiado... Silencio— murmuré viendo el camino, él inmenso camino que se quedó oscuro.
Aquel bosque era tan inmenso cada árbol, los débiles rayos del sol apenas podían pasar, por lo que mi linterna era si o si necesaria. Pero parecía que no llegaba hacia ningún lado, deslumbré mi entorno para saber si había algo más. Entonces la ví, una enorme farola frente a mí, la cual estuvo escondida entre la penumbra, soltando chispas a través de pequeños zumbidos; admito que no pude evitar soltar un resuello al momento de toparme con ella.
— ¿Una farola? ¿Pero cómo llegó aquí? — pregunté hacia mí mismo, viendo con precaución la estructura metálica con mi linterna brillante.
Sin embargo, más sonidos como ese comenzaron a surgir alrededor e incluso más adelante.
Una tras otra...
Más farolas surgieron...
Iluminando el área...
Finalmente, frente a mí surgió ese camino, lo sé, parecía una broma, Pero eso era; lo que alguna vez fue oscuridad fue llevado por un enorme camino de farolas a mi alrededor que llevaban a lo más profundo del bosque. Debido a esto tuve la oportunidad de ver detenidamente mi entorno: las farolas estaban rotas, algunas incluso estaban a la mitad al colapsar por el tiempo, todas una tras otras en una fila.
Y algo hizo click en mi mente...
Je, como un pensamiento que se cruza de repente...
Pronto bajé la vista al suelo, usando toda la nueva luz de las farolas, noté que había algo extraño en la tierra, se veía transparente, al mismo que se sentía algo... Plana. Por lo que presioné mi pie derecho sobre la tierra, luego lo aparté con firmeza.
Suelo...
Era piedra pulida...
Había un camino enterrado...
Luego de eso, troté lo más rápido que pude, siguiendo ese rastro de luces, admito que muchas veces casi caigo por las raíces de los árboles en el camino, Pero necesitaba llegar al borde lo más pronto posible, si había algo más, debía llegar a él antes de que cayera el sol. Cuando encontré un final de ese camino, me topé con una entrada llena de maleza y ramas caídas; busqué con mi linterna y la luz extra otro camino, en su lugar solo encontré un camino oculto a mi izquierda, Pero estaba totalmente bloqueado por la naturaleza.
Por momentos quise retroceder, después de todo no sabía lo que me esperaba detrás de ese muro natural, más ya que el cielo se estaba tornando turquesa entre las copas de los árboles, no era seguro.
Pero no lo hice...
Respiré hondo, apreté mi linterna, tomé la correa izquierda de mi bolso color calabaza, mientras intentaba llenar mi mente de sus recuerdos, nuestras conversaciones, sus risas, todo de Isabel. Asimismo, con una mano removí las ramas secas y lianas sueltas, caminando a pasos lentos con los ojos cerrados por la incertidumbre.
Sin embargo, recién abrí mis ojos me topé con aquella vista imponente: un inmenso claro dónde reposaba un gigantesco edificio de un plateado musgoso y apagado, ese camino sepultado terminaba aquí, en las puertas de ese lugar.
¡¿Cómo?!
¡Ja, ja, ja! ¡¿Cómo fue esto posible?!
Tuve que pasar mis manos contra mis ojos para intentar reaccionar, haber si estaba soñando o acaso me volví loco, Pero no, era real.
Era obvio, ¿No? Ella quizás estuvo aquí.
Será mejor que me dé prisa y busque algo.
Así que, me aproximé a aquella estructura gigante, viendo detenidamente cualquier fragmento, incluso busqué la presencia de algún insecto, Pero era imposible, el silencio no se iba. Hasta que al acercarme encontré un letrero hecho de piedra en el suelo, uno cubierto de musgo y suciedad; decidí sentarme un momento frente a eso, quitando aquello poco a poco, hasta que lo ví, un nombre.
— ”Genesis Corp.”... Qué raro— susurré levantándome poco después, ese debió ser el nombre de ese lugar, pero algo no me dejaba borrar ese nombre de mi mente, como cuando mi papá clavo recién clavado en la pared para un marco y este nunca salía.
Por lo que seguí mi búsqueda, entre la oscuridad con mi linterna encontré una cabina de guardias, la cual estaba conectada al camino de piedra, admito que mi padre me contaba a veces sobre este tipo de lugares, en los cuales había equipos de seguridad y armas, así que decidí entrar.
Grave error...
Cuando me acerqué a aquel lugar, un aroma fétido escapó al exterior, tuve que tapar mi nariz con el cuello de mi suéter por el desagradable olor, y la vista no colaboraba: la cabina no estaba dañada, Pero estaba llena de charcos de un extraño líquido negro, no había armas, en su lugar había tarjetas de identificación colgadas en la pared, seguidas del lado izquierdo con un panel de control con muchas pantallas; aunque está vista era horrorosa, lo que me hizo desviar la mirada todo ese tiempo, fueron los cuerpos de ardillas muertas en el suelo, todas junto aquellos charcos.
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terror psicológico, suspenso miedo, thriller filosófico o existencial
Editado: 12.07.2026