Proyecto Ethan

Capítulo Veinticinco

Luz...


 

Cámara...


 

Acción...


 

"Oportunidad de un nuevo comienzo”


 


 


 


 

Addison.


 

—Addison, enfócate. —susurró a mi oído Roger.


 

Bajé mi mirada y entrelacé mis manos sobre mi regazo —Perdón.


 

Estaba en compañía de los socios de mi padre, entre ellos había una chica que se veía de la edad de Roger. Resaltaba por su rostro y cálido maquillaje profesional, tez morena y cabello azabache largo. Me pareció sorprendente la forma en la que la trataban y el miedo que imponía a estos hombres.  Claro, a excepción de Frederick White, no es la clase de hombre que baja su mirada de forma tan fácil.


 

—¿Quién es ella? —Le pregunté por la chica.


 

Él miraba al frente pero igual hablaba en un tono bajo para mí.


 

—Khristeen Usmánov.—Tomó de su copa un sorbo— hija mayor.


 

—Es muy hermosa.


 

Una chica con un porte que emanada intimidación con una elegancia elevada. Platicaba de forma refinada y firme. Sus ojos eran ventanas que relucían de gran modo.


 

—Los planos los recibirá mi asistente y hablaré con mis asesores financieros sobre la inversión. —se levantó de su lugar provocando que todos también lo hagamos—Disfruten la noche, debo retirarme.


 

Su acento Ruso era remarcado y a la vez sofisticado. Provocó en mi interior un escalofríos que erizo mi piel. Pasó por nuestro lado escoltada de guardaespaldas y dos mujeres de trajes color negro. Era intimidante y su aura era la de un iceberg que te deja temblando. Fue más feroz al posicionar su mirada hacia mi y detenerse.


 

¿Eh? No, no, por mi parte que me ignore.


 

—¿Quién eres? —se dirigió a mi cortando mi aliento.


 

—Addison —extendí mi mano—White.


 

Estrechó nuestras palmas en un agarre firme, tenía las uñas de las manos hechas de la forma más fina y delicada, un color azul rey que iba con su vestido y tez.


 

—Encantada, Khristeen Usmánov. —se presentó—Por lo que oí de tu padre comenzarás a emplearte en la compañía White.


 

¿Yo… trabajar para la empresa de la familia? El Sr. White y yo no hemos discutido aún ese tema, recién estamos arreglando las cosas, no puedo creer que diga esto a desconocidos cuando no se ha hablado de ello.


 

—Luces como alguien de gran intelecto, espero que tú capacitación en los negocios sea intachable, no me guío solo por la primeras impresiones Srta. White. Soy una mujer de hechos.


 

Contuve mi aliento y me obligué a alzar el mentón y responder.


 

—Verá en su próxima reunión con los accionistas que no solo me veo como un intelecto alto, puedo con los retos, —declaré—rebasaré los proyecto que obtenga.


 

Sonrió.


 

—Eres audaz. —me estudió con su mirada—espero ver esos hechos y no solo palabras.


 

Esta chica… asusta.


 

—Cuando digo algo no quedan en solo palabras, Khristeen.


 

Asintió.


 

—Eso lo veremos, Addison.


 

A pesar de que eso sonó a amenaza siento por alguna razón extraña que le agradé a esta chica.


 

Se marchó luego dándose la vuelta y marcando todo el lugar con esa aura de poder que manejaba. Tenía tanta belleza y elegancia que podía cortar tus palabras con solo mirarte. Me asusté al tenerla tan cerca de mi, ese modo de autoridad en mi no lo conocía, creí que ella mi callaría pero mis labios se pudieron mover con precisión y fuerza. Fue la primera vez en mis diecisiete años de vida que he podido con algo así.


 

¿De dónde salieron esas respuestas?


 

Descansé una mano en mi pecho y me dejé caer en mi asiento dejando escapar todo mi aire acumulado.


 

—¿Enserio te unirás a la compañía de nuestro padre? —preguntó Ro que tomaba de una copa.


 

Lo analicé con cuidado y me extrañó ver su cabello alborotado y cubriendo cierta parte de su rostro. Me incliné y en un rápido movimiento aparté cabello que le estorbaba.


 

¡Oh! Cubre un moretón en su rostro.


 

—¡¿Qué te…—me calló con la mano en la boca. —¡Uh!


 

No me dejaba hablar tenía presa mis labios con su mano. Se la mordí para que me soltera.


 

—¡Addison! —se quejó.


 

—¿Quién te golpeó? Si él lo ve se enfadará.


 

Resopló.


 

—No te diré.


 

Hice un puchero con mis labios, él sabe que la información a medias me frustra y al haberse tratado de alguna discusión, debió ser algo tan importante para que Roger recurriera a la violencia, sus nudillos se ven rojos, los había cubierto bien no lo había notado. No puedo evitar sentir esta curiosidad que me invade.


 

Lo olvidé… André y él no han pasado mucho tiempo juntos.


 

—¿Has visto a André?


 

Su cara se volvió un tomate y sus ojos se desenfocaron de forma temerosa.


 

—Eh si, digo, no. ¿Quién es? Já.


 

Maldición… ¿Qué tan fuerte fue ese golpe?


 

—Okey. —me levanté de mi lugar—iré por él.


 

Eché a andar mi caminar afuera de ahí, mi cabeza estaba apunto de explotar, como toques en la parte de la nuca. Sentía que me daba vueltas y mi cuerpo podría caer en cualquier momento. Debía ir a la habitación por una pastilla o enloquecería, necesitaba estar a tiempo para el discurso que daría el Sr. White. Desde que Roger me llevó hasta donde están los socios y nuestro padre, me ha puesto al corriente de lo que sucedió y lo que planeo con los chicos. Me pone contenta que cuente con el apoyo de todos. Por alguna razón mi cuello me duele un poco seguramente fue porque estuve recostando mi cabeza en algo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.