Infierno...
Sólo así podría describir ese lugar...
Luego de haber subido a ese lugar, fue horrible, no, no me pasó nada, en su lugar, fue peor; los charcos seguían en todo el suelo, Pero estaba tan oscuro que solo mi linterna podía guiarme, podía sentir que en cualquier momento el corazón se me saldría del pecho, sentía que en cualquier momento algo iba a salir de la oscuridad, Pero nunca había nada. Aunque tenía miedo, solo intentaba calmarme y pensar en dos cosas: Isabel y las indicaciones que me dió Bellinay; solo debía seguir caminando derecho hasta llegar a la sala central.
Con solo una linterna de compañía...
Bravo...
Lo peor era caminar, el olor apenas lograba disiparse con el pasar de los minutos, tenía que contener arcadas, los charcos estaban sumamente líquidos o pegajosos, no lo soportaba.
— Agh, ¿Cuánto faltará? — musité para mis adentros, con la linterna seguía dislumbrando el camino, hasta que finalmente reconocí una sala más grande— ¡Si! Por fin, ya era hora— murmuré aliviado, finalmente sentía que mis pulmones no estaban atados a mi pecho como todos estos minutos.
Cuando me acerqué pude reconocer la placa rojiza de metal en la pared, leyendo su contenido, justo como indicó Bellinay: “La sala central”; de inmediato fuí a la puerta para entrar, encerrándome en esa cabina. Apenas lo hice apoyé mi espalda a las puertas, pasando una mano por mi rostro lleno de sudor frío.
Estaba a salvo...
Por ahora...
Y con las pistas junto a mí...
Entreabrí mis ojos con lentitud para poder ver la zona con la luz tan clara de mi linterna: era una sala grande, con dos escritorios en ambas esquinas donde podían estar sentadas tres o cinco personas; los cuales tenían cinco monitores igualmente, con sus teclados y mouse intactos; es perfecto. Además, tenía algo de sed, así que aproveché para sentarme y tomar mi botella de agua mientras buscaba pistas de Isa.
Asimismo, me senté en el sillón central, revisé si los equipos podían encender, ya que seguía sin electricidad, Pero si podían, las luces solo estaban dañadas.
O eso creía...
Por lo que me la pasé buscando los últimos videos de las cámaras de seguridad, mientras tomaba una botella de agua de mi bolso color calabaza para descansar un momento. Sin embargo, cuando comencé a manipular la PC, unos pasos me hicieron sobresaltarme, de inmediato me volteé hacia la salida, Pero no había nada. Así que continúe buscando entre los archivos de esa PC, Pero a cada minuto podía escuchar esas pisadas, llegando a un momento donde decidí encorvarme en mi lugar y concentrarme en la pantalla. Finalmente, este esfuerzo valió la pena, pues encontré una grabación del día en que Isabel se fue.
— ¡Si! Ah, por fin— exclamé extendiendo las manos como festejo corto, nunca pensé emocionarme por ver una fecha en mi vida: 10 de Julio del 2019.
De inmediato presioné la flecha del mouse, comenzando a reproducir ese vídeo en pantalla.
Al mismo que comenzaba a sentir un filo inexistente...
No sabía porque...
Pero sentía como si alguien me estuviese viendo...
Pero ya me había cansado de voltear, además de tener algo mucho más importante frente a mí: Isabel estaba en aquellas imágenes, igual de natural y determinada como la última vez, esas mismas botas y la misma chaqueta como el cielo; Pero no estaba sola, junto a ella estaba una chica un poco mayor, sus ojos de color amarillo brillante y cabello negro. Sin embargo, algo generaba mucha luz en la pantalla, intenté arreglarlo, Pero no podía, fue tanta que la grabación se cortó.
Una falla...
Una ridícula falla por luz intensa...
— ¡No! No puede ser, debe haber más— murmuré dejando mis cosas en el suelo, acercándose hasta que mi pecho quedó pegado al borde del escritorio, al mismo que buscaba desesperado cualquier grabación disponible.
Desafortunadamente, las pantallas se apagaron de forma abrupta, como si algo las hubiese desconectado, frustrado, me levanté de inmediato, tomé mi linterna del suelo junto a mi bolso, listo para buscar la causa de ese suceso. Sin embargo, todo lo que recibí fue un empujón que me devolvió al sillón, rápidamente mis ojos acabaron puestos en la razón de aquello.
Había una chica frente a mí, con unos ojos muy parecidos a Bellinay la verdad, las mismas a pupilas blanca, Pero eran unos ojos de color rubí brillante. Desafortunadamente, tan solo estaba la luz de mi linterna en el suelo y una tenue del monito; así que sólo alcancé a ver esos brillantes ojos, su piel de un tono como el turrón que hacía mi mamá, además de su cabello de dos tonos mezclados: negro en sus raíces y castaño en las puntas, algo que todavía me causa dudas; además, casi lo olvido, aquella chica traía una especie de bufanda que cubría la mitad de su cara, como de ninja o algo parecido.
La verdad siempre creó que era extraña...
Incluso desquiciada...
Pero pienso en ella y no puedo evitar darle las gracias...
De repente la chica pasó su mano por su cinturón y sacó una cuchilla, con la cual me mantuvo en el sillón; ante esto de inmediato jadeé, no había hecho nada malo para recibir esa amenaza, por la cual quedé atrapado ahí.
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Editado: 12.07.2026