Proyecto Lazius

Capítulo 6

La puerta chirrió cuando se abrió. No me moví; seguí de espaldas a ella, mirando la pared. Era mejor no luchar, sino me harían daño.

Creo que ya no tenía venas, sino callos. No hablaban conmigo, solo me dormían y me ponían cables extraños en la cabeza que me tragaban como arenas movedizas hacia sueños demasiado reales.

—Muy bien, preciosa —dio una palmada— nos piramos de aquí.

No me inmuté. Pasaba tanto tiempo medicada y en esa realidad líquida que metían en mi cuerpo de color amarillo que ya no distinguía lo real. Nunca sabía cuándo empezaba; siempre eran situaciones horribles, como vivir en una pesadilla que no tiene fin sin saber si despertaría, sin saber si estaba despierta o dormida.

Noté cómo la cama se hundió en la zona de mis pies; mis plantas tocaron el tejido de su pantalón.

—Soldado es peligrosa, debe mantener una distancia prudencial —avisó una enfermera.

—Si me hubieran encerrado casi seis meses, yo también sería peligroso —contestó él con tono despreocupado— además, yo la resucité, soy su Dios, no me hará nada.

Entonces recordé unos ojos verdes emborronados. Me giré, pero encontré unos marrones. El chico era moreno, piel bronceada. Me miró con algo de pena, pero con una sonrisa amplia.

—¿Es que no te acuerdas de mí?—dijo, con un dejo de ofensa.

Negué con la cabeza.

—Cierto... —se tocó la barbilla, pensativo— estabas muerta.

Puse los ojos como platos. Esto debía ser otra pesadilla.

—Soy Marlon Martínez —extendió una mano—y voy a sacarte de aquí.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.