Proyecto Aurora

9 ~ Realidades Distorsionadas

El duelo entre Kaito y Evandra era una danza mortal de habilidad y astucia en medio del caos del Centro del Eco. La distorsión de la realidad provocada por la "llave maestra" de Aurora convertía cada movimiento en una apuesta, cada disparo en un riesgo.

Kaito, con su entrenamiento policial, confiaba en sus instintos y en su conocimiento del combate cuerpo a cuerpo. Evandra, por su parte, revelaba una faceta oculta, una habilidad sorprendente con las armas y una frialdad calculadora que demostraban su vasta experiencia en el submundo corporativo.

—Creías que podías controlarme, detective?— , dijo Evandra, esquivando un golpe de Kaito. —Creías que eras diferente al Director Thorne? Todos ustedes son iguales, peones en un juego que no entienden—.

—Yo no quiero controlar a nadie, Evandra— respondió Kaito, lanzando un puñetazo que Evandra apenas logró bloquear. —Solo quiero justicia. Y detenerte—.

El combate se intensificó. Los disparos resonaban en el Centro del Eco, impactando en las paredes y los equipos electrónicos. La distorsión de Aurora creaba ilusiones fugaces, haciendo que los pasillos se alargaran, que las sombras se movieran y que los rostros se desdibujaran.

En un momento de respiro, Kaito logró desarmar a Evandra. Ambos se encontraron cara a cara, jadeando y sudando.

—Se acabó, Evandra— dijo Kaito, apuntándola con su arma. —Ríndete—.

Pero Evandra sonrió. —Crees que esto ha terminado? Apenas estamos empezando, detective. Aurora es mucho más poderosa de lo que crees. Y el Director Thorne no se detendrá ante nada para obtener el control—.

De repente, Evandra sacó un pequeño detonador de su bolsillo.

—Si no puedo tener Aurora, nadie la tendrá— dijo Evandra, presionando el botón.

Un estruendo masivo sacudió el Centro del Eco. Parte del techo se derrumbó, enterrando a varios mercenarios y agentes de OmniMind. Kaito perdió el equilibrio y cayó al suelo, aturdido.

Evandra aprovechó la oportunidad para escapar. Corrió hacia la salida, desapareciendo en el laberinto de túneles de la Vieja Ciudad Subterránea.

—Evandra!— , gritó Kaito, intentando levantarse. Pero era demasiado tarde. Ella se había ido.

Mientras tanto, Raymond y Anya, a pesar de sus heridas, lograron salir del Centro del Eco, guiados por Lena y otros miembros del Centro. La explosión había provocado un derrumbe parcial, bloqueando la entrada principal. Pero Lena conocía una ruta de escape alternativa, un pasaje secreto que conectaba el Centro del Eco con las alcantarillas de la ciudad.

—Tenemos que salir de aquí— dijo Lena, ayudando a Anya a avanzar. —Este lugar ya no es seguro. El Director Thorne enviará más fuerzas para asegurar Aurora. Y no se detendrán ante nada—.

—Pero... ¿qué haremos con la llave maestra?—, preguntó Raymond, mirando a Anya con preocupación.

—La llave maestra está activa— respondió Anya, con dificultad. —Aurora está liberando su potencial. Pero necesitamos encontrar una manera de controlar ese potencial, de dirigirlo hacia el bien—.

—¿Y cómo haremos eso?— , preguntó Raymond.

Anya vaciló por un momento. —Hay una manera. Pero es arriesgada. Implica conectarse directamente a Aurora, fusionar nuestras mentes con el sistema. Podríamos perdernos en la red, perder nuestra individualidad. O podríamos ser capaces de controlar Aurora y usarla para crear un mundo mejor—.

Raymond se detuvo en seco. La decisión era abrumadora. Tenía la oportunidad de honrar el legado de su madre, de liberar a Neo-Veridia de la opresión de OmniMind. Pero el precio podría ser su propia identidad.

—Si no lo hacemos, el Director Thorne controlará Aurora— dijo Raymond. —Y usará su poder para esclavizar a la gente. No puedo permitir que eso suceda—.

—Entonces, estás dispuesto a arriesgarlo todo?—, preguntó Anya, mirándolo a los ojos.

Raymond asintió con determinación. —Estoy listo. Conectémonos a Aurora—.

Lena y los miembros del Centro del Eco guiaron a Raymond y Anya hasta un antiguo nodo de conexión en las alcantarillas. Allí, Anya preparó los equipos necesarios para realizar la conexión con Aurora.

—Esto va a ser doloroso— advirtió Anya. —Puede que experimentemos alucinaciones, recuerdos distorsionados, emociones intensas. Pero debemos mantenernos fuertes. Debemos mantenernos enfocados en nuestro objetivo—.

Raymond respiró hondo. Cerró los ojos e imaginó el rostro de su madre, su sonrisa amable, su deseo de crear un mundo mejor.

—Estoy listo— dijo Raymond. —Hagámoslo—

Anya activó el sistema. Una oleada de energía recorrió los cuerpos de Raymond y Anya. Sus mentes se abrieron, fusionándose con la red de Aurora.

De repente, Raymond se encontró en un espacio infinito, lleno de luz y sonido. Vio imágenes fugaces de su vida, de su infancia, de los momentos que había compartido con su madre. Vio también imágenes de Neo-Veridia, de su gente, de sus sueños y de sus miedos.

Sintió la presencia de Anya a su lado, una presencia amiga y solidaria. Juntos, se adentraron en el corazón de Aurora, buscando el control, buscando la manera de dirigir su poder hacia el bien.

Pero el Director Thorne también estaba presente en la red, luchando por mantener el control de Aurora. Una batalla épica de voluntades se desató en el ciberespacio, una batalla que determinaría el destino de Neo-Veridia.

¿Quién ganaría? ¿Raymond y Anya, con su deseo de liberar a la gente? ¿O el Director Thorne, con su ambición de controlar el mundo?

La respuesta estaba a punto de revelarse...



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En el texto hay: ciencia, experimento, guerra

Editado: 25.12.2025

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