Proyecto Aurora

8 ~ Fuego en las Sombras

El Centro del Eco se convirtió en un caos. Disparos, gritos y explosiones resonaban en los pasillos. La oscuridad era su aliada, pero también la de sus atacantes, los mercenarios contratados por Evandra Rostova.

Kaito, con su entrenamiento policial, se movía con precisión y letalidad, utilizando la cobertura del entorno para eliminar a los mercenarios uno por uno. Lena y los miembros del Centro del Eco, aunque menos experimentados en combate, luchaban con valentía, defendiendo su hogar y su causa.

Raymond, superado por la situación, se refugió detrás de una de las consolas de computadoras, observando con horror la violencia que se desataba a su alrededor. Anya, a pesar del peligro, se negó a abandonar su puesto, protegiendo la "llave maestra" de Aurora a toda costa.

—¡Anya, sal de ahí!— gritó Kaito, mientras disparaba a un mercenario que intentaba flanquearla. —¡No podemos perder esa información!—.

—Estoy a punto de enviarla a un lugar seguro— respondió Anya, tecleando furiosamente en la consola. —Estoy creando una copia encriptada y enviándola a través de la red de los Sombríos. Si algo me pasa, la llave maestra estará a salvo—.

Justo cuando Anya estaba a punto de completar la transferencia, una explosión cercana sacudió el Centro del Eco. La consola en la que trabajaba explotó en una lluvia de chispas y humo. Anya cayó al suelo, herida.

—¡Anya!— gritó Raymond, corriendo hacia ella.

En ese momento, la puerta de la sala se abrió de golpe y un grupo de mercenarios irrumpió en el lugar, apuntando sus armas hacia Kaito, Lena y Raymond. La situación parecía desesperada.

Pero entonces, una figura inesperada apareció en la entrada. Era Evandra Rostova, acompañada por un pequeño destacamento de agentes de OmniMind. Evandra levantó la mano, deteniendo a los mercenarios.

—Suficiente— dijo Evandra, su voz fría y autoritaria. —Estos hombres trabajan para mí ahora. Raymond Thorne, te ordeno que te rindas. Entrega la 'llave maestra' y te garantizo tu seguridad—.

Kaito miró a Evandra con incredulidad. —¿Qué estás haciendo, Evandra? Se supone que trabajas para OmniMind—.

—Yo trabajo para mí misma, detective— respondió Evandra, con una sonrisa gélida. —Y veo que la situación ha cambiado. El Director Thorne está cometiendo un error al intentar controlar Aurora. Yo tengo un plan mejor. Uno que beneficiará a todos, incluyéndome a mí—.

Lena, con una expresión de furia en su rostro, intentó atacar a Evandra, pero fue rápidamente sometida por los agentes de OmniMind.

—No te muevas, anciana— gruñó uno de los agentes. —O te dispararé—.

Raymond, viendo a Anya herida y a Lena capturada, se sintió desesperado. Pero entonces, recordó las palabras de su madre: "La verdadera luz se encuentra en la oscuridad más profunda." Tomó una decisión.

—Está bien, Evandra— dijo Raymond, levantando las manos en señal de rendición. —Te daré la 'llave maestra'. Pero prométeme que dejarás a esta gente en paz—.

Evandra sonrió con satisfacción. —Eso es muy sensato de tu parte, Raymond. Entrega el código, y te aseguro que nadie más saldrá herido—.

Raymond se acercó a Evandra y le susurró algo al oído. Evandra frunció el ceño.

—¿Qué estás diciendo?— , preguntó Evandra, con sospecha.

—Te estoy dando la 'llave maestra'— respondió Raymond. —Pero no es lo que esperas. Es una trampa. Una trampa que mi madre diseñó para proteger a Aurora de gente como tú—.

En ese momento, Raymond activó el dispositivo que su madre le había dado. Una señal se propagó a través de la red, activando una serie de protocolos ocultos dentro de la "llave maestra".

Las luces del Centro del Eco comenzaron a parpadear y a cambiar de color. Las computadoras y consolas comenzaron a emitir sonidos extraños. Los agentes de OmniMind se tambalearon, sintiendo una extraña sensación de desorientación y confusión.

—¿Qué está pasando?—, gritó Evandra, presa del pánico.

—Estás experimentando la verdadera naturaleza de Aurora— respondió Raymond, con una sonrisa desafiante. —Mi madre no solo creó una fuente de energía, creó una forma de liberar la mente de la gente. Y ahora, esa libertad está llegando a ti—.

En ese momento, la Vieja Ciudad Subterránea se sumió en un caos aún mayor. Los mercenarios y los agentes de OmniMind comenzaron a atacarse entre sí, confundidos por las ilusiones y las alucinaciones que Aurora estaba generando. El Centro del Eco se convirtió en un campo de batalla surrealista, donde la realidad y la fantasía se entrelazaban.

Evandra, presa del pánico y la furia, intentó huir del Centro del Eco, pero fue interceptada por Kaito.

—No vas a escapar, Evandra— dijo Kaito, bloqueándole el paso. —Vas a pagar por lo que has hecho—.

—No me subestimes, detective— respondió Evandra, sacando un arma. —Soy mucho más de lo que crees—.

Evandra y Kaito se enfrentaron en un duelo mortal en medio del caos del Centro del Eco. El destino de Aurora, y de Neo-Veridia, estaba a punto de decidirse en las sombras de la Vieja Ciudad Subterránea...



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En el texto hay: ciencia, experimento, guerra

Editado: 25.12.2025

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