Proyecto 57romer Apocalipsis

Capítulo 6. Encuentros hostiles.

Regla #6 «Raciona bien».

Jacob.

¿Qué podría decir al respecto con todo esto? Ningún niño debería vivir así, deben ser protegidos, jugar y ser niños. No me gusta este estilo de vida, tener que sobrevivir y no poder divertirme era un caos para mí. No tengo amigos y las únicas personas que conocía como familiares ya no estaban cerca. Me asusta todo esto, me he enfermado más en este mundo nuevo. Me sentía raro todavía, desde que ese tal Mateo traicionó a nuestro grupo ya no quería acercarme a nadie. No después de eso.

Aún escuchaba esas voces dentro de mi mente, era estresante. Ya no tengo a mi hermano, tampoco a papá y Samara tuvo que explicarme que mamá murió convirtiéndose en una de esas criaturas. Lloré mucho ese día. Han pasado meses desde que comenzó todo este caos, casi un año de que aquellos monstruos reinaron en el mundo.

Ahora dependía mucho de Samara, fue difícil al inicio porque comíamos los dos y debíamos racionar bien la comida. Era un lujo ahora. Me agradaba ahora de estar rodeado por demás personas, puede que sea pequeño, pero he notado que la amistad de Yakov, Dae-hyun y Samara ha sido creciendo hasta que los veía como familia.

Dae-hyun parecía un hermano mayor, aunque no sabría qué edad tenía. Samara y él discutían por cosas pequeñas, pero después se carcajeaban. Yakov es protector y nos quería mucho. Tal vez perdí a mi familia biológica, pero gané a una familia más grande.

5 de Mayo del 2033.

Ese día estábamos en aquella farmacia, atrapados con esas personas malas. Logré esconderme detrás de uno de los estantes. Así que no me habían visto. Cualquier cosa que hiciera alguno de nosotros, tendría mala suerte. Teníamos que salir de ahí antes de que el “Señor poderoso” envié a alguien a por nosotros. Estaba temblando, con miedo de que hubiera un tiroteo o uno de esos monstruos lleguen a atacar. No quería salir herido. No quería morir ahí, solamente tenía una tonta navaja en manos. Cubrí mi rostro con ambas manos, era un inútil.

No quería estar solo, no ellos, no mi familia. Eleve mi mirada al escuchar forcejeo, estaban peleando contra aquellos hombres nuevos, Dae-hyun ayudaba a Samara, Yakov contra el que tenía enfrente. En una de esos disparos salían. Me cubrí mis orejas. Lo que ocurrió después no sabría cómo explicarlo, lo que veía, lo que sentía. Mis ojos llenos de aquel rojo metálico como la sangre. La rabia llenarse en mi boca. La ira que sentía en mi interior. Nadie lastima a mis amigos.

Solté un alarido mientras salía de mi escondite a uno de los hombres nuevos. No pensaba bien, no controlaba mi cuerpo. Actuaba por el impulso y me abalance contra ese hombre queriendo morderlo. Podía escuchar gritos, cosas lanzarse, disparos. Era un poco ágil al ser pequeño y revoltoso. Las palabras podía escucharlas casi a la lejanía, sólo podía sentir como me movía rápido y comenzaba a morder. La sangre escurriendo por mi boca al sentir aquella carne despegarse de los huesos.

¿Han visto en algunos casos que los perros o en algunos animales actúan de manera agresiva con personas que consideran agresivas también? bueno, así es mi caso. Lo admito, yo ya estaba contaminado. Pero, Samara me hizo prometer que me alejaría de cualquier situación que despierte mis emociones negativas. No podía controlar mi cuerpo y mi mente comenzaba a palpitar de este sentimiento que comenzaba a formar en mí.

Fui a atacar al otro hombre dando algunos gruñidos y un grito de agresividad. Aquel retrocedía, estaba temblando, asustado. Se notaba que no podía disparar, o al menos estaba atascada. Escale sus piernas y cuerpo hasta su rostro. Lo mordí y el grito desgarrador retumba aquella farmacia. Podía escuchar la voz de mi hermana llamándome, intentando alejarme de aquel hombre. No me deje. No cuando los desconocidos nos habían amenazado.

Todo ocurrió rápido. Mordidas de aquí y allá, golpes y rasguños. Sangre salpicando por todo el lugar y al final un golpe sordo. Mi cuerpo cae frente a los pies de Samara, que se podía notar su rostro en shock. Ella grita, pero yo no podía escucharla. Ya no más. A la lejanía hay una luz blanca, sentía como si estuviera flotando en aquella nada. Ponía una mano frente mi rostro para poder acostumbrarme a la luz cegadora. Un asombro aparece en mi cara, una ligera sonrisa aparece en mi rostro al ver quien estaba frente mío.

—Bienvenido, Jacob.

—¡Mami!

Mi nombre es Jacob Martínez, tengo cinco años de edad. Morí el 5 de mayo del 2033, por un balazo en la cabeza gracias a Yakov detrás jadeando mientras procesaba lo que acababa de hacer en un acto de impulso para calmar el ruido. Lo sabía ya que, era un espíritu viendo como Samara abrazaba mi cuerpo ya inerte. Alrededor estaban Papá, Mamá y Lucio. Estaba claro en una cosa, tal vez una cura sería imposible para los que tenían el virus más extendido.

Mi sorpresa era que nuestra familia siempre nos cuidaba, están porque me han estado esperando después de lo que me ocurrió. Esas veces que se aparecía, era ella intentando tranquilizarnos, amándonos. Me acerqué por detrás de Samara, la abrazo, pero noté que ella era la que no sentía que la tocaba, eso me hacía sentir triste. ¿Ya no volvería hablar con ella? ¿Ya no me abrazaría? ¿Ya no podía reír con ella? ¿Comer con ellos? ¿Estará sola? Algunas lágrimas comenzaban a salir y resbalar por mis mejillas. Mamá se agacha y me abraza para poder tranquilizarme.

—Ella estará bien. Ellos la cuidan.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.