Proyecto 57romer Apocalipsis

Capítulo 2. Más allá de las ruinas.

Regla #2 «Todo sirve.»

Dae-hyun.

El cielo tenía ese mismo tono desde ya hace semanas. Gris y muerto. Las calles parecían estar en casi hueso y nosotros, carroñeros buscando que comer. El silencio tras la tormenta es el que más duele y el mundo ya había dejado de gritar. El sol se levantaba sobre las ruinas de la ciudad, iluminando un paisaje desolado y silencioso. Estábamos en la universidad de Samara, los pasillos estaban vacíos. No quedaba nada. Sólo manchas secas en las paredes y olores que no pertenecían a nada vivo. La mayoría de los cuerpos se habían ido caminando con otros pies.

A Samara le decía Yeong-Seong, que significa literalmente “Mujer”, prefiero los nombres que intentar pronunciar su nombre, aunque a solas practicaba mucho. Ella se detuvo en la salida del edificio, mirando aquellas rejas derribadas como si cruzarlo fuera dejar atrás la última ilusión de que todo se arreglaría. Llevaba su mochila vieja colgando de un sólo hombro, parches mal cosidos en los bolsillos, una cuerda atada al cinturón y un palo de escoba con un cuchillo de cocina atada en la punta. Ridículo, pero tenía que admitir que era realmente creativa y nos sacaba de apuros para no desperdiciar municiones. Servía demasiado.

—Ready —la voz de Yakov nos saca de nuestros pensamientos, revisando el cargador de un rifle oxidado que parecía más decoración que arma funcional—. If it freezes again, it becomes a weapon.

—Got any bullets left? —pregunté con curiosidad sin levantar la vista de la radio portátil que seguía intentando reparar con cables de audífonos viejos y cinta negra.

—Three.

—At that point, it stops being a weapon and becomes emotional leverage —. Nadie se rio. Tal vez no fue chistoso, en sus rostros note sus miradas confusas, en ese momento me quede en silencio y baje mi mirada apenado.

Salimos de aquel lugar, caminando por las avenidas vacías como si fuéramos soldados cruzando un campo minad. Sin ofender a Yakov, me alegraba que no se inventara como leer la mente, sino estaría discutiendo con él ahora. Era tan drástico de cómo cambio la ciudad, lo que antes era vida ahora era ruina. Cristales rotos, automóviles abandonados, edificios carbonizados. La civilización había sido arrancada a mordidas. Aunque todo parecía destruido todo podía servir, no importa si es pequeño o grande.

Encontramos una tienda de artículos escolares destruida. El letrero de colores colgaba por un sólo clavo, girando con el viento como un péndulo enfermo. Entramos en silencio. Las ventanas rotas dejaban entrar un olor agrio, como humedad y tinta seca.

—No food here —, Samara susurra. Siempre me daba curiosidad ella, en estas situaciones se veía más retraída, más reservada y seria, pero cuando descansamos era alegre y nos hacia reír.

—We´re not here for food. We´re here for ideas —respondí como si fuera lo obvio en esto.

Yakov soltó un bufido, como si eso fuera un quejido de molestia de lo que decía, odiaba que hiciera eso. Si tenía algo que decir que lo soltar, pero ahí se queda juzgando en silencio con esa mirada estoica y dominante. Ruedo mis ojos, sabía que había notado eso, pude escucharlo gruñir. Los tres nos separamos para poder obtener lo que creíamos que sería necesario. Tal vez no era buena idea estar en ese sitio escolar, ya que lo que encontramos parecía de burla: una grapadora con resortes, tijeras sin filo, pegamento, cinta adhesiva, latas de pinturas en aerosol y dos mascaras de carnaval con lentes rotos.

Me detengo en mi búsqueda, viendo a Samara que se detuvo frente a un espejo roto. Se miró en su momento; tenia labios partidos, la piel manchada de polvo y tierra, sus ojos, mierda, sus ojos parecían que eran de otra persona. Ella trataba de verse bien, aunque fuera algo ligero, era una joven linda, eso estaba claro para nosotros, pero para este mundo destruido era difícil tener algo de higiene por aquí. Me acerqué por detrás queriendo decir algo, pero me detuve al ver algo por aquel reflejo del espejo. Pintado con marcador negro sobre una pared blanca, similar al dibujo que vieron en aquel centro comercial, pero esta vez el cuervo estaba dibujado torpemente con las alas extendidas, como si estuviera cayendo del cielo. Saque mi libreta con rapidez y torpeza haciendo caer lápices y otras cosas. Samara los levanta y acepta el cuaderno para dibujar aquello; para mí ella sería la encargada de dibujar lo que encontremos.

—A shelter sign?

Yakov cuestiona mientras se acerca con curiosidad al notarnos cerca, como si estuviéramos secreteando. Observa aquel dibujo en la pared, al menos sabiendo el porqué de mi reacción. He notado lo protector que era cuando se trataba de Samara, si claro, era menor que nosotros, pero aún así también mayor de edad, ella no necesitaba protección.

—Or it could be a warning of danger —dije con una tensión de adrenalina en mi cuerpo. Esto era como un parque de diversiones para mí, o eso era lo que decía Samara.

El símbolo parecía observarnos. Pero no dijimos nada más, no éramos muy habladores que digamos. Estuvimos ahí por un rato, hasta que el sol comenzaba a bajar cuando escuchamos un ruido, cosa que hizo que nos detuviéramos, con la guardia alta. Fue como un grito seco, breve, interrumpido por algo húmedo, después, un gran silencio. Yakov levantó su mano mientras salía de aquella tienda para observar si notaba algo a la lejanía. Las sombras entre los edificios parecían moverse como si estuvieran respirando. Entre las ruinas, una figura emergió corriendo a cuatro patas, luego otra y otra más. Eran los Strompers.

Tuvimos que huir de ese sitio, no teniamos muchas municiones como para quedarnos a tratar de matarlos y luchar cuerpo a cuerpo no era muy aficionado. Odiaba esas cosas, parecían animales con los cuerpos que alguna vez fueron humanos. Eran horrorosas, eran de diferentes tamaños, unos de estaturas promedio, otros altos y grandes, algunos otros pequeños y más fácil de matar. No somos héroes, no estamos idiotas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.