Proyect Hybread

Capitulo III: “Grim threats”

Largo...

Eso era la definición de ese nuevo trayecto, aquel pasillo era inmenso, oscuro, estrecho; si, el lugar tenía algunos ductos de ventilación arriba Pero tampoco funcionaban, por suerte, no había más charcos de ese desagradable líquido negro, aun así, ese sitio seguía erizándome la piel. Afortunadamente, al menos tenía mi linterna para apaciguar esa penumbra; además de Scarlett, quien no volvió a hablar desde que intenté acceder al cuarto de antes, sus ojos parecían seguir brillando incluso con la luz dorada de mi linterna, avanzaba con esa postura tan tensa, como si en cualquier momento tuviese que atacar alguna cosa, aunque no me sorprende, no olvido cómo me trajo a este lugar para empezar. Debido a todo lo sucedido, deseaba iniciar alguna conversación, sobre todo preguntar sobre lo que ví, esos juguetes, aquellos cuartos infantiles.

Y aquel demonio...

Junto a aquel cuarto...

No, no, mejor eso no...

Sin embargo, no dejaba de dolerme el pecho, mientras que mi respiración apenas comenzaba a regularse, incluso debía tomar el cuello de mi suéter color oliva oscuro e intentar obtener más aire. No obstante, acabé apoyándome en la pared, usando mi suéter como alguna forma de darme aire al pecho, mientras inhalaba y exhalaba con fuerza; al grado de que unos metros adelante Scarlett se dió cuenta y a paso lento regresó.

— ¿Quid tibi viti est?— preguntó frente a mí, de nuevo ese idioma que me sacaba de quicio a este punto, pero no podía decir nada, ni siquiera podía alzar la vista, apenas alcanzaba a ver sus zapatos— Hem, typicum hominum... Heus, leniter age; aliquid fecisti—fateor—quod nemo alius facere potuit. Itaque conare te paulum tranquilliorem reddere; si puellam oculis flavis quae cum amico tuo erat attingere volumus, ad Hortum Slunce pervenire debemus. — explicó mientras se cruzaba de brazos.

Luego de algunos minutos, gracias a Dios, finalmente logré recuperar el aliento y cerrar los ojos un momento, pero sin soltar mi linterna, estaba harto, aunque estaba mal, ella tenía razón, solo pude abrir los ojos y ver el pequeño brillo de ese brazalete dorado bajo mi manga, traté de llenar mi cabeza con algún recuerdo lindo para animarme.

Las tardes después de la escuela...

Almuerzos en mi casa...

Noches de pijamada en su casa...

Cualquier cosa...

Entonces, logré tomar todo el aire posible dentro de mi pecho, alcé la barbilla como pude y finalmente hablé— Puellam illam invenire debemus. Dic mihi, quo loco imus?— cuestioné con el ceño fruncido.

Y de nuevo ese idioma.

¿Acaso importaba?

— Gratias dis, vides, loqueris dum ambulas. — murmuró antes de retroceder y seguir ese camino, incluso me dió la espalda; sin remedio, me apresuré para alcanzarla, usando mi linterna para ver el camino— Ecce, novi illam puellam; habet aliquas difficultates, sed quamvis omnibus suis singularitatibus, fidissima est—crede mihi. Praeterea, semper est in Horto Slunce—qui est in summo tabulato—itaque prope sumus.— explicó señalando con las manos, por ello aproveché y noté algunas luces fluorescentes dañadas, aparte de aquellas ventilas empolvadas.

— Quid est Hortus Slunce? Estne genus quoddam horti vel vallis? — pregunté confundido, Pero tras un auditorio y ese departamento, admito que me esperaba cualquier cosa.

— Minime, puer, saepta est—vera saepta; hortus ingens est tholo vitreo in nono tabulato tectus.— corrigió con dureza, hasta volteó hacia mí con su dedo índice derecho levantado— Cum advenimus, paucis rebus ad aditum aperiendum opus erit — tessera accessus et similibus.— comenzó a murmurar viendo el suelo.

Ante eso decidí soltar la incógnita que llevaba un buen rato conteniendo, solo serían dos, no sería grave.

— Scarlett... Quid erat illud locus? Cuius erat illud apartmentum? Potesne mihi dicere?— pregunté apresurando un poco más el paso para verla de frente, solo topándome con esos ojos rubí con pupilas blancas, en ese rostro escondido por aquella bufanda.

— Ecce... Est... Ehem...— empezó a balbucear, y no entendía por qué.

¡Clang!

Sin embargo, un ruido provino de las profundidades de aquel pasillo, como una especie de golpe, ambos dirigimos la vista hacia dicho lugar, con la luz amarillenta de mi linterna intenté buscar la razón, encontrando únicamente unas escaleras; contuve el aliento de inmediato, creí que aparecería otra de esas desagradables cosas, sentía como mis manos temblaron un poco sosteniendo esa linterna. Pero nada, aquel ruido desapareció como llegó, pronto pude soltar todo el aire que tenía atascado en la garganta.

Genial, a este ritmo tendría un infarto...

Es lo que pensaba...

Lentamente, regresé mi vista hacia Scarlett nuevamente, quien estaba viendo igual de paralizada esas escaleras, en cuestión de minutos regresó su mirada a mí, quizás no le podía ver todo el rostro, Pero podía ver fácil ese brillo de horror en sus ojos, como si hubiese realmente algo ahí. Sin embargo, esto no duró mucho, ella negó varias veces con la cabeza y hasta me empujó para apartarme, siguiendo ese camino hacia las escaleras.

—Sunt res quas melius est numquam scire, nedum de iis quaerere, mi puer. — respondió Scarlett a regañadientes, sin remedio, tuve que seguirla, aunque con gusto rodé los ojos.




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